A cada paso, con cada mirada, la imágenes penetran en nosotros como auténticos y puros regalos. Navalmoral es así, sin más.
Un día frío de un mes de invierno, mis pasos y mi deseos me llevaron hasta un pueblo, pequeño, aunque no tanto, pero precioso de pasados y arquitectura rural, un pueblo de Ávila agarrado a las sierras de Gredos y la Paramera que duerme el sueño de los tiempos en sus calles, sus casas, sus gentes, y esos detalles perfectamente conservados, un pueblo que te traba para retenerte una y otra vez, me refiero a Navalmoral de la Sierra, un pueblo del Valle del Alberche.
Estoy seguro, que los que no viven ni conocen Navalmoral, se estarán preguntando muchas cosas, más si todavía no has bajado más abajo y visto las imágenes, sólo te pido que leas estas breves letras hasta el final, te aseguro que no te arrepentirás.
Yo no sabría destacar nada por encima del resto, para mi cada rincón posee ese sabor serrano que atrae y te invita a pensar, que te acaricia a cada paso, que se va abriendo para que disfrutes de lo que ante tus ojos te regala. Es entonces cuando notas que esos hombres y mujeres que lo habitaron te transmiten el calor de sus anhelados corazones, y tanto lo sientes que puedes oír sus latidos muy cerca del tuyo.
Durante más de dos horas he recogido el calor de Navalmoral, y aunque la mañana era muy fría y sin apenas gentes, me ha perecido sentir su amistad, un siempre me tendrás a tu lado, si tú me quieres yo también a ti, y al final la sencilla mirada de un gato, de un borrico que salió a despedirme y de esos "trancones" que tanto admiro, por su sencillez y sabiduría popular, han sido más que suficientes para sentirme querido.
He visitado unas cuantas veces Navalmoral, también he de decir que otras pasé de largo, pero nunca en mis incursiones montañeras por estas tierras de paisajes agrestes y sencillas gentes, he dejado de mirar su iglesia, de sentir la historia ganadera, las miserias del pasado, y siempre me he imaginado cómo sería la vida aquí a mediados del siglo XX, seguramente muchísimo más dura que ahora, pero sin lugar a dudas también mucho más intima, familiar, amiga.
Todo esto son sólo palabras al fin y al cabo, eso si palabras que me salen desde dentro, desde los buenos sentimientos, pero creo que lo mejor es cambiar palabras por fotos, y es que las palabras son sólo mías, pero las fotos son de todos, de los sueños y de los tiempos.
Un abrazo a todos los navalmoraleñas y navalmoraleños.
Pedro Alfonso "Zorro Corredero"
Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso
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Ana Diaz Ya te comentado con esta Maravilla de pueblo
Maria Antonia Hernández Que carambanos
Maria Antonia Hernández Y que pintoresco el pueblo
Pilar Calvo Villarín Solo con tu relato me parecía estar paseando por sus calles Pedro
Zorro Corredero de Cadalso de los Vidrios
Muchas gracias por interesaros por Navalmoral. Merece la pena.
Jesus Castrejón Martín Se comía muy bien