San Antón

Abedular de Canencia

viernes, 18 de abril de 2014

Madrid desde el Cerro Almodovar




Atardece un día de febrero, la nieve del Guadarrama se ilumina con los últimos rayos de sol, es todo un espectáculo el que la tarde madrileña nos ofrece.



Las cuatro Torres de Madrid se elevan a lo más alto con la mirada de las cumbres de la Maliciosa, Guarramillas y Valdemartin, cumbres que forman ese fondo velazqueño tan característico de Madrid.


 La iglesia de Vicalvaro sobresale en una mar de edificios con la Najarra de testigo. Todo parece lejano pero las distancias son más cercanas de lo que nos parece


No podrían faltar las Torres Kio que con al decorado de las cimas de la Mujer Muerta, Montón de Trigo y Siete Picos, parecen emerger de ese mundo de cemento que es Madrid. La montaña también forma parte de Madrid desde siempre.



La denominada Cuerda Larga con Cabezas de Hierro y la Torres de Madrid se  unen en una sola  imagen para formar esta sensacional panorámica. Son imágenes que se nos escapan a la mirada cuando paseamos por las  calles de Madrid, pero  que nos sorprenden  desde algunos de los espacios  más  elevados como puede ser este del Cerro Almodovar a 726 mts de altitud y junto al barrio de Santa Eugenia.




Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

3 comentarios:

Anónimo dijo...


Muy chulas las fotos.

Un saludo.

Anónimo dijo...


De nuevo me sorprendes con tus fotos. No sabía que se viera tan bien la sierra y Madrid desde el cerro Almodovar.

Inés

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

AMO A MADRID
"Madrid, Madrid, que bien tu nombre suena,
rompeolas de todas las Españas"
D.Antonio Machado

Madrid Universal del brazo abierto,
con su Puerta del Sol alba de España,
entrañable ciudad que a nadie extraña
ya sean de interior, montaña o puerto.

Madrid Universal de error y acierto
de la Historia Patria que te acompaña,
y un Manzanares que ahora te baña
saludable y limpio, breve y despierto.

Madrid Universal de Austria severo,
señor de medio mundo y gesto adusto
con la gorguera pareció altanero.

Y un Borbón de napolitano gusto
que sosegado amó y no empuñó acero
y fue ilustrado rey y su alcalde justo.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho