Museo de Montaña Zorro Corredero

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Verano en Gredos.

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martes, 2 de febrero de 2016

La Peña Muñana y la luna a través del ojo de Dani Caxete




La Luna, a través del ojo de Caxete
La NASA seleccionó otra imagen del fotógrafo viveirense
M. G. B.VIVEIRO / LA VOZ, 02 de febrero de 2016. Actualizado a las 05:00 h.

    Foto saleccionada por la Nasa

La NASA estrenó febrero seleccionando como Astronomy Picture of the Day (APOD) una imagen lunar tomada por el astrofotógrafo viveirense Daniel Caxete. El también autor de la imagen del banco de Loiba y la Vía Láctea que dio la vuelta al mundo hace meses, está encantado porque es la cuarta vez que capta la atención de la agencia espacial norteamericana. «Fan un uso simpático das pareidolias que as diferentes culturas do mundo, poden ou puideron imaxinar sobre a sú superficie», dijo, al hilo de la pregunta que plantea la publicación: «Have you ever seen the Man on the Moon?». Hizo la foto en Cadalso de los Vidrios (Madrid), con un amigo y su telescopio en la cima de Peña Muñana.


El fotógrafo viveirense felicitó a la Xunta por «ese repentino apoio ao turismo astronómico» en Fitur, aunque lamentó carecer de ese apoyo para desarrollar un proyecto propio en Galicia. «Seguirei a traballar sempre que esta crise non me obrigue a vender o meu equipo para seguir tirando», señaló.


 Así se hizo......Información sacada del blog de Dani Caxete  http://danikxt.blogspot.com.es/

martes, 26 de enero de 2016


  Sombras de Luna

El día anterior la lluvia lo había estropeado todo, hasta un cruce bonito y cercano de la ISS. Nos quedaba la esperanza de una mejora para el sábado, pero amaneció un día londinense, blanquecino, sin color, y como otra de tantas veces arrugué todos mis apuntes digitales para tirarlos a la papelera. ¡Cuántos árboles cortados! Borrón y cuentas ¿qué me cuentas? seguro que algunas nuevas para un próximo mes.
          Fue a eso de las 3 y mucho o 4 y poco de la tarde cuando una luz azul invadió la ventana, un balance frío de blancos compitiendo con el tungsteno cálido de invierno y al ver aquel levantamiento de nubes mi moral también lo hizo y aquella agua de borrajas se convirtió en caldo gallego de navizas con buen unto y aquellos preparativos ya olvidados, volvieron a cobrar sentido desde la papelera de reciclaje.
         Íbamos con el tiempo y depósito muy justos, como el mes y mis ánimos, pero los cálculos de ruta estaban hechos ya desde las navidades. No nos pilló por sorpresa.
          Dejé al bueno de b:Deícar a los pies de la montaña y sus pies se pusieron en polvorosa y a pesar de ir bien cargado con un extra telescópico y tripié de otro gato, superó su propia marca. Hasta tal punto que recibí su llamada de haber hecho cumbre sin yo haber llegado a la localización desde donde haría la foto. 
          Todo bien, todo perfecto. Desde la falda de la montaña que me encontraba vi como la sombra de ésta, proyectada por el Sol a mi espalda, iba tapando la calidez granítica de la cima donde b:Deícar esperaba. 
          Saqué telescopio para acoplarle la zapata y montarlo sobre el trípode, pero al ir sacar el trípode, vi que no estaba donde debería. Busqué en la guantera y hasta en los bolsillos del forro polar por si las moscas, pero tampoco. Me lo había olvidado entre tanta prisa emotiva y ahora que no podía echar la culpa a las nubes, que las había amenazantes, no iba a permitir que todo aquel esfuerzo cayese en saco roto. Más que nada por la dura escalada de mi modelo, que por segunda vez era partícipe de aquella locura.
           Pero como todo lo que se busca con esfuerzo y dedicación, la cosa acabó saliendo. A pesar del sprint que me marqué por los estrechos arcenes telescopio al hombro. A pesar de aquella ridícula posición en cuclillas, con mi telescopio apoyado en la viga asesina y mutiladora de moteros de un quitamiedos de la carretera; la única visión esquiva de cables frondosos y árboles de alta tensión. A pesar de todos los coches que moderaban su paso al rozarme la espalda con las sospechas de la colocación de un nuevo radar.
          Pude sentir otra vez ese placer indescriptible del que está haciendo una foto para detener el tiempo, sin trampa trama ni cartón con pluma, con prisa pero con pausa y en el más atronador silencio roto por el obturador; sensible ruido que suele aparecer en estas fotos que a todo el mundo molesta y a mi tanto me llena de orgullo.
         …si te tapas los oídos, las escucharás mejor.

          La visión de b:Deícar sería otra bien distinta pero igual de cautivadora, al no poder atenderle el móvil en sus muchas llamadas por mi estado de agitación funambulista arcenera, no pudo conocer hasta minutos después que aquella gigantesca Luna había proyectado su silueta a 3 kilómetros y yo había dado con el eje de su sombra en la cima de la montaña.



    Foto de Dani Caxete de la Peña Muñana y la luna.



Dani Caxete

domingo, 4 de octubre de 2015

CADALSO DE LOS VIDRIOS en la revista El Dentista


Abre la revista y vete a las páginas 42 a 47, encontrarás un amplio reportaje sobre las historia y costumbres de Cadalso de los Vidrios escrito por El Zorro Corredero. 




jueves, 18 de diciembre de 2014

Cadalso y las canteras hace 16 años


El País
miércoles, 4 de noviembre de 1998

Los ecologistas rechazan la nueva cantera de granito de Cadalso

  • SEO-Bird Life dice que en la zona cría el águila imperial

Vicente González Olaya Madrid 4 NOV 1998

Incompatibles con el águila


La asociación ecologista SEO-Bird Life cree que el Gobierno regional ha puesto entre la espada y la pared a las últimas águilas imperiales de la región. El ejecutivo regional aprobó el mes pasado desproteger un monte de Cadalso de los Vidrios, hasta entonces preservado, para ampliar una cantera de granito y poder construir tres industrias auxiliares. En esa zona cría el águila imperial, una especie protegida.
, El Gobierno tuvo que mediar el mes pasado en la disputa que enfrentaba a las consejerías de Economía y de Medio Ambiente. (Véase EL PAÍS de ayer). Economía apoyaba la ampliación de la cantera del Venero, ubicada en el llamado pinar del Concejo, porque suponía una inversión de 550 millones para Cadalso de los Vidrios y la creación de 80 puestos de trabajo. Por su parte, Medio Ambiente esgrimía un informe de impacto negativo, por los perjuicios medioambientales que produciría la cantera. El Gobierno sopesó ambas posturas y, ante las consecuencias económicas que provocaría en Cadalso la paralización del proyecto, le dio carta blanca.No valió casi de nada que la cantera y las plantas de tratamientos se levantasen sobre una zona de especial protección para las aves (Zepa), área bajo tutela de la Unión Europea, y donde habita el águila imperial. Según los ecologistas de SEO-Bird Life, "la ampliación de la cantera destruirá el hábitat crítico del águila imperial ibérica, una de las siete aves rapaces más amenazadas del mundo, endémica de la península, y cuyos número no supera las 120 parejas, de las que un poco más del 20% del total mundial se reproducen en la Comunidad".



Los ecologistas recuerdan que la declaración de impacto, elaborada por Medio Ambiente en 1996, afirmaba que las perturbaciones producidas por la explotación minera "resultarían incompatibles con la conservación de este espacio como hábitat del águila imperial". El informe añadía: "Los niveles actuales de la población del águila imperial hacen que la preservación de cada pareja tenga una gran trascendencia por la conservación de la especie, y no permite el sacrificio de un territorio de cría".Por eso, SEO-Bird Life considera que "esta nueva agresión en la Comunidad demuestra, una vez más, el escaso compromiso del Gobierno de Ruiz-Gallardón para garantizar la supervivencia de esta especie amenazada". Los ecologistas recuerdan que la Comunidad de Madrid "no ha promulgado aún el anunciado plan de recuperación del águila imperial, instrumento básico de nuestro ordenamiento para la adecuada protección del una especie en peligro de extinción".

viernes, 17 de octubre de 2014

Cadalso. De la piedra y el cristal


De la piedra y el cristal


El País
Martes 4 Julio 2000

Moncho Alpuente  



El edificio del nuevo Ayuntamiento de Cadalso de los Vidrios, con su torreón circular y su linterna, recuerda a un faro. Por su fecha de construcción, 1992, cabe pensar que el arquitecto se inspiró en los fastos quintocentenarios y colombinos para realizar su obra, pero el alcalde de la villa, que ya lo era por aquellas fechas, apunta otra hipótesis irónica: en tiempos muy remotos, esta zona de Cadalso, que forma cuña entre las provincias de Ávila y de Toledo, estuvo ocupada por el mar. El alcalde, Antonio Sibert, descendiente de un maestro vidriero francés que llegó a la villa de Cadalso a finales del siglo XVII, exhibe en una vitrina de su despacho media docena de pequeñas piezas de la vieja fábrica, cuyos orígenes se remontan al siglo XII, que alcanza su apogeo en el siglo XVIII y se extingue en las primeras décadas del XX, después de un infructuoso intento de adaptar su finura artesana a la prosaica y utilitaria fabricación de bombillas y otros artefactos modernos. La modesta colección de la alcaldía tiene como obra más significativa y curiosa un estilizado y polícromo "lagarto", donado por un viejo luchador comunista, El Pelao, que, tras haberla guardado en su casa durante décadas como oro en paño, se la cedió a la primera corporación de izquierdas que sentó en el Ayuntamiento.

Antonio Sibert, alcalde por el PSOE, hoy se preocupa más por la dura piedra que por el frágil vidrio que dio apellido a su pueblo. "Cadalso, capital del granito", dice una pegatina adosada al parabrisas de un coche aparcado en una calle del casco antiguo, mensaje que subraya el importante papel que juega en la economía cadalseña este material, cuya extracción y transformación constituyen la primera industria del pueblo. La de las canteras de Cadalso no es una piedra cualquiera; como corresponde a la tradición del lugar, se trata del granito blanco cristal, un mineral muy apreciado en la construcción, aquí, en Galicia y en Japón.
Gallegos y japoneses están entre los mejores clientes de los granitos locales, lo que dice mucho sobre la calidad de la piedra, porque los gallegos son una estirpe de canteros que saben muy bien lo que se traen entre manos, y los nipones, estrictos y exigentes en sus tratos comerciales. Tan minuciosos, que suelen desplazar sobre el terreno a sus expertos para que examinen las rocas de las que saldrá su pedido.

El alcalde se va, pero nos deja en buena compañía y encaminados hacia un restaurante de confianza, Casa Moncho, donde probamos los recios y personales vinos de la tierra, el peligroso blanco de uva albillo, que bajo su frescura y ligereza enmascara una alta graduación alcohólica, y el poderoso tinto de garnacha. Casa Moncho está a punto de inaugurar un hotel en las plantas superiores de su establecimiento para dar posada a los japoneses o a los turistas de interior que, como esos miles de madrileños que cada verano duplican o triplican la población censada, descubren un día los múltiples y no muy conocidos encantos de Cadalso de los Vidrios.
La buena compañía en la que nos ha dejado el alcalde está en letra impresa, un cuaderno y un libro, respectivamente, redactados por un ilustrado y popular humorista, que en una fecha ya lejana se asentó voluntariamente en el pueblo, y por un no menos ilustrado galeno, capitán médico en el Ejército de la República, que llegó desterrado y degradado y encontró en Cadalso una nueva vida haciendo mejor la de los que le rodeaban.

El Cuaderno de historia de Cadalso de los Vidrios, ilustrado y comentado por Forges, está dedicado al autor del libro Cadalso de los Vidrios, don Antonio Box, como "ejemplo de entrega y esfuerzo como médico e historiador de todos los cadalseños". Desenfadado, aunque riguroso y documentado, el cuaderno sirve de prólogo a la completísima, amena y minuciosa obra del historiador.
Al amparo de la peña Muñana, los orígenes de Cadalso, palabra que en su primera acepción quiere decir simplemente lugar alto, se pierden entre leyendas y crónicas, prehistóricas, ibéricas romanas y sarracenas. Del paso de los primeros pobladores iberos quedan cerca de aquí los famosos toros de Guisando, aunque el primer monumento de la villa de Cadalso sea el palacio, "el chalé" que dice Forges que se hizo construir y nunca llegó a habitar don Álvaro de Luna, artista y guerrero polifacético que se convirtió por sus buenas y malas artes en favorito del rey de Castilla don Juan II en el siglo XV. Cuenta la leyenda que a don Álvaro, que también era supersticioso, una adivina que encontró en el camino le anunció que moriría en cadalso y él creyó que hablaba de la localidad que no volvió a pisar cuando en realidad la vidente pensaba en este caso en la otra acepción de la palabra. El De Luna acabaría decapitado en el patíbulo.

El palacio o "chalé", llamado de Villena, de estilo renacentista plateresco en su fachada, está hoy, cerrado a cal y canto, cercado por bien cuidados setos y almenas más ornamentales que defensivas, asomado a un frondoso jardín. Junto al palacio, en lo que hoy es parque público, se conserva, recientemente restaurado, un estanque de piedra vacío, donde en su día se celebraron simulacros de batallas navales. La sólida iglesia fortaleza de Nuestra Señora de la Asunción, construida en parte con piedras de la antigua muralla, en estilo gótico-plateresco, y las casas blasonadas, como la "de los Salvajes", en restauración, confieren al pueblo una personalidad muy peculiar en un paisaje de pinares, vides, encinas retamas y tomillos.


miércoles, 30 de julio de 2014

Cabeza Cadalso, la Peña Muñana en El País de 1999



El País
viernes, 24 de septiembre de 1999

Cabeza de Cadalso

Pinares, viñedos, canteras y restos de un poblado medieval salpican este picacho de la sierra Oeste



Moriréis en Cadalso", dicen que le dijo una adivina a don Álvaro de Luna. Y el condestable -que acostumbrado a hurtar lo ajeno, creyó poder también hurtarse al destino- no volvió a pisar Cadalso de los Vidrios, que a la sazón era aldea de Escalona, una entre mil de su vasto señorío. Mas al fin -es fama-, don Álvaro perdió la privanza del rey, y con ella, en 1453, la cabeza en un cadalso de Valladolid, verificándose así el augurio con minúsculas y el mayúsculo lamento que en su boca puso Santillana: 

"¿Qué se fizo la moneda 
 que guardé para mis daños 
 tantos tiempos, tantos años, 
 plata, joyas, oro é seda? 
 Ca de todo non me queda 
 si non este cadahalso...".

 Los peritos en topónimos aseguran que el nombre de Cadalso equivale a lugar fortificado -tal es, poco más o menos, la tercera acepción que de cadalso da la Real Acadernia-, pero no señalan cuál es o fue esa fortaleza, porque no les pagan por concretar. En el Catálogo de castillos, fortificaciones y recintos amurallados de la Comunidad de Madrid, consta que la muralla de Cadalso de los Vidrios, de la que sólo queda un fragmento en la calle Real, era obra de finales del XIV, mientras que el nombre del pueblo aparecía ya en documentos del siglo anterior. Castillo no hubo, ni antes ni después: el marqués de Villena empezó a erigir uno tras la muerte de don Álvaro, pero no lo terminó, y tampoco está claro que se aprovecharan sus ruinas para construir el espléndido palacio de los duques de Frías. El catálogo sí registra, en cambio, la existencia de restos de un poblado fortificado, acaso árabe, en la vecina peña Muñana, y esto es motivo asaz para que subamos a indagar.La peña Muñana, Muniana o de Cadalso -que de las tres formas se llama- levanta su cabeza granítica a la vera misma del pueblo, 240 metros por encima de éste y 1.044 sobre el nivel del mar. A poco que uno se fije, verá claramente por dónde hay que hincarle el diente, pues si bien la vertiente septentrional -ladera izquierda, según se mira desde Cadalso- parece suave y pinariega, la cara sur se intuye resbaladiza, bronca y arisca como un gato en remojo.

El camino por el norte, en efecto, resulta ser algo más accidentado que la calle de Preciados, pero poco más. Saliendo de Cadalso por la carretera de Pelayos, nos plantaremos en un cuarto de hora ante la puerta del cámping El Pinar de Cadalso, y en diez minutos más, siguiendo la pista de tierra y balasto que aquí mismo nace, alcanzaremos una viña cercada con una alambrada. Cien metros más adelante, sale a la derecha un caminito que sube hasta unas canteras abandonadas, en las que tiraremos a la izquierda por una nítida senda -señalizada más arriba con hitos y trazos de pintura roja- que nos permitirá coronar la peña como a una hora del inicio. Tres cabezos graníticos separados por una pequeña explanada central componen la cumbre. En el más alto hay una caseta de vigilancia de incendios, un vértice geodésico y un negro crucifijo. Y hay también las mejores vistas: al noroeste, Gredos; al noreste, Guadarrama; entre ambas sierras, el tajo del Alberche; a nuestros pies, los tejados de Cadalso, y por doquier, un mar de pinos piñoneros y resineros, ejércitos de vides y canteras de piedra berroqueña.
El cabezo meridional -unos diez metros más bajo- depara la sorpresa de un bosquete de arces. El occidental, un roído muro de calicanto, probable vestigio de una torre defensiva. Mientras que la explanada central presenta abundantes restos de una cerca perimetral de mampostería a hueso, ruinas circulares de míseros chozos y un sillón natural de granito, a modo de trono, que sin duda probó alguno de los pobladores sintiéndose un rey entre tanta estrechez. ¿Pero quiénes fueron aquellos infelices? Quizá moros -se dice en el mentado catálogo-, que tras la Reconquista cristiana, en el siglo XII, siguieron llevando aquí una vida montaraz, marginal, insegura, condenados para sécula a expiar su derrota en este alto cadalso de piedra.

viernes, 18 de julio de 2014

Cadalso hace 19 años. De Cadalso a Rozas, dos plantas menos

El País
sábado, 8 de abril de 1995


Dos plantas menos



Si alguien quiere ver cómo celebra la Comunidad el Día Forestal Mundial, que venga al suroeste de Madrid. Con motivo de las obras en la carretera local M-507 (términos municipales de Cadalso de los Vidrios y Rozas de Puerto Real) se están realizando unos impresionantes movimientos de tierras que crean desmontes y taludes de decenas de metros. Todo ello afecta gravemente a uno de los puntos de mayor calidad ecológica de toda la provincia: el castañar de Rozas de Puerto Real.La advertencia acerca del atentado ecológico que se estaba realizando con estas obras, dirigida al director de la Agencia del Medio Ambiente (AMA) y a los alcaldes de Cadalso y Rozas, espera contestación desde hace semanas. 


Fallopia dumetorum


Ya es tarde. La tala de decenas de castaños (algunos imponentes), pinos, fresnos, brezos, la pérdida de riqueza florística en un área tan rica como ésta no se puede defender con argumentos tan nimios como el ensanchamiento de una carretera local de escaso tráfico, que está creando desmontes casi verticales de hasta 12 metros que habrá que reparar con las primeras lluvias y taludes de hasta 50 metros que llegan prácticamente hasta la ribera del arroyo Tórtolas.La suavización de la curva del punto kilométrico 50 se ha llevado por delante el único enclave provincial en el que vivían dos plantas únicas en la flora madrileña (una de ellas endémica del centro peninsular): Lactuca livida y Fallopia dumetorum.

 Lactuca livida



Sabíamos de la sensibilidad de nuestras autoridades, siempre atentas a problemas tan acuciantes como el incremento de la velocidad en nuestras carreteras; entretanto, hemos perdido los madrileños, y todos, dos plantas únicas. ¡En fin! Ahora tendremos que viajar al norte o a los Montes de Toledo para verlas. ¡Eso es calidad de vida! Tomamos nota para las próximas elecciones.-



viernes, 11 de julio de 2014

Escuela de cantería. Cadalso hace 21 años.

El País
jueves, 21 de octubre de 1993

El municipio minero de Cadalso acoge la primera escuela de cantería


   Signo de cruzada grabado por canteros cadalseños. Siglo XV

Cadalso de los Vidrios (2.000 habitantes) acoge desde esta semana la única aula de cantería existente en la Comunidad de Madrid. Hasta la fecha, sólo se podía acceder a este oficio aprendiendo al lado de un maestro. cantero, a pie de mina. La principal riqueza de Cadalso son las minas de granito. Esta universidad de la piedra tiene 30 plazas.
El aula de la escuela de cantería se ha instalado en un antiguo matadero municipal habilitado para la ocasión. En ella se impartirán 630 horas lectivas para un máximo de 30 alumnos.Las minas de granito son la principal fuente de riqueza de Cadalso de los Vidrios. En ese sector trabajan 130 personas de la localidad, que extraen unos 14.000 metros cúbicos de piedra al año. En Cadalso, las explotaciones ocupan una extensión de casi 200.000 metros cuadrados. Un metro cúbico de granito alcanza un valor de mercado que ronda las 50.000 pesetas.
Para mejorar la rentabilidad de las explotaciones, el Ayuntamiento ya ha concedido el permiso para la instalación de una fábrica de tratamiento de la piedra. "Con ella queremos aumentar el valor de los productos extraídos en el pueblo", afirma el alcalde, Antonio Sibert. Hasta ahora, la piedra era enviada a otras regiones para ser tallada.

Granito madrileño
Los granitos blanco cadalso y blanco cristal son empleados en multitud de edificios de todo el mundo. Según el director general de Industria, Energía y Minas de la Comunidad de Madrid, José Antonio González, "la demanda es tan importante que el 75% de la producción tiene que ser exportada". Con el granito madrileño se han levantado importantes edificaciones en Europa y Asia. Construcciones del paseo de la Castellana, el Ayuntamiento de Tokio o la plaza de la Vendóme, en París, son ejemplos de la demanda existente de la piedra madrileña.
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