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Esperando que la nieve vuelva, ya queda menos.

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jueves, 26 de mayo de 2011

Machu Picchu. Perú

Santuario de Machu Picchu


El tren viaja por un estrecho y profundo valle, a cada lado parece que vaya a rozar y hacia arriba la vista se pierde en infinitas cumbres. Cusco es la ciudad más próxima a la estación desde donde cada día parte el tren con destino a un bello y agreste pueblo de montaña llamado Aguas Calientes.

Durante todo el camino no ha parado de llover y bajarse en la estación de Aguas Calientes es algo desagradable pero a la vez los nervios te invaden por todas partes y hay algo dentro de cada uno que nos hace sentirnos expectantes. Hoy vamos a visitar el Santuario de Machu Picchu.


Unos pequeños microbuses hacen el recorrido de subida y bajada por una sinuosa carretera de tierra que se eleva y se eleva hasta casi tocar el cielo.

La ciudad inca de Machu Picchu situaba su centro religioso y ceremonial en la parte más alta de su emplazamiento, en la cima de un paisaje de montañas y bosques inaccesibles.


A medida que tomamos altura la carretera serpentea entre cortados y abismos y arriba muy arriba la niebla cubre las cumbres.


Abandonada en 1534 tuvieron que pasar casi cuatro siglos para que en 1911 un arqueólogo norteamericano de nombre Hiram Bingham la descubriera totalmente cubierta por la abundante vegetación. Esta ciudad centro religioso y ceremonial es el mayor legado de la civilización Inca, aquí convivían cerca de un millón de personas entre los que se encontraban sacerdotes, funcionarios civiles, mujeres dedicadas al culto y hombres dedicados a garantizar la seguridad de los labradores de los cinco valles fértiles que existían próximos al Machu Picchu.



Después de un excitante recorrido llegamos a las puertas de este centro religioso y solo hace falta atravesar una pequeña entrada para toparte con la gran montaña y la ciudad inca a sus pies. Es difícil de narrar ese momento, miles de veces tus ojos han visto y retenido esta imagen pero sentir la proximidad y la grandeza de este lugar solo es posible cuando lo pisas.


Situado a 2430 metros de altitud, en un paisaje montañoso de gran belleza, Machu Picchu debió de ser sin lugar a dudas la creación urbana más grande y espectacular del imperio inca, sus terrazas, murallas y rampas esculpidas en los escarpes rocosos así lo confirman.


Ha dejado de llover y la niebla que todo lo cubría comienza a disiparse y elevarse hacia las cumbres, un tímido sol comienza a calentar y los cielos a veces se tiñen de un intenso azul entre las nubes. Todo aquí es inmenso y espectacular, la vista se pierde en el infinito de estas grandes montañas y en el recuerdo de esta gran cultura.


Abandonado en 1534 coincidiendo con el final de la conquista de los españoles no sería descubierto hasta 1911 y ni siquiera los conquistadores españoles supieron jamás de la existencia de la ciudad y su santuario.


El conjunto cuenta con unas 200 construcciones unidas por más de cien escalinatas con más de tres mil peldaños.


Recorrer la ciudad embobado por la belleza no te deja sentir el tiempo, y las cinco horas que tardamos en recorrer el lugar se hace demasiado corto, mirar, sentir, tocar y escuchar la historia de los incas y su santuario de Machu Picchu te transporta a otro tiempo y por momentos parece que el santuario cobra vida y notas que no solo te acompañan las llamas y los pocos turistas que afortunadamente hoy lo visitan. Son otras voces y otras imágenes las que aparecen ante tu imaginación y por unos momentos parece que están ahí como hace casi 500 años.


Machu Picchu presenta la forma característica de la arquitectura inca que divide la ciudad en una parte alta y una baja, con una gran explanada entre las dos áreas urbanas.


Es aquí donde encontramos edificios con nombre propio, el Torreón Militar, el Palacio de la Princesa, la Cámara Real, Barrio de las Fuentes, Plaza Sagrada, Gran Templo, Templo de la Tres ventanas y el Intihuantana o reloj solar.



Al atardecer con el sol casi oculto abandonamos Machu Picchu, cuesta dejar de mirar y siempre suena el clic de esa foto que parece la última. El pequeño microbus desciende a toda prisa, atrás van quedando las imágenes y los recuerdos de este gran día, luego de nuevo el tren nos devolverá a la vida y a la actualidad de la preciosa ciudad de Cusco y nuestros vagos pensamientos agotados por el traqueteo del tren no dejarán de pensar en este bello lugar perdido en las altas montañas de los Andes de Perú donde un día la cultura inca construyó esta ciudad para la historia de los pueblos y para toda la humanidad a través de los tiempos, sin duda uno de los lugares mas grandiosos y bellos que he visto.


Zorro Corredero

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Como siempre fotos espectaculares,la verdad es que es uno de los lugares más bellos de la Tierra...¡¡¡¡Que suerte teneis de poder visitar estas maravillas!!!! Espero ir algún día.Un beso para los dos.
M.J.L.

Anónimo dijo...

Impresionante Machu Pichu

Anónimo dijo...

Impresionantes fotos...como disfruraste zorro!!...me alegro de verdad...ahora, menos mal que no lo descubrieron los españoles, sino nos montan alli arriba un carrefur ó algo parecido..jeje..un saludo. el LILA.

Mari Carmen López dijo...

Jo, machu,... qué pichu eres!!!!....enhorabuena!.

Anónimo dijo...

Precioso, por algo está considerado como una de las siete maravillas del mundo.

Inés

Anónimo dijo...

Gracias por tus informaciones fotograficas, que nos enseñas con tus viajes maravillosos. PEPE.

Anónimo dijo...

Zorro sigue volando para que nos sigas enseñando el mundo