Hubo un tiempo en.....
El puente en verano.
Hubo un tiempo en el que cruzar el arroyo que desciende de las portillas del Almanzor, y que da lugar a la atractiva Charca Esmeralda, camino de la Laguna Grande de Gredos, no era una tarea sencilla. Este arroyo, alimentado por las aguas del deshielo, bajaba con gran caudal hacia la laguna y, aunque durante el invierno quedaba cubierto por la nieve, cruzarlo podía convertirse en toda una aventura si la nieve estaba blanda. En otoño, debido a las lluvias, y especialmente en primavera, cuando el deshielo hacía aumentar considerablemente su caudal, llegar hasta el refugio era algo complicado, incluso a veces hasta bien entrado el verano.
Por aquel entonces, la solución era ir pasando de piedra en piedra, con el riesgo de resbalar y acabar con los pies y las botas en el agua. Otra opción era descalzarse para atravesarlo, algo incómodo y nada agradable para los pies.
Hace ya algunos años se encontró una solución, instalar un puente de madera, protegido y asegurado con alambrado a ambos lados. Desde entonces, llegar al refugio resulta mucho más fácil y seguro, especialmente en las épocas en las que el arroyo lleva más agua.
Es cierto que con el puente se ha perdido parte de aquella pequeña aventura y de la gracia que tenía cruzar el arroyo como antaño, pero también es verdad que ahora el paso resulta mucho más cómodo y accesible para todos. Gredos siempre maravilloso.

