En memoria de Don Carlos, farmacéutico y alcalde de Cadalso
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Carlos Ojeda, farmacéutico y alcalde de Cadalso, fue un hombre bueno que dio luz a su pueblo cuando más lo necesitaba. En momentos convulsos ofreció libertad, diálogo y justicia para todo su gobierno, guiando con serenidad a vecinos de ideas distintas. Desde la botica hasta el ayuntamiento, escuchaba, mediaba y sanaba heridas sociales. Creyó en la educación, en la dignidad del trabajo y en la solidaridad como base del progreso. Su legado nos recuerda su manera de liderar y servir con humildad, valentía y esperanza compartida para que Cadalso siga brillando hoy, igual que lo hizo entonces, unido bajo los valores que él sembró siempre.
Fue en 1963 cuando llega a nuestro pueblo, comenzando en la calle de la Iglesia, en un local arrendado a la popular por entonces Ramona Sáez, la cual también se convirtió en su patrona, pues vivió un tiempo en su casa. Por aquellos años también tuvo la oportunidad de trabajar junto a un gran hombre, Don Rafael Reig, que fue alcalde de Cadalso, y farmacéutico hasta su jubilación, su farmacia estaba en la calle Real, junto a la Plaza.
Han sido muchos años de convivencia, y todos hemos conocido a Don Carlos, desde los más mayores hasta los más jóvenes. Algunos fueron sus alumnos en el Colegio Seminario de Rozas, donde se incorporó en 1966, impartiendo clases, años que le sirvieron para ganarse el cariño de muchos alumnos, algo que sigue plenamente vigente, como se pudo ver y sentir en el homenaje que se le rindió en 2018.
No se queda atrás el inmenso afecto que le profesa todo el pueblo de Cadalso, por muchas razones que no hace falta recordar porque muchos las hemos vivido. Baste citar dos ejemplos: la facilidad para obtener una medicina con aquella frase que tantos hemos oído —«Don Carlos, mañana le traigo la receta»—, o aquellos difíciles años de la Transición, con golpe de Estado incluido, que Carlos, como alcalde, supo manejar con cautela y siempre protegiendo a sus concejales, incluso a los de la oposición.
Pero si en algo destaca Carlos, como gran hombre y enorme persona, es por su comprensión, su bondad y su entrega a los demás, aunque a veces no lo notábamos en nuestras visitas a la farmacia por la profunda concentración con la que afrontaba todo lo que hacía.
Hoy, cuando recibimos la noticia de su fallecimiento, afloran recuerdos y anécdotas que nos provocan tristeza, pero también paz y una serena alegría por haber compartido con él momentos tan importantes, tanto para nuestro pueblo de Cadalso como para nosotros, sus habitantes. Incluso en este desconsuelo que nos invade, sentimos la cercanía de Don Carlos en nuestros corazones y en nuestra memoria.
Su muerte nos arrebata una parte esencial de nuestro pasado social y político. Le echaremos profundamente de menos y siempre estaremos agradecidos por todo lo que hizo por Cadalso y por los cadalseños. Descanse en paz.
Mi más sentido pésame a su esposa Esperanza, y a sus hijos Esperanza y +Mariano.
Un beso muy grande. Pedro Alfonso "Zorro Corredero"
Enlace: Recordado a Mariano.
30.09.1936
+09.01.2026