Monton de trigo

Hayedo de Montejo

viernes, 8 de marzo de 2013

Trujillo. Cáceres



La noche se echa encima, la carretera se hace interminable, decido parar en Trujillo y reanudar la marcha al día siguiente.




Dicen que la mejor vista de Trujillo es al atardecer, cuando sus piedras adquieren  un tono rojizo, es posible, pero también puedo afirmar que cuando la noche se echa encima de este casco antiguo lleno de casas solariegas, la mayoría de ellas levantadas con el dinero traído de América por los conquistadores, Trujillo se embriaga de belleza y de una tranquilidad tal, que pasear por sus calles parece te transportara a épocas pasadas.




Y es en su plaza Mayor, una de las más bellas de España, donde podemos sentir mejor esta sensación de sosiego y relax, sólo interrumpido por el chillido de alguno de los niños que en estos momentos allí juegan, al amparo de la iglesia de San martín de Tours




Sentado en uno de los muchos restaurantes de la plaza Mayor y degustando una sopa de Obispo con gallina, migas extremeñas y una prueba de cerdo, uno se siente como en el paraíso, eso si, siempre observado por la mirada ecuestre de Francisco Pizarro, conquistador de Perú.




 


Noche de final de verano que ya quedará grabada para siempre en mi memoria viajera y gastronómica, claro. Las horas avanzan y la plaza se silencia cada vez más, es hora de retirarse, el sueño reparador en este tranquilo e histórico pueblo de Cáceres me dará fuerzas para continuar mañana el viaje.





Antes de abandonar la plaza no puedo dejar de echar una última mirada y plasmar esta imagen en mi retina y en mi cámara.



Buenas noches.

Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

1 comentario:

Anónimo dijo...

Una gran plaza mayor, todo Trujillo es hermoso.

Gracias por las fotos.

Inés