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Esperando que la nieve vuelva, ya queda menos.

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martes, 10 de diciembre de 2013

Pesebres de Cadalso

                                                 

       Los pesebres de Cadalso


Durante muchos años los pesebres fueron un lugar más de la casas cadalseñas, en ellos comían los animales que formaban parte de ese equipo que componían hombre, mula o macho y borrico o borrica. Solían ser estos pesebres casi siempre de madera o cemento, unas sencillas anillas servían para atar a las caballerías y siempre la luz provenía de una humilde bombilla que colgaba de un techo, sobre el que normalmente se encontraba el pajar, y que siempre estaba lleno de telarañas, paja, polvo, elementos estos comunes a una cuadra y que en algunos casos llevaban ahí cientos de años.

Nunca observé limpiar una cuadra si exceptuamos el estiércol acumulado que se sacaba de vez en cuando, y que servía para estercolar las viñas y los huertos, gracias al cual las cepas cogían mucha más fuerza y vitalidad.




Cada tarde cuando los hombres volvían del campo, cansados ellos y sus caballerías, las humildes bombillas daban la luz necesaria para hacer de estos lugares un sitio acogedor, un espacio donde el hombre se afanaba para cuidar de su medio de locomoción y de vida en el duro trabajo del campo. Desaparejar, dar agua, y echar de comer a las caballerías era una rutina diaria, tal vez aburrida y anodina pero llena de amor y cariño por esos compañeros de trabajo que compartían tantos momentos en el sufrido día a día de los hombres del campo, acciones que también sabían agradecer con un relincho o rebuzno, más cuando la seca paja de su menú diario iba acompañada de una lata de cebada o un puñado de jugosos higos.




Al terminar esta rutina, la puerta de la cuadra se cerraba, la bombilla dejaba de lucir y la cuadra quedaba bajo una tenue oscuridad cargada del calor que desprendían los animales, el cansancio del trabajo, la comida y el calor eran suficientes para que sus habitantes entraran en un sueño reparador, siempre de pie, porque las caballerías no se tumban para dormir, que les devolvería las fuerzas para volver al día siguiente a continuar con su duro trabajo tirando, siempre tirando del arado de vertedera.




En estos días cuando la Navidad está próxima, nadie se queda indiferente cuando piensa en que el mismo Dios eligió el sencillo pesebre de una cuadra para que naciera su hijo, un lugar pobre, lleno de telarañas y estiércol pero lleno de calor, de amor y de esperanza.




Los que nacimos y crecimos en casas donde las cuadras formaban parte de nuestro hogar y de nuestra familia, los que hemos ayudado a echar de comer a las caballerías y compartido su vida y la de nuestros padres en el campo, entendemos muy bien por qué Jesús vino el mundo en el pesebre de una modesta cuadra en un pueblo humilde llamado Belén. 


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

14 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso cuento de Navidad. ¿Porqué no?. Mientras lo leía, me venían a la memoria las imágenes de la cuadra de tu casa de la calle del Cuerno, de tantos y tan agradables recuerdos.
Un abrazo. Balta.

Miguel Moreno González dijo...

Lugares de recogimiento, pensamiento, tristezas, esperanzas, alegrías... Las cuadras, los animales, las casas y las personas se fundían de tal forma que eran todo uno. Tu recuerdo me hace recordar y amar todo aquello de nuevo...

Anónimo dijo...

QUE BUENOS RECUERDOS ME TRAEN LAS CUADRAS DE CADALSO Y AQUELLOS AÑOS DONDE EL PUEBLO ESTABA LLENO DE CABALLERIAS.

Anónimo dijo...

de aqui viene el refran tienes menos luces que una cuadra

Pedro Alfonso dijo...

Cada mensaje es un recuerdo más que se une a nuestro pasado. las cuadras, las luces, los hombres del campo cadalseño, y también el recuerdo de aquellas caballerías con nombre propio, "Sandalia" se llamaba la borrica de mi padre, "Lucero" era el nombre del caballo del padre de Balta, "Margarita", "Juanita" las del abuelo de Miguel. Todos tenemos en nuestra mente el nombre de aquellos animales que vivieron y compartieron momentos de nuestra vida.

Un abrazo.
Pedro

Anónimo dijo...

José Luis Villatoro dijo:

Dónde está esto..............¿Se han llevado el Belen?.

Pedro Alfonso dijo...

Hace muchos años que se llevaron el Belén de aquí, y muchas otras cosas que tanta fama dieron a Cadalso, pero el lugar todavía aguanta el paso de los años. Ya te llevaré un día a conocer al lugar.

Anónimo dijo...

José Luis Conde López dijo:
Q pena eso de q se hayan llevado cosas de Cadalso. El domingo me contaron q más de una fachada de casas con historia fueron desmontadas y llevadas a otros sitios.

Anónimo dijo...

José Luis Villatoro dijo:

Me encantaría que me llevarás, me encanta todo lo relacionado con Cadalso.

Angela CM dijo...

Con esta narración tuya tan real, como que estoy viendo a mi abuelo en la cuadra con sus burros, ¡que recuerdos!.

Un saludo

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

CANCIONCILLA CORUCHA

Borriquillo coruchero
va con su carga de leña,
y mientras camina sueña
un pesebre cebadero.

Colmado de agua el barreño,
cama de paja mullida
y borriquita nacida
para completar su sueño.

Y cumplida la coyunda
va a nacer un borriquito,
corucho, alegre y bonito,
pues aquí guapura abunda.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LLAMAN BUCHE CORUCHESCO
A Juan Ramón, en el centenario
de Platero.

Llaman buche coruchesco
a un burro recién nacido,
y es igualmente admitido
que el Platero ramonesco.
Del Juan Ramón plateresco
el libro estaba en la escuela
de Cenicientos abuela,
y en voz alta yo una tarde,
cuando el sol declina y no arde,
te lo leí en la Plazuela.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA BURRITA FEDERICA

La burrita Federica
pasta por una pradera,
cuajada por la aljonjera
que su peso multiplica.
Pero su comida rica
como llovida del cielo,
es ponerla como anzuelo
para mantenerla atenta
y rebuznando contenta
el dulce de un caramelo.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

A MI BORRICO APAREJO

A mi borrico aparejo,
poniéndole los lomillos,
la enjalma en los solomillos
y cualquier otro trebejo.

El ataharre y la cincha
encajado su ramal
y no siendo un carcamal
alegremente relincha.

Nos partimos volanderos
a por la pasera de higos,
como dos buenos amigos
amantes de los luceros.

La pasera en un majano
destila azúcar y miel
sobre el majano doncel,
que nos coge muy cercano.

Al borriquillo lo trabo
durante pocos minutos
que transcurren resolutos,
hasta que en breve destrabo.

Con higos lleno el serón
y regreso con la carga,
y a los higos los aguarda
lleno de harina un cajón.

Desaparejo al borrico
y alegremente rebuzna,
y se agita y se espeluzna
con el agua en el hocico.

Y en la cuadra ya descansa
con la paja y la cebada,
lleva vida regalada
y ya dormido se amansa.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho