Monton de trigo

Hayedo de Montejo

martes, 10 de febrero de 2015

Personajes de la Luminaria de San Antón de Cadalso de los Vidrios, año de 2015



La pinacoteca de San Antón





Una pinacoteca como todos sabéis es un lugar donde se guardan las pinturas, normalmente llamado galería o museo. San Antón también es un museo pero de recuerdos, una galería de historias y personajes que a largo de su historia han ido pasando por aquí. Desde aquel primer ermitaño que habitó hace muchos siglos la ermita de San Antón, los posteriores habitantes del arrabal que antecedía a la muralla que rodeaba Cadalso, a los últimos sanantoneros ya conocidos por muchos de nosotros, y los que aparecen en estas obras, todos han formado parte de este barrio, todos y todas han forjado la vida de un barrio humilde pero integrado en Cadalso, algo que les hace ser protagonistas de la Pinacoteca de San Antón.



Hoy cuando se pasea por San Antón, notas que las cosas han cambiado, también los personajes, pero los de hoy se sienten igual de sanantoneros que los de ayer, son jóvenes que viven otra vida, otra forma de diversión, pero siempre llevan en sus corazones la magia del pasado, la amalgama de sus antepasados, en definitiva la esencia de su identidad.






Cuando los niños que en San Antón juegan con sus amigos, descubren el espacio que delimita su barrio, relacionan esta vieja pared, esta casa humilde, abandonada y medio hundida con el pasado,  lo van descubriendo cada día y van sintiendo que las cosas les son afines, les unen y les van convirtiendo en jóvenes sanantoneros.




Estos cuadros de una noche feliz junto a los hombres, mujeres y niños que disfrutan junto al fuego de la noche de San Antón, no son sólo unas imágenes grabadas, son las luces que inundan las ilusiones, los pensamientos que mantienen herméticos los momentos, la marca que deja huella en sus cabezas, en definitiva son el recuerdo de este día para el mañana, cuando otros niños decidan rescatar de los cajones alguna de estas imágenes.




Mi agradecimiento al viejo marco de una puerta situada en la Ronda de la Sangre, él ya no tendrá la suerte de sentir el frío y el calor de las estaciones cadalseñas, pero siempre sabrá que sirvió para ensalzar las miradas sonrientes de muchos sanantoneros-as antes de ser pasto de las llamas de la luminaria del Barrio de San Antón, acto que le sirvió para formar parte de la historia de este barrio para siempre


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso


6 comentarios:

Anónimo dijo...

Que pena que no haya nadie de san anton ,que haya hecho ningun comentario. Ami me trae muy buenos recuerdos,de mi niñez,eso era una fiesta.
Paqui

Anónimo dijo...

si q se hay comentarios de sanantoneros en la primera parte de la luminaria,y en esta parte hay q dar tiempo....se acaba de publicar.

Miguel Moreno González dijo...

Magnifico reportaje. Sentimiento en la prosa y belleza en las fotos. Y Juanjo que es la luz, el ingenio y la fidelidad que alumbra el San San Antón de siempre. El San Antón más auténtico él siempre lo lleva en el corazón. Un abrazo a todos: A los que se fueron, a los presentes y a los que están por venir.

Anónimo dijo...

No puedo entender como estás aqui y allá, no dejas de sorprenderme. Cada día cada momento es algo nuevo de Cadalso y yo me alegro porque me llena y de que manera.
Gracias Pedro.

Mariano

Anónimo dijo...

Que grandes fotos donde todos tienen alegría en sus rostros, que buenos momentos los pasados y que entrañables serán para siempre.


Gracia mil Pedro
Inés

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL GUARRO DE SAN ANTÓN
ANTAÑO EN CENICIENTOS

Por un vecino donado
destetado el coratillo,
y vagaba alimentado
y bien visto y respetado
de la Plazuela al Cerrillo.

Le rajaban las orejas
y era sin rabo rabón,
y las coruchas más viejas
llamaban con moralejas
"El Guarro de San Antón".

Amigo era de los perros
de los gatos compañero,
y no sufría de encierros
ni le aplicaban los hierros
que marcaban al ternero.

Vida sana y descansada,
paseando plácidamente
siempre la jeta asomada
en puerta abierta o cerrada
de un Cenicientos ya ausente.

Haciendo su voluntad
iban los ojos porcinos
con una solemnidad
de quien da la prioridad
al lustre de sus tocinos.

Mas llegado el mes de enero
el guarro se sorteaba,
terminaba el cebadero
y su trote cochinero
en la tarima cesaba.

Los dineros entregaban
para los pobres del pueblo,
y lumbres organizaban
y trastos viejos quemaban
inservibles ya en amueblo.

¿Y qué ocurrió en Cenicientos?
Se olvidó la tradición,
nuevas fiestas, nuevos vientos
y al que no para en asientos,
"Guarro no es ya en San Antón".

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho