Museo Etnológico de Cadalso CASA CORREDERA

Museo Etnológico de Cadalso CASA CORREDERA
Una visita virtual al Museo Etnológico de Cadalso de los Vidrios que no te defraudará. Encontrarás aquellos antiguos objetos de otro tiempo, aperos de labranza y mucho más. No dejes de visitarlo porque en él verás reflejado otro tiempo y otras formas de vida de nuestros antepasados cadalseños. ( Pincha en la foto para entrar.)

El Pilar

El Pilar
Cinco años después el Pilar sigue siendo un lugar de huertos, de fuentes y de unas cuevas que siempre han pedido a gritos ser restauradas.

CADALSO DE LOS VIDRIOS

CADALSO DE LOS VIDRIOS
VISITA TURÍSTICA A CADALSO DE LOS VIDRIOS ( Pincha en la foto para conocernos )

jueves, 20 de noviembre de 2014

El castañar de El Tiemblo ( Ávila )


     El castañar de El Tiemblo, un lugar mágico




El castañar de El Tiemblo es uno de los más bellos castañares de España, situado en la zona más oriental de la Sierra de Gredos y en la cabecera de la Garganta de la Yedra, los castaños tapizan las laderas de la umbría que une el Cerro de Casillas y la llamada Era del Corcho.


    Los Cerros de Casillas y de la Encinilla cierran el castañar por el norte. 



Junto a la masa de castaños crecen otras especies del bosque caducifolio como robles melojos, alisos. cerezos silvestres, avellanos, sauces, y majuelos, sin olvidarnos de la masa forestal de pino resinero.






Es un bosque donde se conservan ejemplares de gran porte, testigos del esplendor que estas masas forestales tuvieron en tiempos pasados. Mezclados crecen castaños más jóvenes que han rebrotado de los troncos que quedaron tras las podas que estos castaños han sufrido a lo largo de su historia. 





Es en época otoñal cuando los castaños se tiñen de ocres y amarillos, pero también he de decir que durante esta estación y principalmente en el mes de noviembre, es invadido por cientos de visitantes, aprovechan el paseo para recoger castañas, setas o simplemente hacer fotos. Algunos lo hacen andando o en bicicleta, pero la mayoría acceden en coche, convirtiendo el lugar en un ir y venir de gente por todas partes. 




Junto a la arroyo de San Jurdón crecen alisos que contrastan con los castaños que destacan por el cromatismo de sus hojas caducas. En muchos de ellos se puede apreciar la intervención humana que al pasar de los tiempos ha sabido injertar estos ejemplares para obtener su madera y sus castañas, alimento muy nutritivo para los cerdos que en el pasado aquí se criaban y para los humanos que siempre las ha comido cocidas, asadas o secas, más conocidas como castañas pilongas.  



    Arroyo San Jurdón.



Las copas se elevan hacia el cielo, la vista no deja de observar y la mente se embriaga con la armonía y perfección del lugar, mientras en el suelo y en nuestro caminar podemos descubrir multitud de setas que crecen al amparo del bosque y gracias a la humedad reinante. Porque el castañar se saborea mucho más si caminamos pausadamente, si nos detenemos para dejarnos emocionar y para sentir el latido de la naturaleza salvaje que aquí crece. Es una forma de disfrutar, de dejarse perder por el arroyo y los alisos que lo rodean, por los castaños de hojas ocres que destacan por encima de los piedras, musgos, helechos y hojarasca.






El bosque es realmente bello en todas las épocas del año, pero cuando más resalta por su encanto y esplendor es en el otoño debido a la impresionante gama de colores que adquieren sus hojas contrastando con los pinares que lo rodean. 







También las setas están presentes en el castañar, siendo algunas muy apreciadas y buscadas. De hecho cada año se organizan en El Tiemblo unas jornadas micológicas donde un experto nos acompañará por la zona para ir recolectando y conociendo las distintas especies.






El momento más mágico puede ser cuando al atardecer ya la gente ha abandonado el lugar y el silencio se apodera del castañar. El ruido de los hojas mecidas por el aire, el rebotar de las castañas que se desprenden y el chasquido de nuestras pisadas en el manto de hojas que cubre el suelo, nos hará comprender por qué este árbol era considerado sagrado por los pueblos celtas que habitaron la zona.







Por el sendero llegamos al refugio, construcción típica de todo el Valle del Tiétar, el cual servía de refugio a los resineros, y un poco más abajo en medio de un lugar casi mágico, se encuentra un impresionante castaño conocido como "El Abuelo". Este ejemplar es el más grande de esta especie en Europa y tiene un perímetro de diez metros. En la actualidad sólo queda un tronco hueco del que han crecido algunos nuevos retoños.  




En el pasado muchos fueron los que se refugiaron en su tronco, pastores, resineros y hombres del campo buscaron refugio en el hueco que existía en el tronco, pero dicen que fueron estos mismos los que adelantaron su envejecimiento y casi desaparición, al encender lumbres en su interior para calentarse.


                             El abuelo, castaño más grande de Europa. 


En la actualidad el abuelo está protegido por una cerca de madera, se controla mucho más la entrada, se da información en sendas casetas en El Tiemblo y a la entrada de la Garganta de la Yedra, pero es tal la afluencia de personas, principalmente en otoño y más los fines de semana, que es muy probable que con el tiempo se tenga que restringir el acceso. En los años ochenta muy poca gente visitaba el castañar, hoy se cuentan por miles.  


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso


martes, 18 de noviembre de 2014

Cadalso, los níscalos y los cadalseños.


Los pinares, los níscalos de Cadalso y los cadalseños.




El otoño es la época de coger níscalos, también llamados míscalos en Cadalso. Todo es satisfacción si nos decidimos a recolectar níscalos, porque el momento, el lugar, los acompañantes y ese aura que desprende Cadalso, nos producirá una serie de placeres que iremos descubriendo en cada rincón y en cada situación.

Los pinares cadalseños están bien conservados, son espacios donde la vida animal y vegetal sigue su curso desde hace siglos, siempre en estado de alerta por las amenazas que todos conocemos, la principal los incendios veraniegos que tantos estragos han producido y siguen ocasionando a nuestro pinares. Pero elijamos uno de los muchos pinares o pinarillas que rodean Cadalso, adentrémonos para comenzar a disfrutar. 




Cualquiera de ellos es lugar placentero para el paseo, la observación y si además es época de setas, para la recolección de multitud de ellas que se crían cada año, más si las lluvias y el sol han estado presentes.
De todas las setas es sin lugar a dudas el níscalo el más común y fácil de reconocer. Desde siempre no hay cadalseño sin distinción de edad, que no sepa distinguir esta especie tan apreciada y abundante de nuestra floresta.




El Lactarius deliciosus es una seta de fácil identificación por su color anaranjado, presenta zonas más oscuras en las zonas concéntricas y en cuanto se roza o envejece se tiñe de verde. 





Al principio es semiesférico pero a medida que crece se va extendiendo, suelen crecer en pequeños grupos, "ranchos" se les denomina en Cadalso, donde los encontramos de distintas medidas, intentando siempre dejar los más pequeños para otra ocasión.





Adentrase en el pinar es oler a campo, es dejarse envolver por olores como el que desprenden las jaras, el cantueso o el tomillo, es sentir que la vida fluye cada día. Escuchas al cuco que canta en un señorial y centenario pino, ves volar a los rabilargos ( en Cadalso rabilengos ) en grupo buscando comida, te detienes ante el ruido de una ardilla que vuela de pino en pino, y hasta puedes tener la suerte de quedarte paralizado ante la presencia de un zorro, o una garduña. Es sin más y desde hace tantos siglos, la vida de nuestros pinares, la atracción de su belleza y la sensación de sentirnos libres y salvajes.




En nuestro caminar encontramos otros personajes que al igual que nosotros se han sentido atraídos por la frescura del pinar, por la emoción de encontrar los apreciados níscalos.Y te paras, hablas con ellos, te cuentan su destreza para localizar esta o aquella seta, mientras el perro inquieto y a la vez salvaje, corre de un lado para otro, es feliz, está en su habitat y quiere jugar contigo.




El pie y las cánulas nos asombran, acaso hay algo más bello en un níscalo que esas cánulas o filamentos tan bien ordenados y tan perfectos? No, es algo digno de ver y de observar, como también lo puede ser el encuentro con otro personaje de la vida cadalseña, un experto buscador de níscalos qué sabe dónde y cuándo se deben buscar. 





Pero no hace falta ser un experto para localizar níscalos, y la prueba la tenemos en otros personajes de la vida cadalseña que con poca experiencia en alguno y nula en otro, los encuentran grandes, buenos y jugosos. Aquí, donde el monte se enseñora entre las copas verdes de los pinos y el azul del cielo, unos sencillos humanos se dejan llevar por la pasión y el regocijo de la búsqueda de unos níscalos, a veces más por el momento que por la seta, más por el placer de su rastreo que por la posterior degustación.




Las manos, una navaja y la vista es todo lo que se necesita, también la compañía de otros amigos que gritan ante el descubrimiento de un  rancho, de  paisanos  que se  cruzan en  las sombras del  elevado pinar, que miran y preguntan o responden, porque aquí si es verdad que todo es de todos.






Una mirada a los níscalos recién  cortados donde destaca la perfecta circunferencia de unos de ellos, las lomas que juegan con un horizonte que esconde rincones placenteros de nuestra tierra, lugares acogedores donde la vida y el trabajo siempre han estado unidos desde los tiempos. Desde aquí, asentados en el Risco del Grajal, con la Garganta del Boquerón a nuestros pies, más allá las tierras bañadas por el Tórtolas, a la izquierda Peña Halcón y a nuestra derecha mirando a lo lejos la Granjilla y la Aguenfría, uno se siente libre, inmenso, placentero.




Lo que empezó como un paseo, se ha convertido en búsqueda de níscalos y ha terminado en observación de nuestro paisaje, por qué acaso debemos dejar unas cosas si podemos hacer todas a la vez. En estos espacios se puede disfrutar del vuelo del buitre leonado, del salto de la ardilla ( Jarda ), de la carrera de la lagartija, de los níscalos y por supuesto de los paisajes que se pierden en el infinito.
Si a todo esto le añadimos una buena compañía y los encuentros casuales que el pinar nos puede deparar, habremos pasado un grato espacio de tiempo disfrutado de lo más cercano, de lo nuestro y de Cadalso.
Y para terminar esta foto donde podemos ver las cientos de esporas que esconden las cánulas, las cuales al desprenderse y caer en la tierra volverán un año más tarde a brotar formando estos grandes y exquisitos níscalos.



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

lunes, 17 de noviembre de 2014

Incendio en Cadalso



  Gracias bomberos





Pasaban las cuatro de la tarde cuando una chimenea de la Ronda de la Sangre comenzó a echar humo, mucho humo, nervios, miedo y una llamada entrecortada a los bomberos es el comienzo de esta impecable actuación.
Sirenas, expectación en las calles de Cadalso en esta apacible tarde de otoño. Llegada rápida, escalera, situación y medios necesarios son suficientes para que los bomberos se posicionen sobre el tejado.




Enorme chorro de espuma sobre la chimenea y en cuestión de minutos el humo desparece, la tranquilidad vuelve y todo parece quedarse en un susto. Se apagan las llamas y las voces, los nervios se relajan y la vida parece volver a ser como siempre en las personas que agobiadas han observado como en un momento todo se vuelve oscuro, pero también como en un momento todo vuelve a la calma gracias a ellos, a los bomberos que velan día y noche por nosotros.





Rebosante de espuma la chimenea deja de humear, los bomberos recogen sus cosas y regresan con el convencimiento del deber cumplido.




Hasta las tejas que han quitado para observar mejor vuelven a su lugar de origen, es el trabajo perfecto que a todos nos deja satisfechos, es saber que gracias a ellos estamos mucho más protegidos, es agradecer su esfuerzo, y aplaudir las actuaciones en incendios que casi a diario se producen en nuestro zona y que con profesionalidad saben solventar.




Enhorabuena y gracias.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso



domingo, 16 de noviembre de 2014

Concierto Académico Programa Cadalso de violín y violonchelo.






Este curso inauguramos la segunda edición del Programa Cadalso Violin&Cello con un concierto académico que tendrá lugar el próximo domingo 23 de noviembre a las 13:00 en la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción.
El Programa Cadalso consiste en encuentros trimestrales en los que participan estudiantes de violín y violonchelo (hasta la fecha han venido alumnos de Madrid, Segovia, Plasencia, Caceres, Castellón, etc...) dirigidos por los profesores Farid Fasla, Anne-Marie North y Suzana Stefanovic. Estos encuentros culminan siempre con un concierto en Cadalso de los Vidrios. Podéis encontrar más información en www.violincellocadalsoprogram.com

Laura Biris
Secretaría Programa Cadalso

viernes, 14 de noviembre de 2014

III Feria de la Naturaleza ocio y tiempo libre de Gredos





http://www.naturocioarenas.com/Pagina-de-inicio/



Tórtolas, la magia del otoño cadalseño



  Tórtolas, el encanto de Cadalso.


      Vegetación de rivera junto al arroyo Tórtolas.


Asómate a Tórtolas siempre que puedas, en otoño como en cualquier otra estación el Valle de Tórtolas es inmensamente atractivo, divisar el horizonte que fusiona los colores de nuestro paisaje guardados desde siempre entre el cielo y la tierra es toda una manera de ver y sentir el hechizo de lo nuestro a través de los siglos y de los cadalseños que lo habitaron.


       Arroyo de Tórtolas.


Divisas la frondosidad de los huertos, la llamada del paisano que afanado en su labor, escucha tus pisadas y apartando el azadón, nunca la vista, te saluda  al paso y te invita a ser cadalseño y amigo.
La vegetación de la rivera del Tórtolas te fascina, te descubre los colores del otoño que ya comienzan a apagarse por la llegada del frío y el inminente invierno que se acerca.


      Colores otoñales y verdes pinos son vigilados por el Risco del Grajal.


Los chopos contrastan con el verdor perenne de los pinos, es la fusión de la hermosura del arroyo Tórtolas y su humedad con la frescura del pinar lo que convierte la imagen en un lienzo otoñal y cadalseño cargado de sensaciones placenteras que percibimos a través de nuestros sentidos.


      Majuelo poblado de frutos maduros.

                            El agua fluye entre los colores otoñales del arroyo Tórtolas 


Siéntate y observa, escucha el paisaje cadalseño, déjate asombrar por lo que tienes delante; campos bañados por el otoño y cielo azul. No tengas prisa, y desde tu atalaya, abandónate y siente la suavidad de esta tierra que desde siempre ha escondido recuerdos inolvidables y hechos estremecedores de nuestros antepasados.


       El Valle del Tórtolas con la cumbre de Lancharrasa al fondo

       El otoño proporciona color a Tórtolas.


Escucha el agua discurriendo por el arroyo, huele los frutos que la naturaleza te entrega, degústalos allí mismo, llévate a la boca una bellota, un madroño, unas majuelas, sentirás dentro de tí la energía del Valle, el sabor de nuestro campo, la alegría de sentirte integrado en la esencia de tu tierra.


       Frutos de la encina.


Huele los campos que tus paisanos han labrado durante siglos, deja que tu vista se aleje camino de la Garganta del Boquerón, esa que atraviesa el pinar y que se insinúa al sol. Hueles el campo cadalseño?
Si, esta ahí, siempre lo ha estado para todos, hoy de una manera, ayer de otra, pero siempre para conmovernos y aferrarnos en el tiempo. Que extraña y al vez perturbadora situación.


      La Garganta del Boquerón se pierde en el horizonte.

      Olivas, chopos y pinos dan color al otoño en Tórtolas.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso