San Antón

Abedular de Canencia

viernes, 2 de diciembre de 2016

El castañar de El Tiemblo ( Ávila )


     El castañar de El Tiemblo, un lugar mágico



El castañar de El Tiemblo ( Ávila ) es uno de los más bellos castañares de España, situado en la zona más oriental de la Sierra de Gredos y en la cabecera de la Garganta de la Yedra, los castaños tapizan las laderas de la umbría que une el Cerro de Casillas y la llamada Era del Corcho.

    Los Cerros de Casillas y de la Encinilla cierran el castañar por el norte. 


Junto a la masa de castaños crecen otras especies del bosque caducifolio como robles melojos, alisos. cerezos silvestres, avellanos, sauces, y majuelos, sin olvidarnos de la masa forestal de pino resinero.



Es un bosque donde se conservan ejemplares de gran porte, testigos del esplendor que estas masas forestales tuvieron en tiempos pasados. Mezclados crecen castaños más jóvenes que han rebrotado de los troncos que quedaron tras las podas que estos castaños han sufrido a lo largo de su historia. 



Es en época otoñal cuando los castaños se tiñen de ocres y amarillos, pero también he de decir que durante esta estación y principalmente en el mes de noviembre, es invadido por cientos de visitantes, aprovechan el paseo para recoger castañas, setas o simplemente hacer fotos. Algunos lo hacen andando o en bicicleta, pero la mayoría acceden en coche, convirtiendo el lugar en un ir y venir de gente por todas partes. 


Junto a la arroyo de San Jurdón crecen alisos que contrastan con los castaños que destacan por el cromatismo de sus hojas caducas. En muchos de ellos se puede apreciar la intervención humana que al pasar de los tiempos ha sabido injertar estos ejemplares para obtener su madera y sus castañas, alimento muy nutritivo para los cerdos que en el pasado aquí se criaban y para los humanos que siempre las ha comido cocidas, asadas o secas, más conocidas como castañas pilongas.  

    Arroyo San Jurdón.


Las copas se elevan hacia el cielo, la vista no deja de observar y la mente se embriaga con la armonía y perfección del lugar, mientras en el suelo y en nuestro caminar podemos descubrir multitud de setas que crecen al amparo del bosque y gracias a la humedad reinante. Porque el castañar se saborea mucho más si caminamos pausadamente, si nos detenemos para dejarnos emocionar y para sentir el latido de la naturaleza salvaje que aquí crece. Es una forma de disfrutar, de dejarse perder por el arroyo y los alisos que lo rodean, por los castaños de hojas ocres que destacan por encima de los piedras, musgos, helechos y hojarasca.



El bosque es realmente bello en todas las épocas del año, pero cuando más resalta por su encanto y esplendor es en el otoño debido a la impresionante gama de colores que adquieren sus hojas contrastando con los pinares que lo rodean. 



También las setas están presentes en el castañar, siendo algunas muy apreciadas y buscadas. De hecho cada año se organizan en El Tiemblo unas jornadas micológicas donde un experto nos acompañará por la zona para ir recolectando y conociendo las distintas especies.


El momento más mágico puede ser cuando al atardecer ya la gente ha abandonado el lugar y el silencio se apodera del castañar. El ruido de los hojas mecidas por el aire, el rebotar de las castañas que se desprenden y el chasquido de nuestras pisadas en el manto de hojas que cubre el suelo, nos hará comprender por qué este árbol era considerado sagrado por los pueblos celtas que habitaron la zona.



Por el sendero llegamos al refugio, construcción típica de todo el Valle del Tiétar, el cual servía de refugio a los resineros, y un poco más abajo en medio de un lugar casi mágico, se encuentra un impresionante castaño conocido como "El Abuelo". Este ejemplar es el más grande de esta especie en Europa y tiene un perímetro de diez metros. En la actualidad sólo queda un tronco hueco del que han crecido algunos nuevos retoños.  


En el pasado muchos fueron los que se refugiaron en su tronco, pastores, resineros y hombres del campo buscaron refugio en el hueco que existía en el tronco, pero dicen que fueron estos mismos los que adelantaron su envejecimiento y casi desaparición, al encender lumbres en su interior para calentarse.

                             El abuelo, castaño más grande de Europa. 


En la actualidad el abuelo está protegido por una cerca de madera, se controla mucho más la entrada, se da información en sendas casetas en El Tiemblo y a la entrada de la Garganta de la Yedra, pero es tal la afluencia de personas, principalmente en otoño y más los fines de semana, que es muy probable que con el tiempo se tenga que restringir el acceso. En los años ochenta muy poca gente visitaba el castañar, hoy se cuentan por miles.  

Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Precioso lugar aqui cerca.

Mariano

Anónimo dijo...

Precioso, y en serio peligro por la masificación:
¡¡SALVEMOS EL CASTAÑAR DE EL TIEMBLO!!
https://www.change.org/p/salvemos-el-castañar-de-el-tiemblo-adopten-medidas-urgentes-para-frenar-su-deterioro