El Molinillo

El Molinillo
Ver desde dentro el problema y el abandono sería lo mejor que podría pasar para que la sensibilidad de todos se uniera y por una vez el sentido común sirviera para recuperar esta joya de nuestro pasado y nuestra cultura.

Vidrios de Cadalso

Vidrios de Cadalso
La producción de los hornos de Cadalso tiene éxito en origen por la simplicidad de la decoración y de las formas. Muchas de éstas son tradicionales, y fueron anteriormente usadas por la orfebrería. Más tarde durante los siglos XVI al XVII se ven influidas por las venecianas.......

martes, 3 de marzo de 2015

Ruta de los árboles centenarios. De la Granjilla al tilo centenario por la Garganta del Boquerón y el Valle del Tórtolas (y 2ª Parte)



Ruta de los árboles centenarios
De la Granjilla al tilo centenario del Valle del Tórtolas por la Garganta del Boquerón.

 

Después de sentir y disfrutar del enebro y del pino centenario que en este lugar de la Granjilla habitan, nos desplazamos unos metros, apenas cien, para observar una gran encina.


La gran encina situada en la Granjilla y casi al lado de la N-403 que une Toledo con Ávila, sorprende por su enorme porte y gran troco, tanto es así que decidimos hacer debajo de sus antiquísimas ramas un descanso para tomar algo, y ya de paso observar la grandiosidad de este árbol centenario. La abrazamos y hasta bailamos unidos alrededor de su tronco para así, según cuentan, obtener la energía positiva del árbol.



Caminar entre árboles siempre ha sido para el ser humano una forma de sentirse relajado y de notar la energía que desprenden los árboles que vamos encontrando. 


  
Los celtas, pueblo de la Edad del Hierro que ocuparon partes de la península ibérica, viviendo en castros, pensaban que los árboles tenían un espíritu y que si abrazábamos sus troncos se podía escuchar al espíritu en las hojas movidas por el viento y hasta se podía ver su rostro en la corteza de sus troncos. Nosotros por si acaso nos hemos abrazado para ver y sentir todo esto, y también para cargarnos de energía vital. Algunos la han notado, otros menos

 


Dejamos atrás la Granjilla y tomamos rumbo al Valle del Tórtolas siguiendo la Garganta del Boquerón que desciende entre pinos y rodeada de pequeños arroyos y regatos que terminan su corta vida en el arroyo del Boquerón antes de morir este en el de Tórtolas. No faltan las fuentes en el recorrido, algo que ahora pasa casi desapercibido, pero que en los meses calurosos nos pueden ser de vital necesidad.




Nobles y voluminosos pinos nos acompañan durante el suave descenso, son pinos viejos, resineros y piñoneros, que hace décadas aportaron su resina para el desarrollo de estos pinares y para la propia vida de las muchas personas que vivían de su extracción. Para saber más sobre la resina en nuestra zona, pinchar en el enlace: http://www.santamariadeltietar.es/pdf/resina.pdf



Resaltar el enorme y centenario Pino Carretero, catalogado por la Comunidad de Madrid como árbol singular según consta en una inscripción colocada junto a él. Este lugar tan conocido por los cadalseños, es uno de los lugares más visitados por la gente, que pasan aquí horas de relax y de esparcimiento en los días de verano, aunque la verdad es un lugar para venir durante todo el año.




Dejamos el Pino Carretero para continuar cordel adelante hasta encontrarnos a la derecha con una bifurcación que nos conduciría al Boquerón, nosotros seguimos siempre rectos sin dejar el cordel, pero antes podemos y debemos observar dos enormes pinos que aparecen a nuestra derecha, son casi tan grandes como el Carretero, pero menos famosos.



Acabada la Garganta del Boquerón, la ruta se interna en el Valle del Tórtolas, caballos y caminantes se mezclan en este trazado de gran belleza que discurre a la derecha del arroyo del Tórtolas, el más caudaloso de Cadalso, hoy embalsado justo antes de la carretera de San Martín, para su consumo de agua.



Pinos, castaños, robles, chopos, fresnos, nogales, cerezos, sauces y toda una variedad de arbustos pueblan esta zona del Valle, es y ha sido siempre lugar de huertos para los cadalseños, de tradiciones y de alegría para todos, fuente de vida para muchas familias en otras épocas y lugar de esparcimiento durante siglos. Aquí estaba previsto desviarse unos metros para visitar un nogal centenario y la famosa fuente de la Peluquera, pero dada la distancia recorrida, al final han sido 16 Km. se decide continuar hasta el tilo.

Enclavado junto al camino que desciende de los Cuatro Caminos y asciende valle arriba hasta la Dehesa, hoy Entrepinos, este raro, en Cadalso son pocos los que crecen, y singular tilo es uno de los árboles con más porte y categoría de Cadalso, junto al de la Terraza del Tilo en la Huerta.



Estamos en invierno, el tilo centenario del Valle del Tórtolas duerme el letargo que le imprime el tiempo frío de la estación, no hay casi vida en sus ramas desprovistas de hojas, pero la grandeza del árbol es fácil de intuir al mirar hacia arriba y observar como sus ramas tocan el cielo. Volveremos en otra estación para notar mucho más su frondosidad.



De camino hacia Cadalso atravesamos el arroyo de Tórtolas, las últimas lluvias otoñales le han configurado un cierto caudal, tampoco mucho, pero si lo suficiente para poder ver y oír el discurrir de sus aguas valle abajo. La humedad ha dotado a los árboles de ribera con una capa de musgo que les hace más atractivos a  nuestros ojos, es la belleza natural que tiñe aquí y allá nuestros campos, ahora inmersos en el invierno.




Pero todavía nos queda una sorpresa más antes de abandonar nuestro Valle, es el alcornoque que junto al camino del Valle nos muestra su belleza y frondosidad a pesar de la estación por ser de hoja perenne. No conozco otro en todo el término de Cadalso, aunque me han contado que hay otro ejemplar, qué duda cabe que habrá que hacerle una visita.
El día amenazaba lluvia, pero al final no ha caído una sola gota en todo el recorrido, no así al llegar a Cadalso donde el agua ha hecho acto de presencia y en cantidad. Menos mal que ha sido al final y la hemos disfrutado viéndola por las ventanas del Pope, con unas cañas y sus buenos aperitivos. Que mejor final para este día de campo y árboles centenarios.



 Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro alfonso

7 comentarios:

Anónimo dijo...


Pedro, de cada rincón de Cadalso eres capaz de hacer poesia, de crear una atracción casi sobrenatural, es la sencillez de tus escritos y el amor a Cadalso y a todo lo que le rodea lo que hace que seas especial.

Un saludo
Inés

Pedro Alfonso dijo...



Bueno, gracias por todo y decirte que es el lugar el que está encantado, sólo hay que saber mirar para luego admirar.

Un saludo
Pedro

Anónimo dijo...

me recuerda los tiempos que pasamos mi amigo pirata y yo cuando hacíamos leña de todos los pinos de ese paraje subíamos a todos por grande que fuesen por lo tanto para mí es un grato recuerdo. un abrazo, ALFONSO.

Pedro Alfonso dijo...


Alfonso, me alegra saber que estas imágenes te llevan a otros tiempos y al recuerdo de tu gran amigo Pirata.

Un abrazo.
Pedro

Anónimo dijo...



Muy ilustrativo y bien comentado.

Mariano

Asociación Amigos Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios dijo...

Fue una marcha preciosa y recordándola como tú lo haces resulta emotiva e inolvidable. Gracias por tus palabras y por tus fotos que permiten que la belleza de Cadalso pueda compartirse con todo el mundo.
Un abrazo. Javier.

Pedro Alfonso dijo...

Muchas gracias a ti Javier porque desde que llegaste a Cadalso te has sentido cadalseño, has admirado todo lo que nos rodea, y lo mejor de todo es que vives y te esfuerzas para que Cadalso tenga más atractivo y sea cada día más conocido por la gente de fuera. Ejemplo, tu lucha por el Albergue de Peregrinos Betania.

Un abrazo y gracias.