Raquetas

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Esperando que la nieve vuelva, ya queda menos.

La portalera del Valle

La portalera del Valle
Un recuerdo de otro tiempo

viernes, 29 de octubre de 2010

La bodega de Teodoro Villarín (I)

 

Ayer fue una gran bodega donde el trajinar de la uva era diario durante la vendimia con la llegada del fruto por distintos medios, desde cargas con caballerías, carros de bueyes, de mulas y ya en los últimos tiempos, tractores y camiones.


En los comienzos la uva una vez pesada pasaba dentro de la bodega donde los pisadores hacían su
trabajo diario y casi sin tiempo de descanso, luego llegaron las máquinas y facilitó el trabajo aunque es cierto que se perdió la tradición y la belleza de poder ver aquellos abnegados pisadores.


Y al traspasar la puerta uno se encuentra con la desolación del abandono y con la invasión de bravíos que como queriendo darnos a entender que esto es parte de su pasado lo invaden todo, daros cuenta que aquí hace años que no entra nadie.



El sinfín quedó abandonado y no volvió a girar y junto al lugar donde tantos y tantos racimos fueron transformados en el mosto que luego pasó a las tinajas hoy quedan como testigos de épocas pasadas esos capachos y esa escoba apoyada en la pared.

Algunos recuerdos como esta vieja tinaja de barro y esa escalera que servía para subir a las tinajas aun conservan la solera que un día tuvieron y que el tiempo fue olvidando y abandonado a su suerte.




La báscula que cada día pesaba la uva con precisión absoluta y la ventana por donde el ticket con el peso y el grado pasaba de las manos del pesador a la del acarreador ha quedado abierta como queriendo seguir siendo la ruta que en otros tiempos tantos tickets vio pasar y tantas voces escucho en sus entrañas.


Hoy no hay ruido, la báscula y las máquinas descansan en el mundo del abandono y las voces dejaron de oírse, solo el recuerdo y los momentos quedaron grabados y las voces se apagaron para siempre.

Marrodán y Rezola histórica empresa vinícola de la Rioja. 
La puerta que tantas veces se abrió para introducirse en el corazón de la bodega donde cada año los caldos fermentaban en el silencio y la soledad de las tinajas hace años que quedó cerrada para siempre.

Hoy el recorrido se detiene en esta puerta pero en la próxima entrada cruzaremos la puerta y haremos un recorrido por esta bodega, la segunda bodega más grande después de la Cooperativa y que un día funcionó gracias al trabajo de Teodoro Villarín “Carnera” y sus hijos.

Fotos. Archivo Fotográfico Pedro Alfonso.

1 comentario:

Anónimo dijo...

buena bodega la de carnera,lastima de campo perdido,esta familia era de las que mas y mejores cepas tenian en cadalso y daban bastantes puestos de trabajo,buena persona paco soso,lugar de encuentro de la muñana para hacer su limona(por cierto...tambien en desuso)ahora los chavales solo beben cubalibres.1 saludo.Paquitopirata.