RELATO MUÑANERO.UN HOMBRE
BUENO
Llegó
un grupo de jóvenes una atardecida de Septiembre a la casa del Hombre Bueno, José Luis Alfonso Rodríguez,
“Chorlo”, que éste tenía en Cadalso. Le
encontraron apaciblemente sentado, meditando con expresión bondadosa y, cuando
levantó su cabeza, observaron una sonrisa conmovedora adornando sus labios. El
que parecía llevar la voz cantante, le ofreció un paquete envuelto con ese
papel suave y extraño que presagia al unísono la melancolía y la felicidad. El Hombre Bueno lo recibió agradecido y
abriéndolo lentamente extrajo de su misterioso interior un ramo de flores
ornado con unas cintas azules y blancas unido a una camisa blanquiazul cuadrada,
una faja roja, una boina negra y un pañuelo rojo para el cuello en el que se podía
leer:“Muñana. Fundada el 14 de Septiembre
de 1.976. Quincuagésima Salida. 14 de septiembre de 2025”. Después de
ordenar todo con un mimo exquisito, el más emotivo de los visitantes se acercó
respetuoso a Él y le dio un abrazo. Le expresó que ese era el encargo de los
cadalseños y de los muñaneros que ya no podían estar presentes en ese momento.
Lloviznaba y al Hombre Bueno le
resbalaban unas gotas de agua por las mejillas, hubo quien se atrevió a decir conmovido
que esas gotas eran lágrimas.
Afuera,
en la calle Real, comenzaban a oírse alegres y desafinados cánticos que
acompañaban unas notas musicales algo aceleradas por la emoción. Salieron
prestos los muñaneros al encuentro de aquel alborozo y, según salían, El Hombre
Bueno los llamó y les dijo con voz quebrada:“-No olvidéis que el amor ayuda a vivir”. Cuando miraron hacia
atrás le vieron de pie sobre el escalón de su puerta. Vestía una camisa a
cuadros blanquiazules sujeta a su cintura con una faja roja, su cabeza la
cubría una boina negra y anudado al cuello llevaba un pañuelo rojo con una
inscripción. Tuvieron entonces la maravillosa sensación de que el tiempo se
detenía y que de las sombras del anochecer surgía, mágicamente suspendido e
iluminado, un ramo de flores azules y blancas; repararon al fin que de cada una
de ellas brotaba cincelada la cara risueña de los muñaneros ausentes. Pero lo
que más llamó su atención fue la ternura con la que el Hombre Bueno musitó sobrecogido:“-La
Muñana es la Pionera de una Revolución, pero también es la Peña de más alegría
y de más amor”. Ya en ese instante los muñaneros iban sintiendo cada vez
más cerca, imparable, el hermoso murmullo del sentimiento cadalseño…
PEÑA MUÑANA
(Miguel
MORENO GONZÁLEZ)