San Antón

Abedular de Canencia

lunes, 23 de febrero de 2015

A Felipe y famila, peregrinos de Novés, por su acogida.

  
             A Felipe y familia que están en el Camino





La etapa discurre entre Villamiel y Novés, el día es bueno, soleado a veces, el Camino llano atraviesa campos de cereales y viñas, la pasada noche llovió, el barro que se forma en esta tierra arcillosa se pega a las botas y casi no puedes caminar, golpeas contra el suelo y te desprendes de él, miras al horizonte y solo descubres nubes y llanuras, apenas unos olivos, algunos almendros y un par de majuelos son nuestros acompañantes, sin olvidar los muchos conejos que acostumbrados saludan a nuestro paso, es la belleza de una tierra  humilde, sencilla,  pero cargada de historia y generosidad. Tras una leve subida, el Camino nos muestra las tapias de un cementerio, una carreterita a cuyos lados forman viejas acacias nos guía hacia el pueblo de Novés, que se nos muestra imponente con la iglesia de San Pedro Apóstol adornada con un fondo serrano de las cercanas cumbres de Gredos. La amistad surge en el camino, la generosidad es parte de él, la sencillez y humanidad va cargado a los hombres y mujeres que desde hace siglos caminan por estos pueblos con un destino final en Santiago. Y entre esos peregrinos del camino, de la vida, del momento se encuentra una familia de novesanos que respiran por ti, que dan lo que tienen y que te arropan siempre. Lo que en su casa ocurrió ya es parte de este Camino del Sureste, es parte de nuestra vida de peregrinos y siempre será un recuerdo para recordar y retener en nuestra memoria pero mucho más en nuestros corazones peregrinos.

Muchas gracias y siempre Buen Camino.

Pedro, Zorro Corredero de Cadalso de los Vidrios