Flores de Cadalso

Flores de Cadalso
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Pinturas iglesia

Pinturas iglesia
En el año 1947 se realizan las pinturas del Altar Mayor, pinturas que los de cierta edad hemos conocido, el pintor se llamaba Félix y cuentan....

jueves, 10 de noviembre de 2016

CASILLAS, las castañas y su cooperativa



Casillas, pueblo de Ávila donde la belleza se respira y se cata




La grandeza de Casillas está en sus bosques de castaños y en sus gentes, de siempre hemos sabido y conocido gentes casillanas de limpios corazones, amables en el trato y sencillos en sus actos. Los casillanos han sido grandes resineros y abnegados trabajadores, más conociendo su tierra de fuertes desniveles y dura de labrar, motivo que nunca echo atrás a sus habitantes y sólo con el trabajo de sus manos, sus caballerías y bueyes, fueron capaces de crear lo que hoy es su mejor patrimonio, los bosques de pinos, robles y castaños, sin olvidar esos huertos que aprovechando las aguas de gargantas y regatos han dado siempre sus buenas legumbres, hortalizas y frutas.




 No hace falta que yo ensalce aquí el paisaje de Casillas y lo grande de sus gentes, sólo es necesario darse un paseo por su entorno, para dejarse impresionar con la belleza de lo que ante nuestro ojos ira apareciendo, desde centenarios castaños, gargantas alegres de abundantes aguas, hasta cimas nevadas que alargan nuestra vista hasta las más altas cumbres de Gredos y del Guadarrama, y todo ello rodeados de frondosos bosques y especies animales que campan a sus anchas por el Valle de Iruelas, destacando entre ellos la silueta de buitres negros y leonados. 

Y si con todo esto no nos hemos sorprendido, también hay más, pero lo mejor es acercarse y sentir por uno mismo los encantos de este pueblo escondido a más de mil metros de altitud y perteneciente al Macizo Oriental de la Sierra de Gredos. Podría estar más tiempo deleitándome con las lindezas de Casillas, pueblo al que tengo un gran amor y respeto, pero hoy quiero hablaros de ese otro manjar que cada año Casillas recibe de sus bosques, la castaña.



Desde siempre Casillas ha sido un pueblo de castaños, hace muchos cientos de años que los casillanos se han dedicado en cuerpo y alma al cuidado de sus castaños, nada es gratis, todo lleva su trabajo y preparación, y aunque la naturaleza ha sido agradecida con este pueblo, ellos también han sido parte muy importante de lo que hoy podemos ver y admirar.
En cada estación hay unas labores que realizar en los castaños, nunca están abandonados, siempre hay algo que hacer, desde sanear los árboles, recoger y amontonar los erizos, quemarlos, reparar paredes y cercados, limpiar el entorno y por último esperar que el año sea bueno, las castañas vengan sanas y gordas, cosa que no ocurre todos los años, para por fin recolectarlas y llevarlas a la cooperativa de castañas.


 
  

Una vez en la cooperativa, serán distribuidas por categoría, desechando las no aptas, y tras un verificado control se almacenarán en sacos para su posterior envío y venta. Todo esto supone un trabajo que los casillanos y casillanas realizan por turnos en la cooperativa y sin recibir nada a cambio de su trabajo, todos colaboran para que las castañas tengan un comprador final y así poder cobrar con arreglo al volumen de kilos recolectados por cada cooperativista.

Si lo deseas puedes visitar la Cooperativa de castañas, eso sí, tendrás que visitar Casillas en época de recolección y no entretener mucho, porque en el trabajo el tiempo apremia.
 
 

 


Y para terminar, recuerda y piensa que las castañas son de los casillanos, que estén donde estén les pertenecen y que si te dedicas a recolectar este fruto sin "tener castaños" estás robando y también perjudicando a las personas que necesitan esta aportación anual para su subsistencia.

Si quieres disfrutar, pasea, fotografía lo que ves, habla con las gentes que encuentres en tu caminar, respira profundo, y al final visita alguno de los muchos bares y restaurantes que hay en Casillas para  celebrar tu feliz día consumiendo, porque con ello harás un bien, todos te lo agradecerán y de alguna manera estarás devolviendo parte de lo que este entorno te ha regalado.




 
 

Y si lo que quieres son castañas, pues nada más facil, en muchas puertas y tiendas verás cestas con ellas, eso quiere decir que las venden, llama y solicita las que desees, te lo agradecerán y seguro que te regalan algunos gramos de más en tu compra. Estos casillanos son maravillosos.



Y al atardecer cuando regresaba para Cadalso, la tarde me regalo una bella puesta de sol, la de cada día en nuestro vecino Valle del Tiétar, la de siempre.



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

8 comentarios:

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

CASILLAS

Original balcón en la montaña
la sombrean copudos castañares,
y adornan sus laderas los pinares
y la luna noctívaga la baña.

Entrañable pueblito que se entraña
haciendo sus rincones singulares,
y el astro sol con sus rayos solares
a erizo eriza, y surge la castaña.

Sus calles son estrechas, silenciosas,
sus gentes son serenas y apacibles
en verano en las puertas se hallan sillas;

que conversan entre ellas animosas
y las brisas cabalgan ostensibles
en corceles alados en Casillas.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LAS DOS GITANILLAS EN LA
PLAZUELA DE CENICIENTOS

Llegaron dos gitanillas
diciendo ser lañadoras,
caritas sucias reidoras
de la sierra de Casillas.

"¡Sacad, coruchas, pucheros
y cacharros de metales,
que con manos celestiales
soldamos vuestros calderos!".

Gráciles cual las gacelas
su habilidad pregonaban,
zapateando cantaban
tocando las castañuelas.

Rebosaba la Plazuela
absorta en expectación,
dio la fuente el diapasón
y abrió de agua su cancela.

Las bandadas de gorriones,
posadas en los alambres,
y de flores sus estambres
aplaudían sus canciones.

Primacía de muchachos
puestos en primera fila,
con curiosidad que enfila
la pana de los bombachos.

Dieron la buenaventura,
riquezas pronosticaron,
y alegría nos dejaron
y deseos de aventura.

Y yo guardo en mis retinas
de aquellas dos gitanillas,
el cobre de sus mejillas
del viento de las colinas.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA CALBOTÁ
(Antigua tradición ya perdida,
desgraciadamente, del pueblo corucho)

La sartén con agujeros
lista para la ocasión,
entreactos lisonjeros
de coruchos castañeros
teniendo a mano al porrón,

Con ascuas rojas la lumbre
y contención en la espera
y no sentir pesadumbre
y si tercia hasta una azumbre
de la cepa coruchera.

Pues aunque fuera incorrecta
la educación imperante
de política correcta,
entonces era perfecta
en mesa el vaso delante.

Con vino nos destetaban
a los infantes coruchos,
y alcohólicos se daban
no más que se encontraban
en fondas y en cafetuchos.

Oíamos los chasquidos
de castañas al asarse
y eran música y latidos
despertando los sentidos
de castañas al tostarse.

Y el tenue golpe a la tapa
y ver la mano que mece
y el primor cuando destapa
y el placer que al niño atrapa
y papilas humedece.

Y el humeo que desprenden
las doraditas castañas
sensaciones que se prenden
y es algo que bien comprenden
las brisas de las montañas.

Y en la noche de difuntos
plagada de sentimientos
la Calbotá y sus conjuntos
aunaban a todos juntos
familias en Cenicientos

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LOS CENCERRONES DE LA PARRILA

Después de la vendimia terminada
solíamos echar una jornada.
En las viñas, buscando el cencerrón,
y de la mula llenando el serón,
Eran días hermosos y otoñales
con las hojas muriendo en los parrales.
Negreando lo que quedó en la vid
de estos campos gloriosos de Madrid.
Así era la vendimia del sin tierra,
del que lucha en la vida y no se aterra.
Y aparta los abrojos del camino
variando los designios del destino.
Volvíamos a casa con la carga
armados con la lanza y con la adarga.
Del esplendor fulgente del racimo
que nos daba calor junto al arrimo.
Del leño incandescente de la lumbre,
y el porrón heredad de la costumbre.
Convertido en el mosto que hace al vino
fortalecer el ánimo cansino.
Según la sabia opinión de los viejos,
duchos en vinos jóvenes y añejos.
Legatarios de una secular ciencia,
la voz universal de la experiencia.
Y pisábamos la uva en una artesa
anclada y sustentada por la mesa.
Tosca bodega en el angosto hogar,
decimonónico ancestral lagar.
Luego aquel caldo iba a la tinajilla
calzada con las patas de una silla.
Permitiendo al tiempo hacer su labor,
dándole al mosto solera y sabor.
La abríamos la noche de difuntos
al amor del fuego asando castañas,
los cuatro en mi casa todos juntos
con mi padre contándonos hazañas.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Anónimo dijo...

Precioso reportaje Pedro.

Mariano

Anónimo dijo...

Tus magníficas fotos resumen a la perfección los paisajes y las expresiones de Casillas y sus gentes. No olvidemos que es Castilla.
Gracias.
Miguel Moreno González

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

¡"Pedro Alfonso halló en Casillas
al Edén de la castaña,
siendo alfombras y alfombrillas
flor del castaño amarillas
oasis de su montaña!".

Pedro Alfonso dijo...

Muchas gracias por los mensajes y por esos bellos poemas de Saturnino que con gran entrega y conocimiento adornan este post.

Un abrazo