San Antón

Abedular de Canencia

viernes, 15 de enero de 2016

La nostalgia de la infancia en el Cadalso de nuestra niñez



     A veces yo también necesito volver a mi pasado cadalseño






  Plazoleta.

Cada vez que mis huesos y mis miradas se pasean por las calles de Cadalso, uno que se siente de aquí y disfruta con ello, se llena de bienestar, sin que esto tenga que ser mejor que ser de otro sitio, seguro que cada uno se siente de donde es y disfruta con ello sin necesidad de querer ser de otro lugar. Yo, como nací y soy de Cadalso, siento lo que siento, y por esto os voy a relatar lo que a veces me ocurre cuando mi paseo se llena de calles, casas y personajes. Si has llegado hasta aquí y deseas dejar de leer estás en tu derecho, tampoco es que mis letras te vayan a llenar demasiado, simplemente es algo mío que quiero compartir, pero si no te interesa te entiendo, aunque te entendería más si continuaras.
En estos paseos a los que me refiero, pasa de casi todo, no siempre siento lo mismo, a veces en mi caminar no siento nada y tampoco nada me llena, apenas unos saludos y poco más. Pero es en otras ocasiones, cuando una imagen, una casa, un recóndito lugar o un personaje de la vida cadalseña pueden cambiar todo, aunque tal vez ni yo mismo lo sé, ni tan siquiera sepa explicarlo con esto que estás leyendo.
Como iba diciendo, en esas ocasiones donde mi mente se llena de recuerdos y de personajes, se apodera de mí el pasado, y no en pocas ocasiones noto que algo se apaga en mi corazón, comenzando a experimentar sensaciones extrañas internas o externas que percibo a través de mis sentidos, esto sólo me ocurre cuando voy solo.


    Campanario de la iglesia.

Y estando en esta situación la felicidad que debería tener pasa a ser más débil, es como si fuera atacada por historias del ayer, por momentos vividos o imaginados que de alguna manera interfieren en mi forma de ser y vivir la vida. Creo que ya he vivido mucho entre estas calles. He tenido la suerte de sentir mi calle, mi barrio, mi pueblo, mis paisanos, cosa que me ha servido para compartir recuerdos conmigo mismo y me ha gratificado la mayoría de las veces. No es así en otras ocasiones, en esas noto que echo en falta cosas y personas, teniendo la impresión de que mis sentimientos se vienen un poco abajo, mi suerte es que no me suele durar mucho, más o menos el tiempo que tardo en cruzarme con alguien y que tras un saludo me hace volver de nuevo a la realidad.
Estas calles se llenaban hace años de personas que ya no están, bueno sí, están en Cadalso de Arriba, nuestro segundo pueblo. Aquellas calles de ayer son las mismas de hoy, son las mismas que ellos sintieron en su niñez y las que dejaron apenados al saber que tenían que abandonarlas para siempre, aunque esto no lo sabremos nunca.


                            Plazolilla de Abajo.

Hace años, un atardecer en la Ronda y otro en el Camino del Piquillo, tuve la suerte o simplemente casualidad de encontrarme con dos personas de avanzada edad, hombres los dos, que paseaban intentando sentir su juventud, como queriendo que el lugar donde tantos años habían vivido les devolviera las ganas de vivir o que aquella visión efímera de su calle les ayudara a seguir sintiendo que permanecían aquí a pesar de todo.
Al poco tiempo, unos meses después, los dos fallecieron y entonces fue cuando me di cuenta que debe ser algo natural buscar el lugar donde puedes encontrar los mejores recuerdos de tu vida, de tus padres y hermanos, de la niñez y juventud. 



    San Antón.

Aquellos encuentros y lo que me relataron cada uno de estos dos cadalseños, es algo que ya siempre me ha acompañado y que no puedo dejar de sentir.  Es por esto que muchas veces en la soledad de un día cualquiera, yo también busco lo mismo y regreso a esos lugares de mi niñez para así tener la posibilidad de sentir, las calles, las casas, los rincones y el recuerdo de las gentes que forman parte de mi pasado, compartiendo conmigo mismo en mi interior todo lo vivido, cosa que me es muy gratificante.

Si has conseguido llegar hasta aquí, es que sientes lo mismo que yo. Así que te animo  a recorrer tu barrio y tus recuerdos y tal vez nos encontremos algún atardecer de esos que Cadalso se descubre con sus mejores luces.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

11 comentarios:

Anónimo dijo...


Me gusta, es un escrito lleno de sabiduría popular cadalseña y solo comprensible para los que amamos a Cadalso.

Gracias Zorro
Inés

Pedro Alfonso dijo...


Muchas gracias Inés, también se puede aplicar a cualquier otro pueblo o lugar. Cada persona siente y ama lo que ha vivido y ha tenido cerca.

Un saludo.

Miguel Moreno González dijo...

Nos vamos haciendo mayores. Ya casi no sembramos recuerdos... Los recogemos. Creíamos que la vida -generosa- siempre nos concedería la licencia de dejarnos niños. Hoy sabemos que no es así y vamos ocupando los lugares que dejan vacíos aquellos que nos precedieron en el Cadalso de Abajo y que ahora moran en de Arriba.
Creo que te entiendo perfectamente. Un abrazo.

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

ESTA ES MI CALLE
"Yo aprendí en el hogar en que se funda"
Gabriel y Galán

Esta es mi calle aquí vedla plasmada,
donde viví la infancia de mi vida
originario punto de partida
de expedición de lucha y de cruzada.

Imaginadla envuelta en llamarada
de alegría de niños encendida,
con silla de espadaña adormecida
en la acera en la noche sosegada.

Enfrente de mi casa los terneros
de Luis y Nieves en corral de vacas
el grano y paja sito en los graneros.

Del carro de varales las estacas,
donde Isabel la leche de cabreros
y los padres de Aurelia en las hamacas.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA CASA PATERNA

Mi despertar fue a la luz de la tierra fecunda,
entre los viñedos y barbechos roturados
de olivares e higueras los campos alfombrados
y el olor del ganado que estercola y lo inunda.

Supe que el mayor bien en el trabajo se funda,
que vagancia y molicie, nunca fue de esforzados,
y a la larga produce funestos resultados
sin ejemplo familiar, de raigambre profunda.

Se impregnaron mis ojos del pinar esmeralda,
que a las sosegadas Peñas las viste con falda,
y cuando a labrarme un futuro me marché lejos

retornando hijo pródigo a la casa paterna,
sobre mí se posó la amada pupila interna
fraternal y querida, del amor de mis viejos.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL JUICIO FINAL

Cuando campanas del Juicio Final,
toquen y digan a levantarse
mis cenizas no querrán espesarse
y aludan que dispersas no están mal.

Tal vez les parezca entonces banal
urgentes y urgidas a incorporarse,
y como espectros sumisas a levantarse
al complejo y nuevo ceremonial.

Ya Dios me amonestó y juzgó ante el trono
cuando comparecí humilde en el tono
con mi alma en llamas férvida y contrita.

Su paz rogó y en su gloria el descanso
y mis cenizas en el mundo manso
de esta arboleda de la plazuelita.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL JUICIO FINAL

Cuando campanas del Juicio Final,
toquen y nos digan a levantarse
mis cenizas no querrán espesarse
y aludan que dispersas no están mal.

Tal vez les parezca entonces banal
urgentes y urgidas a incorporarse,
y como espectros sumisas mostrarse
al complejo y nuevo ceremonial.

Ya Dios me amonestó y juzgó ante el trono
cuando comparecí humilde en el tono
con mi alma en llamas férvida y contrita.

Su paz rogó y en su gloria el descanso
y mis cenizas en el mundo manso
de esta arboleda de la plazuelita.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL TESTAMENTO VITAL
A mis hijos

En un día de sol, de tenue brisa
mis cenizas se esparcirán al viento.
Privado ya de voz y movimiento
con virtudes expuestas en la misa.

Obviados mis defectos por la prisa
del funeral que anula el pensamiento,
en mi familia habrá un abatimiento
y en el amigo esbozo de sonrisa.

Mis órganos perpetuarán su vida
viviendo nueva existencia terrena.
Y de mí y por mí nadie se conduela,

pues volveré al inicio de partida
enlazando de nuevo la cadena,
mis cenizas jugando en la plazuela.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA PLAZUELA DE CENICIENTOS

Sobre ella calles y puertas se abocan
convergiendo en periplo a la Plazuela
de presencia de gente a la que anhela
ver de nuevo y sus aguas la convocan.

Son recuerdos e imágenes que evocan
las de aquel avión de papel que vuela,
a sus mandos de nuevo hacia la escuela
piloto de mis vuelos que se alocan.

Mas en ti he de hallar refugio y descanso,
durmiendo sobre ti mi sueño eterno
cuando ya mi futuro lo organizas.

Mi sed mitigarás de agua en remanso
cuando elijas y nombres al gobierno
de brisas que te traigan mis cenizas.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA FUENTE DE LA PLAZUELA

De la Plazuela su fuente
era un manantial sonoro
de Neptuno era el tridente
del vecindario era un coro.

Agua clara que fluyendo
era el fluir de la vida
líquido que vas corriendo
en noche y amanecida.

Cántaros que en cantareras
debajo de los vasares
cenefas de primavera
papeles crepusculares.

Vasijas puestas en fila
los botijos y calderos
cuando al agua la mutila
el hielo de los eneros.

Fuente de aguas tangibles
que en redor tuyo jugamos
para hacernos invisibles
y tu piedra la trepamos.

Fuente origen de tertulias
pábulo de los rumores
sacudimientos de abulias
para quien pena de amores.

Llegada parada y fonda
de ambulantes vendedores
y tragos de agua en la ronda
de los mozos rondadores.

Resonando en mis oídos
mi niñez me sobrevuela
percibiendo los sonidos
del agua de la Plazuela.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LOS BANCOS DE LA PLAZUELA

En estos bancos sentados
las garrotas y muleta,
arqueadas piernas quietas,
y semblantes arrugados.
Se recuerdan los pasados
de niño lugar plagado
y de risas anegado,
y este mutismo sin prisas
de desdentadas sonrisas
me deja muy apenado.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho