la Jura de Guisando

la Jura de Guisando
El tratado de los Toros de Guisando tuvo lugar en el Cerro de Guisando junto a los toros del mismo nombre el 18 de septiembre de 1468. En dicho tratado el rey de Castilla Enrique IV reconoció y proclamó a su hermanastra Isabel I de Castilla como Princesa de Asturias, proclamación que la sirvió para ser reconocida como heredera de la Corona de Castilla y León.

Pinturas iglesia

Pinturas iglesia
En el año 1947 se realizan las pinturas del Altar Mayor, pinturas que los de cierta edad hemos conocido, el pintor se llamaba Félix y cuentan....

jueves, 8 de mayo de 2014

La Nava. Usos, fiestas y costumbres de Cenicientos




LA NAVA
(Usos, fiestas  y costumbres de Cenicientos).




¿Cuándo surgen las costumbres?,
en los pueblos la raigambre
que se cuentan en las lumbres,
mientras saciamos el hambre.

Carecemos de memoria
de datos y documentos,
clarificando la historia
de los mágicos momentos.

Fiestas de origen pagano
fueron todas adoptadas
por el despertar cristiano,
aunque siempre atenuadas.

Es nuestra fiesta la Nava
de tiempos inmemoriales,
después que Jesús desclava
los clavos descomunales.

Es al sábado siguiente
del resucitar de  Cristo,
el guisado consiguiente
salvo que surja imprevisto.


Hay alegría en las casas

donde reina el optimismo.
Los flanes, las uvas pasas
hoy no cabe el pesimismo.

Humean las chimeneas
y hay risas en los fogones,
mar abierto sin mareas,
fomentar las tradiciones.

La casa por la  ventana
se tira si es necesario;
no importa, tal vez mañana
 se nos pare el calendario.

Relumbre dan las tortillas
y filetes empanados,
arroz con leche, natillas,
y abundancia en todos lados…

Y amaneciendo el domingo
entra el pueblo en erupción,
bien vestidos o de pingo
cada cual con su elección.




Unos prefieren el coche,
y hay eternos caminantes
que en calzado hacen derroche,
en el caminar constantes.



Hay destinos para todos,

unos marchan hacia el Hoyo
donde existen acomodos
que nos brindan un apoyo.

Otros plantan sus manteles
en la cumbre de la Peña
coronada de laureles,
nuestra identidad y enseña.

Y volvemos a ser niños
con los juegos de la infancia,
con la tez de los lampiños
sin marcarnos la distancia.


Saturnino Caraballo.


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