Raquetas

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Esperando que la nieve vuelva, ya queda menos.

La portalera del Valle

La portalera del Valle
Un recuerdo de otro tiempo

lunes, 8 de abril de 2013

Ocurrió en la calle de la Iglesia de Cadalso



            Era una tarde calmada y la oscuridad abrazaba la calle, yo llamé a su puerta y aquella mujer que tanto apreciaba su pueblo, me miro y me invitó a pasar. Tardó un rato en comprender lo que yo quería, luego se dispuso a colaborar en mi petición, y ante mi aparecieron piezas de vidrio de las fábricas de Cadalso, una jarra de colores de preciosa factura, otra que contenía agua de Lourdes, algunas copas y otras que no logro recordar. Columnas que soportaban viejas paredes, pilas talladas a mano por antiguos canteros cadalseños que reposaban en los siglos de aquel viejo corral, todo fue pasando ante mis ojos en pequeños espacios de tiempo. Fueron breves pero cargados de confianza los instantes que allí viví, tan intensos que me pareció estar viviendo en otra época siglos atrás, mientras, en mi mente se recreaban historias de la Inquisición, dolor, penas, humillaciones que allí pudieron acontecer.
Pasaron los años, comenzó otro siglo, la casa sigue ahí convertida en alojamiento rural, todo parece igual que ayer, todo continúa, sólo Justi ya no está, todo es distinto, creo que ya nada es igual.
 
Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

10 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita foto.
Un besazo para mi abuela
josuhc@hotmail.com

Anónimo dijo...

Excelente foto y muy buen mensaje

Anónimo dijo...


La casa del tio Miguel ""el cano""que recuerdos tan bonitos me trae esa casa,alli cabíamos todos,cuando ensayábamos los coros y danzas y las comparsas,siempre fuimos muy bién recibidos,buenas personas ,tanto los padres como los hijos...un recuerdo muy afectuoso para todos ellos,allí donde estén...un saludo Pedrito....JUANY

Angela CM dijo...

Bonita casa se ve en esta foto, y cargada de grandes recuerdos.

Anónimo dijo...

Gracias Pedro genial

Nieves Salas

Anónimo dijo...

Que bonita..la calle de la Iglesia la están arando......

Carmen Frontelo Morales

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA CALLE DE LA IGLESIA

La calle de la Iglesia,marchando en cuesta arriba,
de pasos que han sido miríadas de memorias,
aconteceres sabe de múltiples historias,
cribadas por el cedazo abierto de la criba.

La calle de la Iglesia, marchando en cuesta abajo
con sus riadas de lluvia en las tardes tormentosas,
oyó el toque a maitines y el toque que a los fosas
conducentes nos conducen al hondón más bajo.

Por calle de la Iglesia, surcaban las barquillas
hechas con las cortezas del tronco de los pinos
por muchachos coruchos una infancia que enlaza

madurez y declive,bajel en sus orillas,
concomitantes con las sendas y los caminos
de una vejez placida sentados en la plaza

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA GUARDIANA DEL HUERTO

Si tu habilidad de hortelana flota,
y tu espíritu está aquí, y permanece,
ni la hoja, ni la planta se adolece,
ni el ábrego ni el hielo la derrota.

Si en su ambular el céfiro se agota,
y sobre aquí benéfico amanece.
Ángela será, quien reaparece
desde la vida eterna tan remota.

Porque a través de ti la vida sigue,
encarnada en tus hijos y en tus nietos,
y es la materia lo que se agusana

y tu enseñanza sobre mí prosigue,
¡madre!, pídele a Dios en sus decretos
que del huerto sea tu alma guardiana.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA URDIMBRE DEL TIEMPO

La urdimbre del tiempo obrando,
su paso por cuanto aflora
solo el recuerdo se añora
de cuanto fue dulce y blando.
Los años se van pasando
bien envuelto el embalaje,
el atavío y el traje
del camino recorrido
por cuanto amamos y es ido
y es figura del paisaje.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho



Saturnino Caraballo Díaz dijo...

TRENZO MI CESTA DE MIMBRE

Trenzo mi cesta de mimbre
a lo largo de los días,
y eludo necias porfías
mientras prosigo la urdimbre.

A lo lejos suena un timbre,
el de las mañanas frías;
fuego de mis poesías
hacen que mi vida cimbre.

Ya perdida la ambición,
que alenté en la juventud,
no hago nada que me altere:

ya no más contradicción
si a pesar de la inquietud,
todo pasa y todo muere.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho