La torre de la iglesia de Cadalso por las cuatro caras
La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de
Cadalso de los Vidrios se construyó entre los años 1498 y 1574. Para su
construcción se utilizó las piedras de la muralla que rodeaba Cadalso y de la
que hoy sólo podemos encontrar un trozo en la calle Real.
La iglesia tiene una torre de tres cuerpos y fue realizada a
finales del siglo XVI por Bartolomé de Elorriaga, un maestro cantero que
trabajó con Herrera en el Monasterio del Escorial. Siempre fue de sillería,
pero se desconoce cuando se arruinó y se construyó de ladrillo mudéjar con
revestimiento, como se ha conocido hasta la última restauración, donde de nuevo
luce la piedra y se ha elevado respecto a la nave intentando asemejarla a su
original forma.
Fachada norte.
Durante la Guerra de la Independencia ( 1808-1814 ) fue
convertida en fuerte, pero desconocemos si desde la torre se hicieron disparos
para repeler a las tropas francesas que por aquí pasaban camino de Toledo. Si
se sabe que desde la entonces iglesia de San Pedro en Majadillas, por entonces
perteneciente a Cadalso dentro de Toledo, se recibió a los franceses a tiros.
Fachada sur
En las guerras carlistas fue utilizada como cuartel y desde
su torre se repelieron varios ataques. Es muy probable que esto ocurriera durante
la Primera Guerra Carlista ( 1833-1840 ) ya que se sabe que en 1846 se
encontraba ya en muy mal estado, no sólo la torre que estaba desmochada sino
también toda la iglesia, por lo que el culto se celebraba en el Palacio de
Villena. Seguramente la iglesia con su torre incluida se debió restaurar al
término de la Tercera Guerra Carlista ( 1872-1876 ) llegando así hasta finales
del siglo XX.
Durante la Guerra Civil ( 1936-1939 ) también la iglesia sufrió daños,
pero no así la torre que ya se encontraba como siempre la hemos conocido en los
últimos años anteriores a su última restauración.
Fachada oeste.
Recia, robusta y sin adornos de ningún tipo, la torre se
eleva en el centro del pueblo como símbolo del pasado esplendoroso que tuvo
Cadalso y donde cada día las campanas suenan anunciando con su ruido que
la vida sigue hoy igual que hace siglos.
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso



















































