San Antón

Abedular de Canencia

lunes, 10 de octubre de 2016

EL JAMÓN DEL PASTOR DEL DÍA DEL TORO. Saturnino Caraballo



EL JAMÓN DEL PASTOR DEL DÍA DEL TORO



Guardó a su pernil como a oro en paño,

lo amasó y saló con arte y con traza,

y después lo cubrió en papel de estraza

igual que hicieron coruchos de antaño.



Pastor fue siempre, guarda de un rebaño

que no cruzó ni estercoló la plaza

de la red al pasto, al redil y al haza

y así día tras día, el mes y el año.



Domingos no hubo ni días de fiesta

del rebaño siervo, criado y esclavo

solo el quince de agosto atracón doble



encentaba el jamón, después la siesta,

iba a los toros fijo como un clavo

y en procesión de su Virgen del Roble.


Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

2 comentarios:

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA RED DE LOS PASTORES CORUCHOS
A Fernando Mártinez

Estercoles del barbecho
para la siembra del trigo,
de la siega y del espigo
en el llano y el repecho.

Acuerdos entre pastores
de campos de Cenicientos,
sin paga ni emolumentos
con coruchos labradores.

A golpes con la machota
el pastor fija las redes,
en tierras de Nicomedes
que después ara y explota.

A cambio el dueño le deja
que paste con su rebaño,
por sus tierras aquel año
y allí se amorre la oveja.

La red formaba un cuadrado
y dentro de aquel recinto,
en un lenguaje sucinto
defecaba aquel ganado.

Amanecía el cercado
por el negror laminado,
igual a un campo minado
de un natural abonado.

Cada dos días la red
cambiaba de posición,
y de heces un aluvión
formaban una pared.

El pastor durante el día
pastoreaba al ganado
y por la noche al vallado
el rebaño allí volvía.

Dentro del chozo el pastor
cerca del hato dormía,
y la tierra bendecía
a aquel abono excretor.

Vigilando los mastines
en los pescuezos carlancas,
reliquias cuando en barrancas
había lobos malsines.

Recuerdos de tiempos idos
de pastores y de ovejas,
de rebaños y de abejas
por los riscos escondidos.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho


Pedro Alfonso dijo...

De nuevo muchas gracias por tus versos.

Un abrazo