Raquetas

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Esperando que la nieve vuelva, ya queda menos.

La portalera del Valle

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Un recuerdo de otro tiempo

viernes, 7 de enero de 2011

El Pozo de Marcelino en la Sierra


   Pozo construido por Marcelino y Visita con piedra de la zona.

Este pozo situado en la Sierra de Lancharrasa no ha existido siempre, un día de hace muchos años Marcelino el “Bicho y su mujer Visita decidieron que para regar el huerto que había heredado de sus padres tenían que hacer un pozo y sin pensarlo dos veces se pusieron manos a la obra. Cada día cuando el trabajo lo permitía tomaban el camino de la Sierra y con sus manos y el azadón cavaron metro a metro la profundidad suficiente hasta llegar al agua, y solo con sus manos, el sudor de su frente y su ilusión fueron dando forma piedra a piedra a la pared que reviste el pozo y así hasta que un buen día comprobaron que lo habían terminado con su esfuerzo y con su tesón, propios de un joven matrimonio que por entonces comenzaban a vivir juntos.


Pasaron los años y aquel pozo que un día construyeran con sus manos fue la principal fuente de vida para todo lo que durante tantos años sembraron en el huerto y el agua que en un principio salía cubo a cubo gracias al esfuerzo y al “cristo, dio forma y sabor a las hortalizas y verduras que cada verano recogían para su alimentación y el de sus hijos.

   A pesar del color "jabonoso" al sacar el agua en el cubo pierde ese color y su sabor es excelente.

Hoy Marcelino ya no está, Visita hace años que dejó de subir al huerto pero el pozo con su agua “jabonosa”, color típico de las aguas de la Sierra de Lancharrasa, sigue dando agua que extraída con motor, el cristo también desapareció hace unos pocos años, sirve para que los hijos y nietos de Marcelino y Visita sigan obteniendo de este huerto y con este pozo las mismas verduras que siempre sacaron de aquí sus padres y abuelos.

     Marcelino hijo, sembrando patatas.

"En recuerdo de Marcelino y Visita por su trabajo y lucha para construir este pozo."

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

1 comentario:

Anónimo dijo...

Las personas de antes estaban hechas de otra manera y tenían otros sentimientos que desgraciadamente hoy están perdidas.

Un abrazo Zorro.
Mariano