MUSEO DE MONTAÑA ZORRO CORREDERO

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Mulhacén

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martes, 20 de mayo de 2014

La torre de la iglesia de Cadalso


      La torre de la iglesia de Cadalso por las cuatro caras 


   Fachada este.


La iglesia parroquial de Nuestra Señora de la Asunción de Cadalso de los Vidrios se construyó entre los años 1498 y 1574. Para su construcción se utilizó las piedras de la muralla que rodeaba Cadalso y de la que hoy sólo podemos encontrar un trozo en la calle Real.


La iglesia tiene una torre de tres cuerpos y fue realizada a finales del siglo XVI por Bartolomé de Elorriaga, un maestro cantero que trabajó con Herrera en el Monasterio del Escorial. Siempre fue de sillería, pero se desconoce cuando se arruinó y se construyó de ladrillo mudéjar con revestimiento, como se ha conocido hasta la última restauración, donde de nuevo luce la piedra y se ha elevado respecto a la nave intentando asemejarla a su original forma. 


   Fachada norte. 


Durante la Guerra de la Independencia ( 1808-1814 ) fue convertida en fuerte, pero desconocemos si desde la torre se hicieron disparos para repeler a las tropas francesas que por aquí pasaban camino de Toledo. Si se sabe que desde la entonces iglesia de San Pedro en Majadillas, por entonces perteneciente a Cadalso dentro de Toledo, se recibió a los franceses a tiros.  


   Fachada sur


En las guerras carlistas fue utilizada como cuartel y desde su torre se repelieron varios ataques. Es muy probable que esto ocurriera durante la Primera Guerra Carlista ( 1833-1840 ) ya que se sabe que en 1846 se encontraba ya en muy mal estado, no sólo la torre que estaba desmochada sino también toda la iglesia, por lo que el culto se celebraba en el Palacio de Villena. Seguramente la iglesia con su torre incluida se debió restaurar al término de la Tercera Guerra Carlista ( 1872-1876 ) llegando así hasta finales del siglo XX.

Durante la Guerra Civil  ( 1936-1939 ) también la iglesia sufrió daños, pero no así la torre que ya se encontraba como siempre la hemos conocido en los últimos años anteriores a su última restauración.


   Fachada oeste.


Recia, robusta y sin adornos de ningún tipo, la torre se eleva en el centro del pueblo como símbolo del pasado esplendoroso que tuvo Cadalso y donde cada día las campanas suenan anunciando con su ruido que la vida sigue hoy igual que hace siglos.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

jueves, 15 de mayo de 2014

Mirando al cielo en Cadalso




Es mediodía cuando la mirada se eleva y observa unas nubes primaverales que pasan lentamente, parece que quisieran quedarse en Cadalso para siempre, pero unos segundos después ya están en otro lugar, en otra imagen, en otro contexto. Igual que a estas nubes lo mismo pasa con nosotros y con los que nos visitan, queremos quedarnos pero no podemos, nos gustaría que se quedaran pero se van. Es evidente que nuestro pueblo y también nuestra Comunidad lleva años dependiendo del turismo, de esos millones de personas que nos visitan y que aquí o allá van dejando un reguero de euros. 
Cadalso es un punto más en la Comunidad de Madrid, pero es un punto con cierta importancia de la cultura y la historia de Castilla, y eso es lo que nos puede ayudar a conseguir que seamos conocidos, que tengamos un sitio, y que en algún lugar se despierte la ilusión por llegar hasta aquí y visitarnos.

Ya sé que muchos pensarán que soy demasiado optimista y que tampoco tenemos tanto como para atraer turismo. Pues le diría que están equivocados, Cadalso tiene mucho que ver y enseñar, sólo hace falta que nosotros mismo nos lo creamos, que sintamos cerca nuestra cultura y tradiciones para que sepamos lo que queremos dar a los que nos visiten.

He visto, visitado y conocido, pueblos que con la mitad de historia y monumentos que Cadalso han sabido promocionar y cuidar su patrimonio, lo han dado a conocer y gracias a ello son conocidos y visitados de manera asidua.  

Llevamos unas cuantas décadas en las que hoy tenemos y mañana no, en las que hoy se restaura y mañana se abandona, en las que hoy se proyecta y nunca se termina, y así no hemos llegado a ninguna meta ni llegaremos jamás.



No voy a enumerar aquí todo lo que se puede visitar, pero si lo que NO es visitable por su abandono. 

Cuevas y fuente del Pilar. Siglo XV-XVI 
Fuente de la Peluquera. Siglo XII-XIII
Fuente de los Álamos. Siglo XIII-XIV
Molino arroyo de Tabalón ( Molinillo ). Siglo XVI-XVII
Cuartel de la Guardia Civil. Siglo XX ( Año de 1918 )
Estanque de Palacio y jardines. Siglo XVI 

Bueno, también voy a citar lo actualmente restaurado y "visitable" para que nos hagamos una idea de todo lo que tenemos.

Palacio y jardines de Villena. Siglo XVI ( No visitable )
Iglesia gótica renacentista. Siglo XV-XVI  
Casa de los Salvajes. Siglo Siglo XVI
Yacimiento Arqueológico "La Mezquita" Iglesia románico-mudejar. Siglo XII-XII
Tumbas exterior mezquita. Siglo XII-XII
Tumbas interior. Siglos XVI-XVII


Como se puede ver no es tan poco, y todos estos lugares podrían ser en su conjunto una buena oferta digna de ser visitada. Ahora, igual que siempre, hace falta que todos no impliquemos y valoremos lo nuestro como algo digno e interesante de visitar, de restaurar, de cuidar y de promocionar, pero mientras esto llega, que tardará, esperaremos mirando al cielo de Cadalso igual que lo llevamos haciendo siglos.




Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

miércoles, 23 de abril de 2014

Salvemos las antiguas argollas de Cadalso

       
     
         Cuántas caballerías habrán atado aquí los cadalseños? 
    

    Todas las argollas que componen este collage fueron fotografiadas en distintas calles de Cadalso el día 11 de abril de 2014.


Hace tan solo unos días y ante mis sorpresa, pude comprobar que a pesar del abandono y de no existir ya las caballerías que un día fueron las usuarias de estos objetos a los que diariamente eran atadas junto a las casas, todavía hoy siguen existiendo muchas argollas que aunque ya no se usan si sirven de adorno y recuerdo.

En este collage sólo están algunas, pero existen bastantes más repartidas por todo el pueblo que ya forman parte de nuestra cultura y de nuestra historia. Digo esto porque detrás de cada argolla está la vida de un cadalseño. Si, es sencillamente emotivo oír contar a la gente de cierta edad quién era el personaje que ataba en ésta o aquella argolla su mula, caballo o borrico.

Hace tiempo ya escribí sobre esto y prácticamente decía lo mismo que ahora, terminando con una petición de estas que parecen bolerías, como decimos en Cadalso, pero que sería importante para todos y más para el futuro, conservar dichas argollas.

César Manrique, ese gran genio del arte que supo ver lo que entonces nadie era capaz de imaginar en su Lanzarote natal, y que con el paso de los años ha sido la clave para el desarrollo turístico de la isla, dijo una frase que para mi es la clave para el futuro de los pueblos y su supervivencia. La frase dice:

    “El mejor negocio de un país es la cultura de su pueblo”

Seguramente todos estamos de acuerdo en esto, pero pocas veces lo llevamos a la práctica, y poco a poco, día a día nuestra cultura va desapareciendo, a veces sin posibilidad de recuperarla.

Os dejo el enlace del anterior post sobre las argollas con el deseo de que todos seamos conscientes del valor sentimental y cultural que tiene estos pequeños e insignificantes objetos, confiando en que a partir de ahora los conservemos y si es posible volvamos a colocar algunos más en nuestras fachadas.



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

lunes, 7 de abril de 2014

Cadalso de cerca.



Observar, escuchar y comprender lo que tenemos, es la mejor forma de conservar el legado cultural y la diversidad de nuestra historia.



Existen muchas formas y puntos de vista para aproximarse a la rica y compleja realidad de nuestro pueblo. Esta es una vía que nos acerca a nuestro patrimonio y nos abre los ojos ante la realidad de lo que cada día vemos pero casi no apreciamos.





Con cada una de estas imágenes nos podemos sumergir en lo peculiar de nuestro arte, donde todo es posible imaginar y donde tantas veces hemos sentido el genio de nuestros antepasados y el origen íntimo y a la vez entrañable de nuestras gentes.





Recuerda que muchas veces no es suficiente con observar, también el relato de alguien que conoce lo que nos atrae, nos proporcionará un mayor conocimiento del lugar, aportándonos datos sobre los acontecimientos que ahí ocurrieron. Recuperar la tradición oral, algo perdida en estos tiempos, nos ayudará a comprender mejor las cosas y nos servirá para que en muchos casos no se pierda el legado cultural.





Seguramente después de observar detenidamente estas ilustraciones, contempladas con sosiego y admiración, sentirás el deseo de mirar, de sentir cerca cada lugar, de volver a descubrir los atractivos ocultos que Cadalso nos proporciona, enraizados en el arte popular de cada unos de nuestros monumentos, calles o caminos. 




Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

jueves, 29 de noviembre de 2012

Los signos Ihs de la calle Real


 
Normalmente aparece escrito IHS como ocurre en esta conocida casa cadalseña de la calle Real, aunque otras veces podemos encontrar JHS. Estas letras son el emblema de la Compañía de Jesús, pues Jesús es el principio y fundamento de la espiritualidad ignaciana, a menudo también se llamaba a la orden religiosa la Compañía del Nombre de Jesús.

La Compañía de Jesús es una orden religiosa de la Iglesia católica que fue fundada por San Ignacio de Loyola en 1534 en la ciudad de Paris y posteriormente aprobada por el Papa Pablo III en 1540

Estos signos suelen explicarse como abreviatura de “Jesús Hombre Salvador” , pero esto es una tradición devocional que se añade al significado original.

Se trata del monograma resultante de la abreviatura del nombre de Jesús en griego: IHΣoYΣ formado por una iota ( I ), una eta ( H ), y la sigma final ( Σ ) que al pasar al latín quedo así IHS.



Ignacio de Loyola ( 1491 +1556 ) lo usó en su sello generalicio, colocando debajo del monograma una media luna entre dos estrellas.

Ya era muy usado este signo como devoción al nombre de Jesús, pero su mayor difusión vino con la Compañía. Ignacio de Loyola desde los primeros tiempos encabezaba sus cartas y escritos con el nombre o la abreviatura de Jesús, que solía escribir con cuatro letras minúsculas, poniendo la cruz en el asta de la h.

 También se hizo muy frecuente en las portadas de los libros, puertas, paredes, altares, iglesias y casas de la orden como homenaje al que es cabeza y titular de la Compañía de Jesús

Así pues, es probable que esta casa de Cadalso con su antigua portada perteneciera a algún jesuita de la orden . Según Don Antonio Box se utilizaron estas iniciales como signo de purificación de antiguas viviendas de hebreos o árabes. De una manera o de otra es una suerte que se haya conservado hasta nuestros días.
 
Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

martes, 5 de julio de 2011

La calle de Santa Ana (yII)


Historia viva de Cadalso


Calle de pasado histórico y una de las más antiguas de Cadalso fue durante siglos lugar de paso y vida de los habitantes de Cadalso por su proximidad a la fuente de los Álamos y a la ermita mozárabe, pues según los historiadores a partir de aquí era campo al no existir aún la calle de la Iglesia y la propia iglesia y terminar en esta calle la vieja muralla.

   Calle de Santa Ana

Aquí quedan los últimos restos de una antigua fábrica de vidrio artesanal que desapareció a principios del siglo XX por la competencia existente en el momento con la producción de vidrio de forma industrial

    Restos de la antigua fábrica de vidrio.


En la iglesia de Santa Ana donde se veneraba a esta santa y que daría nombre a la calle solo queda la portada, fue mandada construir por orden del duque de Frías, Pedro Velasco, entre 1463 y 1492 aunque ya existía en el lugar una ermita antes de la Reconquista y que al correr de los años fue destruida por un incendio. Hasta primeros de los 80 en su interior existía una bodega y se podía observar el altar mayor con una hornacina horadada en el muro sur con su casquete de un cuarto de esfera donde en tiempos debían de colocar las imágenes, también a la derecha según se accedía existía un pozo con brocal de piedra, todo esto desapareció al construir la vivienda particular en que se convirtió.


                   Portada de la ermita de Santa Ana


También existe una fachada con bella puerta que parece perteneció a la muralla y que hoy luce restaurada formando parte de una casa rural de nombre Ermita de Santa Ana.


   Puerta de la antigua muralla.

Tranquila durante siglos y conservada hasta hace unos años con todo su valor histórico la calle de Santa Ana sigue siendo tranquila pero ha perdido parte de su identidad al no haber sabido conservar sus monumentos ya que han sido restaurados sin ningún orden por lo que hoy lucen de manera independiente sin apenas gusto. De la fábrica de vidrio que allí existió solo quedan restos de muros ya que los tres hornos desaparecieron a mediados de los 80 así como una pila y algunos restos de más valor.

De todas formas aún hoy podemos pasear por esta calle, que en ningún momento nos dejará indiferentes. y observar en los restos que aún se mantienen en pie el valor histórico y cultural que tuvo.

Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

Enlace: La calle de Santa Ana (I)
http://zorrocorredero.blogspot.com/2011/04/la-calle-de-santa-ana-i.html


viernes, 8 de abril de 2011

La calle de Santa Ana (I)


La de Santa Ana es la calle sin nombre de Cadalso ya que este nombre se ha utilizado muchos años para denominar a la calle del Coso que discurre paralela a esta un poco más abajo. Los mayores siempre han llamado a la del Coso por su nombre pero no se el motivo por el que a partir de un tiempo todo el mundo la denominaba como calle de Santa Ana.


Un vez aclarado esto no adentramos en esta calle de Santa Ana que discurre entre la calle Real y el antiguo Testero, hoy desaparecido al realizar la variante.

La calle de Santa Ana está cargada de historia de Cadalso y excepto algunos edificios, la mayoría siguen conservando la solera de antiguos sin apenas transformación.


Entrada a la antigua fabrica de vidrio.

Aquí podemos encontrar la primera iglesia cristiana que tuvo Cadalso tras la reconquista y que recibió el nombre de Iglesia de Santa Ana, hoy de esta iglesia solo se conserva la puerta de entrada ya que en tiempos remotos fue destruida por un incendio y posteriormente utilizada como bodega y vivienda. Y también aquí todavía se encuentran los últimos restos de una de las fábricas de vidrio que funcionaron en Cadalso y que desapareció a principios del siglo XX.

Antigua puerta con cerradura.

Casas de piedra, puertas de madera con antiguas cerraduras , bodegas ya desaparecidas y una escalera que aún se conserva de estilo asturiano que durante un tiempo fueron comunes en el pueblo y de las que hoy apenas quedan tres o cuatro.

Ventana en la confluencia con la calle del Coso

Y ya casi al final donde la calle de Santa Ana se una a su paralela calle del Coso, encontramos una puerta que pudo ser una de las puertas de la muralla por las que se accedía al poblado cuando Cadahalso estaba amurallado.

Hoy pasear por esta calle nos proporcionará un sentimiento de recuerdo por aquel antiguo Cadalso representado en esta calle cargada de historia y arte, lástima que muchos no sepan ver en estos antiguos vestigios solo cuatro piedras mal puestas, como se suele decir, y no la historia, el arte y la vida pasada de nuestro pueblo y poco a poco toda vaya desapareciendo sin remedio, creo que ya va siendo hora de que se dicten unas normas de protección de todo aquello que significa historia y arte de Cadalso, un Cadalso que estuvo llenos de todo esto y que con el paso del tiempo y la desidia de todos estamos perdiendo.

Calle de Santa Ana

Zorro Corredero

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

jueves, 24 de marzo de 2011

La calle del Coso


Calle del Coso, calle estrecha como corresponde a la época en que fue creada, llena de tipismo e historia es una de las calles más antiguas de Cadalso y así lo atestiguan sus balcones y ventanas de otras épocas y que han llegado hasta nuestros días.




Ruidos, voces, regaños y llantos de niños eran el sonido diario de la vida en esta calle en los años 60. Ir y venir de hombres y mujeres, de mulas y borricos que se ataban a esas argollas que colgaban y aún cuelgan de sus paredes.

Sin tiendas ni bares, solo hogares de cadalseños que han visto pasar sus vidas y las de sus vecinos día a día, vidas de un duro pasado que hoy en pleno siglo XXI y superados tantos obstáculos que la vida les puso han salido adelante con su trabajo.


Personas que aquí nacieron y habitaron sus casas durante años, que digo años, siglos y que formaron entre todos una calle de ayer llena de arte y que nos ha llegado hasta nuestros días con ese encanto y ese misterio que siempre tuvo y aún sigue teniendo la calle del Coso.





Se perdieron aquellas puertas de dos alas, ventanas diminutas que hablaban del pasado, balcones engalanados con geranios y claveles, se perdieron los brazos fuertes de los hombres del campo, las cuadras de sus caballerías y hasta ellas mismas, se perdió el olor a matanza y a pueblo, pero todavía hoy al pasear de noche por la calle del Coso…..,


….., se siente algo que está ahí, con seguridad es la magia del recuerdo y del pasado que no se ha podido borrar de nuestra mente a pesar de los años, de la transformación moderna y sobre todo de las personas que ya no están, porque todos siguen ahí y sus recuerdos perduraran para siempre entre los que como yo siempre hemos amado esta antigua calle, una estrecha calle de Cadalso.

Zorro Corredero

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso


martes, 15 de febrero de 2011

Puertas de la calle del Cuerno

Las calles de Cadalso siempre me han invitado a pasear, pararme a charlar con la gente, observar casas y detalles que siempre han estado ahí es algo que me atrapa a pesar del tiempo y de las ocasiones que he tenido de disfrutar de estos momentos.

Esta puerta era de Froilán y Genoveva que tenían tienda de muebles en el Rastro de Madrid. También aquí vendían muebles.

Salir temprano, sentir el frío del invierno y recordar la calle por la que ya hace tantos años paseaba hacia la Plaza o hacia la Corredera me incita a buscar algo en ella que me identifique con otros tiempos y otras vidas.


Hoy la calle es la del Cuerno o de la Paz como ahora dicen que se llama, que poca sensibilidad aunque el nombre llene tanto, lo ideal sería que recobrara su antiquísimo nombre, no el de Capitán Agudín, que así pasó a llamarse después de la guerra civil sino el suyo de siempre, pero parece que aquellos que tuvieron la oportunidad de darle el bonito nombre de calle del Cuerno no les pareció que sonara bien o simplemente no habían nacido en Cadalso y por lo tanto tampoco habían tenido desgraciadamente para ellos la oportunidad de haber oído a los antiguos cadalseños este sonoro nombre.

En esta casa vivieron Ino y Marcelino, excelente poeta cuyos versos componía durante sus largos días en el campo para luego recitar en cualquier parte, a mí que tuve esa suerte me los recitaba al sol de la Corredera.

Hoy en mi sosegado caminar me quedo con estas dos puertas y su detalle, puertas que ya no se abren porque sus moradores ya no están, pero que un día tuve la suerte de conocer y de sentir su proximidad, esa proximidad de vecinos tan escasa hoy en día.


Ellos ya no están pero aún queda algo de sus vidas reflejado en estas antiguas puertas, lástima que con el tiempo desaparezcan porque no solo habremos perdido las puertas sino también el recuerdo de sus moradores.

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

miércoles, 2 de febrero de 2011

Las anillas y argollas de Cadalso



  Anillas y argollas donde se ataban las caballerías en Cadalso




Anillas y argollas  fueron  durante siglos  elementos comunes  de nuestras calles  cadalseñas con la  misión de
atar a ellas las caballerías en la puerta de nuestras casas. Quién no ha tenido una de estas anillas incrustada en la pared de casa y quién no ha tenido la gran suerte de ver a nuestros padres o abuelos atar ahí a la mula o al borrico?




Hoy cuando la vida ha tomado otros derroteros y las caballerías ya no forman parte de la vida y el trabajo de los cadalseños, estas anillas siguen estando en muchas de nuestras casas, adornando las calles y siendo testigos mudos del pasado agrícola de Cadalso




No son pocas las anillas que podemos encontrar en nuestro caminar por las calles, os sorprenderíais de tantas como hay a pesar de llevar años sin utilizarse y de haber desaparecido las que colgaban de aquellas casas que ya fueron derribadas o restauradas.




Pero pensemos que no son unos objetos cualquiera, son parte de nuestro pasado y de nuestra costumbre, y poder ver hoy estas argollas es tener la oportunidad de recordar nuestro pasado y nuestra historia. Por eso yo desde aquí me gustaría solicitar a quien corresponda que todas estas anillas, argollas y en algunos casos herraduras o incluso clavos,  pasen a formar parte de nuestra cultura cadalseña y por lo tanto estén protegidas.

No es ninguna tontería lo que digo, cada cosa por muy insignificante que sea es parte de un pasado y de unas costumbres y solo por respeto a las personas que un día las usaron deberían formar parte para siempre de nuestro entorno y nuestra cultura popular.




Y solo así, algún día cuando nosotros ya no estemos, otros nos lo agradecerán y se sentirán orgullosos de haber recibido un legado que ellos ya no habrán conocido funcionando, pero que podrán observar gracias a unas personas como nosotros que simplemente hemos tenido la suerte de haber sido el puente entre el Cadalso de ayer y el de mañana.




No desaprovechemos hoy lo que tenemos en nuestras manos, porque si nos lo dejamos quitar mañana nos arrepentiremos y ya será tarde para recuperarlo como nos ha ocurrido con otras muchas cosas.

Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

viernes, 26 de noviembre de 2010

El pozo del camposanto.

Desde que se creó el cementerio a principios de 1800 el está ahí, siempre en silencio y siempre regalándonos el agua fresca y buena que tanta sed ha saciado y tantas flores ha conservado gracias a su humedad.



Hace años era costumbre jugar al futbol en la explanada del cementerio y a cada momento cuando la sed del verano nos acuciaba acudíamos a beber de este pozo volviendo al juego con fuerza y ánimo, luego al terminar el partidillo todos entrábamos y bebíamos en riguroso orden. Entonces ya existía el grifo pero la tapa estaba levantada y podíamos ver el fondo del pozo, luego por seguridad debieron de poner el candado y nos quitaron la vista.


Y arriba como mirando al cielo cuelga la vieja y antigua garrucha que durante tantos años sirvió para sacar el agua con un cubo que atado a una cuerda se deslizaba por esta garrucha hasta el fondo para después elevarlo con el agua, y así una vez y otra, un día y otro, y tantos y tantos años. Yo no he conocido este método de extracción del agua pero seguramente debió ser la forma utilizada hasta los años 50.

Y como antiguo que es también el arte se refleja en este viejo pozo y solo por eso y por recuerdo a todas los miles de cadalseños-as que ha pasado por aquí a través de los siglos tenemos el deber de respetarlo y hasta de restaurarlo para que luzca ese ladrillo de que está hecho y que hace tiempo se ocultó con un enfoscado.

Fotos. Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

martes, 16 de noviembre de 2010

Detalles del pasado.Puertas


Casi siempre cuando caminamos por nuestras calles y plazas solemos mirar al frente y apenas nos damos cuenta de esas pequeñas e insignificantes obras de arte que están ahí desde hace tiempo y que desgraciadamente tienden a desaparecer a medida que pasan los años.

Solo nos hace falta tirar un poco de esa sensibilidad que todos tenemos guardada y que desgraciadamente sacamos muy de tarde en tarde para apreciar esos pequeños detalles que adornan nuestro pueblo y que yo he querido nombrar como obras de arte.

La mayoría de estas obras nos pueden parecer insignificantes pero no lo son ya que todas forman parte de la vida y las costumbres de Cadalso y todas en su día tuvieron una función que con el tiempo fueron desapareciendo y hoy en día aunque en desuso por el avance de los tiempos aún siguen ahí como testigos mudos de otros tiempos y de otras formas de vida.


Quién no recuerda aquella enorme llave con la que no hace mucho tiempo abríamos nuestras puertas y los cerrojos de fragua que cerraban las puertas traseras, todos ellos realizados a mano por los herreros de Cadalso con elegancia y arte.



Aún recuerdo la fragua del tío “Quemayerros” en la calle Real y las llaves que hacía para la puerta de mi casa, doradas y perfectas, que todavía conservo y la fragua de Paco Villa donde el fuelle calentaba no solo el hierro sino las manos en invierno.

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro alfonso

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