En memoria de mis recuerdos.
miércoles, 27 de septiembre de 2023
La casa de los Abad en la calle del Cuerno. Cadalso de los Vidrios.
jueves, 19 de mayo de 2022
Cadalseñas de siempre. Zorro Corredero.
Cadalseñas de siempre, y buenas cadalseñas.
sábado, 15 de mayo de 2021
FERIA TAURINA DE SAN ISIDRO 2021, por Miguel Moreno
FERIA TAURINA DE SAN ISIDRO 2021
El pasado año 2020 se publicó el día de San Isidro en El Zorro Corredero un escritito que hablaba de que por primera vez no habría toros en Madrid en esa fecha debido al “Virus sin corona” https://zorrocorredero.blogspot.com/2020/05/por-primera-vez-no-habra-toros-en-san.html , además se rendía un merecido homenaje al maestro “Antoñete” al cumplirse 54 años de su magistral faena al toro “Atrevido”, de Osborne. Este año parece de transición, y aunque sí habrá toros en la plaza madrileña de Vista Alegre en recuerdo –como siempre- de su patrón, San Isidro; contrasta con la falta de ellos en Las Ventas. Espero que el próximo año se normalice esta anómala y gravísima situación viral y las ferias, tanto la de Vista Alegre como la de Las Ventas, se celebren con total normalidad. Mientras tanto, deseamos mucho éxito a la valiente empresa de “La Chata”, así como a todos los intervinientes. El admirable compromiso de todos ellos con la afición merece el mejor de los resultados.
No
quiero tampoco este año dejar pasar esta fecha sin recordar al maestro “Antoñete”
al cumplirse 55 Sanisidros de aquel memorable, asombroso e inolvidable trasteo
al mencionado “Atrevido”. Pero tampoco quiero olvidarme, nada más lejos de mi
intención, de la portentosa irrupción hace
30 años en Las Ventas del maestro colombiano César Rincón, el más preclaro y
fiel continuador del toreo auténtico que impartía el torero madrileño del
mechón blanco. ¡Feliz San Isidro a
todos!
(Dedicado a Antonio Chenel,
“Antoñete”, al cumplirse hoy, 15/05/2021, Cincuenta y cinco años de su inmortal
faena a “Atrevido” el 15/05/1966)
LLEGA AL OLIMPO TORERO “ANTOÑETE”
Antonio Chenel "Antoñete"
“Los toros,
por regla general, siempre acaban yendo al centro del ruedo”. El centro del
anillo era el centro del mundo, eran los terrenos naturales de toro y torero
cuando toreaba el maestro: Antonio Chenel Albadalejo, “Antoñete”. Después,
cuando el toro por la intensidad del trasteo iba aplomándose, la faena la
acababa en el tercio, en la segunda raya.
Tomaba la
muleta con la izquierda y la tizona con la derecha, hacía una leve señal con la
espada a los banderilleros (Montoliú, Martín Recio, Periquito…) para que se
taparan. Probaba al burel con dos o tres muletazos en el tercio e
inmediatamente se iba al centro. El toro, mientras tanto, observaba admirado
alejarse al torero. Allí, en el ecuador de la Tauromaquia y del mundo,
“Antoñete” impartía sus lecciones magistrales de torería celestial. “¡Eh, toro!”, llamaba al morlaco
flameando cadenciosamente la muleta. Y el toro movía arriba y abajo la cabeza
fijándose en él. El torero se le acercaba parsimonioso dos o tres pasos,
repetía el cite y esta vez adelantaba el engaño para que el animal se centrara.
Entonces de la plaza brotaba un murmullo de admiración que al momento era un
clamor que nos impactaba directo en el corazón. La violenta arrancada del toro
Antonio la recogía con temple y cadencia, provocando el milagro, la
transformación, de cambiar la furia en suave armonía. Para ello, le cargaba la
suerte al llegar a su jurisdicción y con la muleta planchada y muy adelantada
se traía “al toro toreado”. Se
enroscaban ambos en un natural largo y bello dándole salida detrás de la
cadera, mientras con un imperceptible toque de muñeca le dejaba presto para
ligar el siguiente natural de una serie de cuatro. Y cuando los dos estaban
rotos por el esfuerzo, el maestro le vaciaba la embestida con un pase de pecho
obligado que era la consecución natural de tanta entrega y dominio. Un pase de
pecho enhebrado al natural que dibujaban sobre la arena luminosa una especie de
número “ocho” alado. ¡Se dice pronto!,
pero ya casi no se torea ni con esa plasticidad ni con ese sentimiento.
Ver torear a
“Antoñete” era alejarse de la
vulgaridad y pasar a ocupar los terrenos eternos de la lidia auténtica. Era
como sumergirse en el paraíso de las emociones y de allí yo no quería moverme
nunca. Contemplarle salir de las suertes roto, fatigado, inclinando la cabeza
después de mirar al tendido agradeciéndoles su entusiasmo, se me antojaba que
era un poema desgarrador. Era como pedir cita con las Musas y que éstas te
recibieran con una sonrisa de satisfacción plasmada en su efímera y hermosa
obra artística inspirada. Su figura encajaba perfectamente con el tipo de
torero que admiro. Ese que te hace soñar con la esperanza de la belleza que
está por arribar pero que llega acompañada de esa fragilidad sensible y bohemia
que, a la sazón, todo lo puede trocar en apatía, amargura, indolencia,
incapacidad… ¡Esos son mis toreros! Aquellos que son como la vida misma: Ahora
felicidad y al rato tristeza. De esos toreros “Antoñete, Rafael de Paula y Luis
de Pauloba siempre han sido mis conmovedores paradigmas.
Parte de mi
vida ha estado unida a su antológico y personal clasicismo torero. ¡Si hasta mi
hija Berta nació con un mechón blanco sobre su pelo una tarde de junio que
toreaba el maestro en Madrid! A partir de ahí, ¿qué no podría yo narrar de “Antoñete”…?
Despedida de Antoñete en Las Ventas. Blog: Estrapicurciela.
¡Todos en
pie! Levantémonos respetuosamente: Murió un torero que hizo de la torería y la
bohemia su vida. Se fue como llega el otoño: En silencio y cargado de
melancolía. Ya llega “Antoñete” a la
Inmortalidad. Pase Maestro. Pase al Olimpo de los Dioses Toreros. Está todo
preparado para usted. Ocupe el escaño de la “T”: ¡TORERO!
Miguel
MORENO GONZÁLEZ
(Brindo por
César Rincón, al cumplirse en este San Isidro de 2021, Treinta años de sus
apoteósicas dos primeras salidas a hombros de Las Ventas, de las cuatro
seguidas que consiguió en 1991)
OTRA VEZ LA EMOCIÓN DEL TOREO
El toreo de este hombre era
armonizar tres corazones al unísono: El del torero, el del toro y el del
público. Para lograrlo lo sustentaba en tomar la distancia al toro. Una vez
conseguido, él y su obra eran el centro del Universo. Entonces el amor del
torero es la muleta que unida a su magia acaba fascinando a su enemigo que se
transfigura en amigo colaborador y cómplice de su obra artística. En esos
instantes llorar es reír y sabes que la gente que quieres ríe contigo con
satisfacción y los “olés” y el “runrún” inconfundible de la plaza se te
incrustan en el corazón y la mente; hundidos en lo más profundo, en ese lugar
donde se fabrican lágrimas como perlas.
Cuando uno percibe y experimenta
esto sale de la plaza cargado de ilusión y derrama a cada paso gotas de cariño.
Comprendes entonces que la Gloria –de
existir- ha de ser parecida a una tarde torera de César. Aquéllas en las que el
amor o la amistad es la sensación de poder transmitir parte de esa alegría que
sentías a las personas que te rodeaban.
…Sucedió una tarde primaveral y
madrileña. El ocaso tenía forma de arco iris y veíamos a César Rincón subir por
él hacia el cielo con los ojos llenos de perlas. Se encontró con todos nuestros
seres queridos que parecían esperarle. Al poco, le vimos bajar de nuevo a la
plaza que en ese instante era un paraíso poblado de palomas blancas. Unos
hombres le cogieron al vuelo y le izaron a hombros. Iban lentos,
conmovedoramente lentos, como flotando en un éxtasis del que sólo se oía
acompasadamente el grito de: “¡Torero,
Torero, Torero!” El cuadro semejaba un paso de Semana Santa en el que la
imagen venerada era un ser mitad hueso, mitad arte. Sin dilación se cruzaron
nuestras miradas y pasamos a formar parte del cuadro: ¡¡¡Era flotar..!!!
Las arcadas de la Puerta Grande eran
el pórtico de un sueño eterno y feliz. El corazón nos saltó hecho pedazos. Nos
queríamos todos compartiendo un sentimiento común. Y volvíamos a flotar… otra
vez flotar. Un flotar que nos mezclaba, nos mecía, nos sumergía en esos pases
largos, hondos, bellos… como nuestros hijos. Otra vez. Nos ha pasado otra vez…
Miguel MORENO GONZÁLEZ
viernes, 15 de mayo de 2020
"Por primera vez no habrá toros en San Isidro", por Miguel Moreno
lunes, 27 de abril de 2020
A Asun que habita en los recuerdos de Cadalso
Luego mi madre sola, pensión misera que tardó 6 meses en cobrar, antes era así. José 8 añitos, Justo 15 y Nati 19 hacía la mili voluntario fuera... Y volvía yo de Argel y José salía corriendo a abrazarme, daba un salto, le cogía en brazos y a Justo de la mano y ya me los llevaba así a recorrer los mundos cadalseños. Ninguno nos "torcimos", nos buscamos la vida sin una puta paguita de esas que se estilan ahora. Hasta cuando ibas a reclamar lo tuyo, los funcionarios de entonces te miraban amenazadores y desconfiados. Sí, los jóvenes de esta sociedad ni se imaginan como se trabajaba y luchaba entonces. A mi hermano Justo le da por homenajear todos los años a mi madre yéndose al campo. Le trae níscalos y espárragos en abundancia para que olvide las penurias de entonces. Y se pone tan contenta que, inmediatamente, los limpia y pasa a cocinarlos.
Y luego nos lo reparte en tarteras según pasamos por su casa. Tiene para todos: Cuatro hijos, siete nietos y un bisnieto en camino que viene raudo y bueno a conocerla.
Ya le está preparando la camisita de La Muñana: "Hijo, ¿tú crees que habrá Fiestas este año con este puto virus...?" -Si mama, ya están pensando en ellas La Muñana. Ni a Cadalso, ni a La Muñana ni a ti... virus alguno os puede. "Ah, bien, entonces sigo con la camisita de Moisés, tengo que espabilar que ya no tengo tanta agilidad como antes..
." Y así sigue dando ejemplos de trabajo, amor, esfuerzo, ideas, caricias... "Me faltan los botoncitos... ¡Qué guapito va a ir el Día del Cristo!"
Miguel Moreno González
martes, 31 de marzo de 2020
Recuerdos nevados de San Antón, un barrio de Cadalso
Valle del Tórtolas
Texto: Miguel Moreno
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso
lunes, 6 de enero de 2020
El día de Reyes en Cadalso
jueves, 10 de octubre de 2019
EL CRACK CERO.....por Miguel Moreno
Carlos Santos y Alfredo Landa ( Detective Germán Areta de ahora y antes )
Miguel Moreno González
jueves, 3 de octubre de 2019
LA PENÚLTIMA COPA OTOÑAL.....por Miguel Moreno

Yo estaba subido al tranvía de la vida y esa era la cuestión, de eso se trataba, de seguir adelante; aún me quedaban bastantes tragos de la vida y de los otros hasta llegar a descubrir ese tipo tan extraño, ese desconocido que habita dentro de cada uno de nosotros. Fueron tragos precipitados pensando en otras cosas, en aquellas chicas de mi edad que casi nunca me hicieron caso, en si en Garza me darían cesta por Navidad o si a la mañana siguiente resistiría en el trabajo yendo sin pegar ojo. Lo que quiero decir es que mi paladar desconocía los sabores –y sinsabores- de la vida.
En los atardeceres cadalseños, la Peña Muñana recibe siempre los últimos rayos de sol.
La luz de todos mis otoños se filtra por el ventanal de mi memoria y me muestra su belleza a esa hora en que el día languidece entre inequívocos ladridos de perros cadalseños otoñales. Esa luz me susurra al oído cosas de un tiempo pasado que me descubre, a cada pensamiento, que una gran parte de lo actual siempre viene de atrás, de mi pasado. Con destellos así reconstruyo sin mayor dificultad el mapa de mis amores que estaba desperdigado por las cortezas de los árboles y aquella brisa del sur que parecía tener corazón de chocolate me acaricia ahora y desparrama mis recuerdos por doquier. Solía enterarme que estaba enamorado cuando descubría una alegría interior que me unía como lapa a todo lo que me rodeaba. Yo hacía las cosas, claro, pero otra persona me empujaba sin dejarme en paz. Alguien se introducía en mí y lo normal era que me llenara amorosamente dejándome un poso de ternura para enriquecer mis recuerdos en el futuro.
Compañeros de Garza. El segundo por la izquierda es Fernando Morante; y el quinto, enfrente, con camisa oscura es Antonio Aguña. El maldito cáncer se los llevó y nunca se quejaron.
Miguel Moreno González
miércoles, 11 de septiembre de 2019
Peña Muñana de Cadalso. Fundadores y presidentes 1976-2019

Miguel Moreno
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