LA
TENACIDAD DE UN BARÍTONO
Actuación en San Martin
Cadalso
es lugar de recogimiento de numerosos artístas, refugio de creadores que buscan
ser fecundados por las musas para así componer obras que llenen el mundo de
maravilla y contento. Allí el paraje llama a la sensibilidad y con esta
aparecen esas personas que mediante la inspiración abren rendijas para intentar
descubrir el misterio que protege y envuelve lo más hermoso del ser humano: su
sentimiento. Ya su apellido, "de los Vidrios", evoca la ternura, la
dulzura, la caricia con las que modelar artísticamente el vidrio y por ende
cualquier obra de arte como la bella interpretación de un aria capaz de dejarte
un cosquilleo emocionado en la garganta. En ese lugar, que ya describe vuestra
imaginación mejor que yo, nació en 1.970 el barítono lírico José Julián
FRONTAL; en la actualidad se encuentra en Estados Unidos donde, por haber sido
becado para el curso 1.997-2001, cursa estudios y perfecciona su voz en la THE
ACADEMY OF VOCAL ARTS "AVA" de
Filadelfia. Retornará a Madrid a mediados de Diciembre y cantará los días 20 y
23 de dicho mes en la iglesia de San José (C/ Alcalá, esquina Gran Vía), dentro
del 71 Festival Vía Magna de Música Lírica de Navidad; el día 27 del mismo mes
lo hará en el Teatro Municipal de San Martin de Valdeiglesias (Madrid); y en
Febrero de 1.998 debutará en el Teatro Real de Madrid cantando el papel de
"Ping" de la ópera "Turandot". Antes de partir a los EE.UU.
hizo unas declaraciones a la revista especializada "RITMO", de un
gran interés artístico y humano, de las que no resisto -en espera de poder
hablar con él para este periódico que es también el de su comarca- la tentación
de entresacar algunos pasajes que ayuden a que le conozcan las gentes de su
tierra.
("...Vocación,
tenacidad, ayuda y un poco de suerte son los factores que me han traído hasta
donde hoy me encuentro. Desde los 6 años sabía que quería ser cantante, aunque
no sabía de qué. La tenacidad, el empeño, la constancia son fundamentales para
salir adelante. Antes algunos amigos me apoyaron, incluso los que me decían:
"no entendemos esto, pero te vemos tan convencido y tan
entusiasmado..." A Los 18 años se
lo planteé a mis padres, sabiendo ya que quería cantar ópera. Y eso que en los
12 años transcurridos yo no estudié canto con nadie; cantaba a mi aire. Escuché
cuanto pude y absorbí como una esponja. Cantaba repitiendo lo que oía, ya fuese
ópera, zarzuela o la canción de moda del momento. Mi familia se opuso; bueno,
mi madre fue más comprensiva, pero las circunstancias eran difíciles; mi padre
trabajaba como peón de albañil, mi madre era ama de casa. Yo me dedicaba
también a la albañilería y, eso sí, tocaba el clarinete en la banda de Cadalso
de los Vidrios". "...Yo estoy impaciente por cantar, pero sé que me
falta mucho por aprender. Y sé que no puedo cantar todo lo que me apetece. Lo
mío, de momento, es fundamentalmente el bel canto y algunas óperas
francesas". "...Un verdadero cantante debe sentir lo que canta, dando
a los oyentes lo más íntimo de si mismo. A mí no me interesa que me digan
"qué voz tan grande tienes", sino "cómo me has gustado, me has
puesto la piel de gallina, qué línea, qué fraseo..." juzgar a un cantante
sólo, o principalmente, por la voz, no me parece muy inteligente".
"...El canto es tan delicado que cualquier problema te afecta: desde la
comida que te sienta mal a un disgusto personal. Todo pasa por la cabeza, y te
influye". "...Yo soy ambicioso, no lo niego: quiero hacer una gran
carrera, y estoy firmemente decidido a ello. Los cantantes que más me gustan
son, entre otros, Bruson, Panerai, Waltraud Meier y Boris Christof".)
Vidas
como ésta le rescatan a uno de las garras de la indecisión y le obligan a tomar
partido por la libertad que representa el arte de personas como José Julián. No
sé definir el canto -ni nada-, pero recuerdo una tarde agosteña a la que se le
coló tu magia en forma de crepúsculo otoñal lluvioso y frío, situándonos a los
presentes en esa frontera entre la realidad y el sueño. Tu canto me produjo un
temblor en los yacimientos de mi infancia, me dejó un rescoldo de dicha
adolescente, me trajo recuerdos de frío en San Antón y calor bajo los chopos
con algunas hojas rotas en Tórtolas, me acercó una brisa con un botín que
encerraba viejas nostalgias de correrías por la Plazolilla de Abajo, miradas
tristes hacia nubes alegres de un chico sentado en una silla de ruedas. Tu canto me enorgullece,
me llena de referencias comunes, me colma de lógica y cariño. Y es que siempre
queda un escalofrío en el cuerpo cuando recuerdas antiguas caricias; un dulzor
en los labios al rememorar besos pasados; un hormigueo emotivo al revivir los
silencios de las noches de amor; unas lágrimas que se desatan con la breve y
agotadora luz del amanecer; un pálpito acelerado en el pecho al intuir la llegada
de una persona querida; un olor que alguien ilusionado recogió y guardó a
escondidas dentro de algún paisaje inolvidable; un color asociado a una
presencia que te estalla en las manos manchándote por dentro y por fuera de
ternura; un sabor a vida que te deja una copa que pasa veloz por la noche; una
remota posibilidad que te ofrece lo inalcanzable... Quedará tu voz y ya habrá
desaparecido todo esto, y ya habremos desaparecido todos nosotros bajo esta
angustia que llamamos vida. Tu voz es ese alimento del amor que unirá nuestros
huesos cuando retoñen de entre la removida tierra que un día los vio nacer. Tu
voz es el eco de esa soledad cadalseña profunda y sonora que nace en ti y
rebota contra el alma de cada uno de los oyentes. Siempre oirás ese eco de devoción
y culto allá donde estés: Es tu pueblo,
siempre te esperará.