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jueves, 15 de octubre de 2009

San Antón, un barrio de Cadalso

                        San Antón, un barrio de Cadalso



San Antón siempre ha sido un barrio de Cadalso por el que he tenido una cierta atracción, sus pequeñas y apiñadas casas, su corralillo, sus vecinos trabajadores y sencillos, las tertulias en la calle las noches de verano, las escuelas a las que asistí de pequeño y tal vez esa proximidad al campo, han sido para mi siempre motivo de acercamiento y disfrute de sus calles y sus vecinos.




Recorrer sus calles, charlar con sus vecinos, observar las muestras del pasado que aún perduran en sus casas, entrar en el pueblo por el mismo lugar que en el pasado entraron cientos de caminantes y peregrinos y relajarte con el silencio al anochecer dando un paseo, son algunos de los placeres que todavía podemos notar y sentir en nuestro entrañable y querido barrio de San Antón.



 Joaquina en el Corralillo.

 
El barrio de San Antón surge fuera de la muralla, en pleno campo y alrededor de la ermita de San Antón, hoy y desde hace muchos años desaparecida, parece que estuvo cerca del Corralillo. El barrio surgió como un arrabal que con el paso del tiempo se unió al núcleo urbano a lo largo del camino Real que atravesaba el pueblo, desde San Antón hasta el Hornabajo, considerándose como barrio hasta la muralla, exactamente hasta el Arco de San Antón.
 
     Celito en la puerta de su casa.                                Casa del Ermitaño
 
   Mariano y Seve en la puerta de su casa.

San Antón se encuentra enclavado en la parte más alta del pueblo, siendo un lugar muy soleado y ventilado, por lo que Don Antonio Box en su libro Geografía Médica de Cadalso de los Vidrios decía que ya en el año 1944 era particularmente notable la salubridad del barrio, es por esto que el cementerio se ubicó en este barrio, al ser un lugar muy aireado.


Un brasero en San Antón y Quico con su mujer Raimunda y su hijo Facundo en el corral de su casa de San Antón.


Un poco más arriba de las últimas casas, y ya dando vistas al valle de Tórtolas se encuentran los restos de la Torrecilla, lugar desde donde los árabes, que durante siglos habitaron Cadahalso, vigilaban el paso de las gentes que desde las tierras de Ávila pasaban por el camino Real hacia Toledo, no se pudo elegir mejor sitio para edificar esta torre de vigilancia, dado las buenas y lejanas vistas que tiene sobre todo el valle. Cuentan que esta torre fue destruida en busca de tesoros, tesoros que por cierto nunca aparecieron, bien porque no han existido o porque aún están ahí escondidos y nadie ha dado con ellos.
 
 Casa de los Dávila
 
Desde el barrio de San Antón, en el norte, se accedía al poblado a través del Arco de San Antón, que estaba situado justo en el lugar que hoy ocupa el único trozo de muralla que aún se conserva, donde se juntan la hoy calle Real y Ronda de la Sangre. Este arco fue derribado a principio de los cuarenta y con sus piedras se construyó el Matadero Municipal, que estuvo enclavado en La Sangre junto al Hospitalillo ( Actualmente Casa de Cultura) desaparecidos ambos.



En San Antón destacan por su antigüedad; la casa del Ermitaño, llamada así por la  persona que cuidaba la ermita y que vivía junto a ella, de esta casa se conserva una piedra con cruz, aspas de San Andrés y jarras, la Casa de los Dávila, con los dos escudos con seis roeles sobre su puerta y que estuvo junto a la muralla, por fuera de lo que fue la puerta o arco de San Antón, lugar en el que pernoctó en dos ocasionas Santa Teresa en sus viajes hacia Toledo. Entre los dos escudos hubo una imagen de la Santa que se llevaron sus antiguos propietarios y que posteriormente Forges al adquirir dicha casa volvió a colocar en el lugar donde hoy la podemos ver.
 

Ampliar para ver la última fecha de rehabilitación


Aunque el barrio y muchas de sus casas han sido reformadas, aún hoy podemos encontrar viejas puertas, ventanas, balcones y otros detalles que nos dan idea de su pasado antiguo.




Y como final, quiero desde aquí hacer un pequeño homenaje a los vecinos de San Antón, gentes humildes pero grandes trabajadores que siempre han luchado por sus familias, y que a pesar de las calamidades del pasado, siempre portaron una alegría y una humanidad dignas de ser alabadas, no daré nombres pero todos tenéis el recuerdo de algunos de ellos, y que mejor que recordarlos y tenerlos siempre en nuestra memoria como lo que han sido y son, vecinos de San Antón.




                    Trabajador incansable y gran persona........Quién es?


Cadalso, 14 de octubre de 2009

Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

5 comentarios:

Carlos A. González dijo...

El mozo de las patillas, muy bueno Perico.
saludos..

Anónimo dijo...

Aquí nací yo. Exactamente en San Antón, 41. Se rehabilitaron hace unos años algunas de aquellas viviendas y la del número 41 se fusionó con el número 43. No sé qué número será en la actualidad.
Macaria, Feli, Fe, tío Cano "Chaleco", mi abuela Luisa, Jesús "Ministro", "El Lobo", "El Pelás", "Pijota", "Cascapiñas", "Metaíllas"... Toda una filosofía de la vida ejemplarizada en esa gente abnegada, trabajadora, humilde y, fundamentalmente, luchadora infatigable... como si todos ellos formaran parte del más bello poema "De los vientos del Pueblo", de Miguel Hernández. Recuerdo como se filtraban los sonidos de la tuba de Juanito, "Mazorca", por el tabique que separaba la casa de su madre de la de mi abuela las frías noches de invierno, mientras se oía el crepitar de la leña sobre la lumbre. Y las anochecidas de tertulia veraniega en las puertas, "al fresco". Y las escuelas primeras de ladrillo, a las que llegaba la radio de la vecina de enfrente. Y las carreras con los carros de rodamientos -calle abajo- de los niños con pantalones mil veces remendados y mil veces acariciados por las manos de nuestras abuelas y madres. Y ver aparecer al anochecer, por "La Ré", a los padres que venían de su trabajo agotador desprendiendo olores de penas y con sus pequeñas esperanzas ya olvidadas.
En mi vida, por circunstancias, he asistido a algunas reuniones festivas de "gentes importantes", de esas que se les llena la boca cuando hablan de sus orígenes de alcurnia. En ellas nunca me encontré de menos porque mi abolengo siempre consideré que nada tenía que envidiar al suyo. Pensaba: "¿De qué presumen éstos? ¿Es que no saben que soy cadalseño de San Antón?". Y me retiraba despacito con una ligera mueca de satisfacción adornando mi rostro.
San Antón: Por ahí quiero que suban lo que de mi quede cuando yo no sea nada. Sin adornos religiosos, sin campanas, sin crucifijos, sin flores. Sólo con música melancólica. Quiero que mis cenizas hagan su último paseo por ahi. Allí nací, allí quiero ir.
Gracias Pedro, por haberme hecho de nuevo feliz recordando lo que soy y de dónde vengo. Un abrazo a tí y hoy, especialmente, otro a los cadalseños de San Antón.
Miguel.

manolo el nacho dijo...

pedro buenas tardes mi padre vivia en san anton junto con mi abuela luisa y mis tias ten vagos recuerdos de la casa de mi abuela por que ya te dije que de muy corta edad me fui de cadalso pero algo si recuerdo ahora siempre que voy al cementerio a visitar a mi mmadre me gusta pasar por alli y saludar a los truchas siento una gran paz por la calles de mi pueblo y esta en particular pues me imagino a mi padre corriendo por la calle con tantas historias que me cuenta.cuando llege el verano y lo tenga en cadalso te lo dire para que hables con el veras como de fascina un saludo y muchas gracias por estos recuerdos tan bonitos. y el puente ya esta aqui nos vemos en cadalso.

Anónimo dijo...

El padre de mi padre, mi abuelo Gregorio Navarro Hernandez nació en el Corralillo así como uno de sus hijos, mi tío Ramón. La madre de mi madre, mi abuela Ciriaca o Ciry como la llamábamos nosotros nació en la Casa de Santa Teresa. Me siento parte de ese trozo de historia. MaryaNR.

Anónimo dijo...



Me gustaría me mandaras la historia del barrio de San Anton pues por mas que la busco en tu muro no logro encontrarla me encanto esa historia y la manera de contarla siempre con las palabras exactas .esa es la que mas me a gustado aunque también hay otras pero esa me gustaría volver a leerla gracias Pedro.un abrazo

Africa Foncuberta Lopez