Flores de Cadalso

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Pinturas iglesia

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En el año 1947 se realizan las pinturas del Altar Mayor, pinturas que los de cierta edad hemos conocido, el pintor se llamaba Félix y cuentan....

viernes, 23 de octubre de 2015

Otoño al sur de Cadalso. A la vera del arroyo Escalonilla


A la vera del arroyo Escalonilla




Pues si, al sur de Cadalso también tenemos otoño, aunque reconozco que no es un lugar muy visitado por el caminante, lo cierto es que estos parajes tan llenos de vida en otra época, aquella de las viñas que hoy casi ha desaparecido, son en nuestros días un lugar perdido en el sur de Cadalso.







El arroyo Escalonilla, nacido en las faldas de Lancharrasa, desciende buscando el encuentro con el arroyo del Molinillo, y en su discurrir forma arboledas que se nutren de su humedad y dan al paisaje un colorido otoñal poco común por estas tierras del sur cadalseño, y que un poco más adelante se hermanarán con las toledanas de Almorox. Paredes de piedra que delimitan o más bien delimitaban las viñas, recuerdos de otros tiempos y legado de unos hombres que trabajaron duro día y noche durante décadas. Cuántas horas y días de trabajo hay en cada una de esas paredes de piedra que hoy irremediablemente se desmoronan, cuántos jornales, cuántas alegrías que quedaron atrapadas en el sueño de nuestros padres y abuelos.







Al fondo las siluetas montañosas de los picos de la Lobera y el Cerro de Pedro Abad delimitan nuestro término con el vecino de Cenicientos, son montañas bajas, apenas llegan a los 1000 metros, pero su proximidad hace que nos parezcan más elevadas, formando con la vegetación de rivera y los pinos un cuadro otoñal de gran belleza.





Siguiendo la cadena montañosa hacia el oeste, el portacho de Cenicientos y la cumbre de Lancharrasa que se eleve por encima de los 1200 metros sirven de telón de fondo para esta paisaje cadalseño tan poco visitado.  Almendros, encinas, fresnos y sauces crecen junto al arroyo y en ocasiones en los terrenos donde un día las cepas fueron las protagonistas. Más al fondo, los robles, pinos y castaños inundan las laderas de las montañas que comparten Cenicientos y Cadalso.






Todavía es posible ver alguna viña bien cuidada y conservada, algunas higueras que se resisten a desaparecer y almendros que crecen medio salvajes entre chaparras, donde destacan ya las bellotas. Ningún lugar está exento de belleza y atracción, sólo tenemos que dejarnos llevar por cualquier sendero, mirar a un lado y a otro, ver lo que la naturaleza nos da a cada paso, incluido ese bote, testigo mudo de alguna comida de hombres del campo que por aquí tuvo lugar hace algunos años, y sin más dejar que la vida penetre en nosotros por todos los sentidos.







Hoy es el arroyo Escalonilla y su fondo paisajístico el protagonista del paseo cadalseño, otro día será su vecino arroyo del Molinillo, de características iguales pero fondo diferente el que nos llenará de sensaciones y colores de otoño.





Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

3 comentarios:

Asociación Amigos Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios dijo...

Muy bonito el paseo por este lugar, como tú dices, a veces poco conocido. Cadalso está vestido de otoño y por donde vayas hay paisajes que te piden una mirada, una foto o un recuerdo evocador. Gracias Pedro por darnos todo eso.
Javier.

Pedro Alfonso dijo...


Gracias Javier por sentir lo que pasa cada día en Cadalso, por dejarte llevar por sus costumbres y paisajes, por ser un cadalseño más.

Un abrazo
Pedro

Angel Calvo Villarin dijo...

Como decía el tío centimin. Como las Españas de Cadalso no las hay