Monton de trigo

Cadalso Cristo

viernes, 22 de febrero de 2013

El Valle de Benasque en mis recuerdos.



    El Valle de Benasque desde Cerler

Creo que fue en el año 1975 cuando descubrí por primera vez el Valle de Benasque, queríamos ascender al Aneto, y no nos lo pensamos dos veces, tomamos la carretera de Barcelona, entonces no era autovía, y nos presentamos en un pueblo pequeño de calles estrechas, con algunas tiendas y una grande que sobresalía por encima de todas, estaba en una plaza creo recordar, y se llamaba Barrabés.

Aquí podías encontrar de todo, desde una azada, hasta una guadaña, también había mapas, los de Alpina que debían de ser los únicos por aquellos años, y como si fuera la primera tienda de montaña de Benasque, había un pequeño espacio dedicado a la montaña. Medias de lana, gorros, y piolets con mango de madera, esperaban ser comprados por cualquiera de aquellos amantes de la montaña, que atraídos por el Aneto y el Posets llegaban hasta el desconocido pueblo de Benasque.

 
 
La carretera que conduce a Cerler, la estación de esquí se había inaugurado en enero de ese mismo año de 1975, era solitaria, sin los hoteles que hoy la pueblan, eso si, había un merendero junto al río Ésera donde se acampaba y se hacía la última comida. Para llegar al Pla dÉstanys se cogía un camino que por aquellos días estaban convirtiendo en carretera gracias a las excavadoras y a multitud de voladuras. Igualmente era un lugar de acampada el prado donde hoy está la famosa tienda de montaña Barrabés.
 
 
 
 
Recuerdo que me compré una pegatina para el coche que decía “Y después del desgaste vacaciones en Benasque”, ésta permaneció durante algún año pegada en mi primer coche, un Simca 1000, matricula J-40916.

 
 
 
 
Por aquellos años, pueblos como Eriste, Anciles, y Sahún donde apenas había cuatro casas y una iglesia que se desmoronaba, eran pequeñas aldeas con pocas casas y calles de tierra, pero con un encanto y unos habitantes que te recibían llenos de curiosidad y afable vocabulario popular. Más abajo Castejón de Sos tenía algo más que dar a los muchos montañeros y pocos turistas que por entonces se asomaban por el valle.
 
 
 
 
 Fue aquí en Castejón donde una noche de agosto, después de regresar del Aneto y recoger nuestros bártulos del refugio de la Renclusa, lugar de donde habíamos partido la madrugada anterior al grito de Aneto¡ Aneto¡ y tras un potente desayuno que nos daría la fuerza suficiente para alcanzar su cumbre, descubrimos que había una fiesta, no recuerdo cual, si que hubo un desfile de trajes típicos del Pirineo, que al final nos dieron un trozo de bollo con vino, mientras alguien nos deleitaba con una amena charla sobre los gentilicios del valle, pero no de los clásicos como pueden ser los derivados del pueblo sino los que sólo conocen sus paisanos, no los recuerdo ahora paro vendría a ser como para nosotros los soplones, pinches, coruchos o delavigaatravesá.
 
 



Al terminar este acontecimiento y en una tómbola con objetos cedidos por los paisanos de Castejón, tuve la suerte de sacar una papeleta con un premio que consistía en un lote de postales, debían ser unas veinte, todas de la zona, en blanco y negro la mayoría y un par de ellas con ese colores extraños que tenían las primeras postales de color. Fue un gran regalo que siempre he guardado con enorme felicidad y que con el caso del tiempo se han convertido en pequeños cuadros que cuelgan en mi casa de Cadalso. El Pico Renclusa, la cumbre del Aneto, el refugio de la Renclusa, Castejón, son algunas de las imágenes de estas postales.


    El Aneto, máxima altitud de los Pirineos con 3404 m.


 

Después de aquel verano de 1975 he vuelto muchas veces a Benasque, guardo un gran recuerdo de un verano de primeros de los 80, aquel verano convencí a un grupo de cadalseños para ascender al Aneto y al Posets, la primera cumbre la conseguimos, la segunda no fue posible, el refugio de Estós se había quemado durante un incendio, dormimos junto a las ruinas, pero al día siguiente las nubes cubrían las cumbres y la lluvia no dejaba de caer, lo intentamos pero al final decidimos regresar a Benasque donde pasamos la noche en el hotel El Pilar, al día siguiente regresamos a Cadalso.

    El Posets 3375 m.



Para acompañar este pequeño relato he optado por estas fotos del pasado año, pero prometo buscar las de aquella ascensión de primeros de los 80, seguramente que sea la primera expedición de cadalseños a la cumbre más alta de los Pirineos, y si me apuráis hasta la última, ojalá me equivoque.


Al caer la tarde el sol ilumina las cumbres del Valle de Benasque, y juega con las nubes creando unos atardeceres de enorme colorido y belleza.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

6 comentarios:

Valeria dijo...

Las imagenes hablan por si solas. Increible paisaje, todo nevado.
Espero este invierno poder tomarme unas vacaciones e irmea un destino bien diferente de lo qe es el ´caos urbano que veo todos los desde la ventana de mi departamento en Buenos Aires.
En que epoca del año comienza a nevar?

Anónimo dijo...

Eso, buscalas y nos las pones.

Trini Altea dijo...

Que fotos más bonitas.

Angela CM dijo...

Vaya vistas tan impresionantes, me gusta mucho sobre todo la tercera foto y los perros ¡que bonitos!
Saludos

Pedro Alfonso dijo...

Valeria, aquí en España comienza a nevar en las montañas hacia noviembre. Espero que para el invierno que viene puedas dejar por unos días tu apartamento y volar a Bariloche o El Calafate.

Saludos.
Pedro

Pedro Alfonso dijo...

Gracias Trini y Ángela, realmente el Valle de Benasque es tan maravilloso y bello que es fácil captarlo con unas simples fotos.

Saludos.
Pedro