San Antón

Abedular de Canencia

viernes, 27 de junio de 2014

EL PEREGRINAJE A SOLAS CON EL SANTO CAMINO DEL TIEMBLO ENTRE NOTAS MUSICALES




EL PEREGRINAJE A SOLAS CON EL SANTO CAMINO DEL TIEMBLO ENTRE NOTAS MUSICALES


Con la cúpula del cielo allá en lo alto
que extiende de mis pasos el rumor,
impertérrito el firme del asfalto,

desoye de mis rezos el fervor.
Con un grillo cantándole a la luna
su “gri- gri” de atenorado cantor.

Entre arpegios celestes de una tuna,
elucubramos San Antonio y yo
de variantes de tiempo y de fortuna.

Mas el Santo en su batuta da el do,
y luces de Cadalso dan reflejo
que me impiden responderle sí o no.

En sus fiestas Cadalso es un espejo
con su Cristo de Guía y de Pastor,
defensor del terruño y su Concejo.

Le rodeo y bordeo en derredor
y tórtolas enfilo cuesta abajo,
nocherniego descenso soñador.

 Aterrizo en el llano sin trabajo,
y helor del riachuelo me impregna y da
ante un vuelo nocturno de arrendajo.

Mi sombra al Santo encadenada va,
y al arribo a los Toros de Guisando,
nota musical de parar da en fa.

Pues hora ya parece de ir cenando,
y hacemos un remedo de acampada
que permita al esfuerzo ir repostando.

Y piedras totémicas historiada
sus cítaras las mueven con el viento,
que música da en cuesta de Tablada

He imbuido de gran fe y recogimiento,
El Tiemblo ya lo avisto en la distancia,
impulsor de mí viaje y sentimiento.

Mas lactante de espiritual lactancia
por sus calles tras del Santo voy en pos,
peregrino de antigua trashumancia.

 Y damos tono a nuestro dueto a dos,
y en su iglesia una musical soflama,
en tanto dentro del templo el buen Dios
en mi alma música sacra derrama.  



Saturnino Caraballo

3 comentarios:

Angela CM dijo...

Bonita poesía de Saturnino

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL PEREGRINAJE AL SAN ANTONIO DE EL TIEMBLO

Emprendemos peregrinos el viaje
en la apacible noche septembrina,
envueltos en las sombras del paisaje

que oscuro zigzaguea y difumina.
A la espalda dejamos Cenicientos
y a la izquierda dormida a la colina.

Sin carga de equipaje y con alientos,
embebidos en una charla amena
y guiados por la estrella de los vientos.

Soldamos anualmente la cadena
de nuestra herencia corucha herederos,
pues nunca su tradición nos fue ajena.

Y vamos hacia El Tiemblo mensajeros
de impulso que animó a nuestros mayores
a San Antonio fervientes viajeros.

Ignoramos qué meta o qué favores
les llevó a emprender este camino
de romeros alegres y cantores.

En carros, o a pie, en mulas o en pollino,
las familias agrupadas viajaban
compartiendo sus panes y su vino.

Caravanas coruchas se formaban
y entre salmos de las voces amigas
al beatífico Antonio glosaban.

¿Tal vez cortada la uva y las espigas
y colmadas trojeras y lagares,
en invierno vivían como hormigas?

Y antes del frío y nieve en los lugares
que en El Tiemblo a Antonio da acogida,
buscaban sus abrazos tutelares.

Y siendo tradición tan difundida
implica a nuestro ser y su cultura,
y es parte que ya forma en nuestra vida.

De jóvenes hacemos la andadura
entre risas paradas y canciones,
y en la vejez llama la sepultura.

Y el Santo al impartir sus bendiciones
benévolo recibe a su presencia
a cuantos en el buscan soluciones.

La moza que de amores sufre ausencia
amor le pide puro y duradero
y el pecador alivio de conciencia.

Y el enfermo, salud y andar ligero,
y el matrimonio infértil pide un hijo,
y al porvenir que no sea agorero
y al año próximo volver de fijo.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL SAN ANTONIO DE CENICIENTOS

San Antonio a quien vemos humilde y solitario
nunca viendo al corucho pararse en tu hornacina
y pasando de largo, derecho se encamina
lo más cercano posible al centro del sagrario.

Por ti nunca recuerdo repicar el campanario
ni nunca Cenicientos penitente camina
como por el de El Tiemblo trasnocha y peregrina
y van sus pies llagados, en suplicio y calvario.

Santo de Padua percibiendo olvido y agravio,
te vas viendo disminuido, encogido y menguado
por nunca prestarte atención ni darte importancia.

Por ti una peregrinación yo haré en desagravio
y un favor te pediré, orante a ti venturado,
que seguro se hará a través de tiempo y constancia.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho