San Antón

Abedular de Canencia

lunes, 6 de julio de 2015

Cuando el Estanque de Palacio era libre y salvaje.


La mente humana es tan efimera a veces, que es capaz de crear el mejor arte, pero también de destruirlo.



No hace muchos años el Estanque de Palacio presentaba este aspecto, los árboles cubrían el cielo y entre sus ramas asomaban las piedras y el arte de este inmenso monumento cadalseño. Por entonces sólo algunos muchachos frecuentaban el lugar para echar un partidillo en el fondo cubierto de hierba de su alberca, casi siempre sin agua. Así debió pasar siglos sin que nadie se percatara de su belleza, así fue decayendo la historia de sus muros, el pasado desconocido de sus habitantes, la indiferencia de los que en su arquitectura nada veían, el desprecio acrecentado por una época difícil para casi todos y hoy para muchos hasta de entender.
El sueño del Estanque se interrumpió un año de los 80 cuando la Comunidad de Madrid decidió rescatarlo del olvido y de la fría humedad que le acechaba. Se colocaran sus piedras, se despejo de todo lo que le ocultaba, se construyo una enorme y seguramente carísima valla, y hasta se le dio vida nocturna con las mejores luces y sofisticados leds, pero el tiempo volvió a poner el Estanque es sus peores tiempos y la incultura popular cadalseña tomó el hacha del destrozo, la maza de la destrucción, y armados de ese sin sentido que a veces, y no son pocas, nos acompaña, lo devolvió al pasado, al olvido, a la indiferencia y al abandono destructivo que tanto gusta en este pueblo.

Ahora cuando veo estas fotos, pienso que antes era mucho más entrañable, más misterioso y seguramente mucho más atractivo.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

7 comentarios:

Anónimo dijo...


Pedro, adornas tan bien todo lo que escribes que ma haces sentir cada día mucho mas cadalseña. En tu blog se respira enamoramiento por todo lo cadalseño y con tu entrega y dedicación consigues hacer brotar en mí el orgullo y la alegría de sentir nuestro pueblo.

Yo tambien espero que se preocupen mas por el estanque.

Un saludo.
Inés

Anónimo dijo...

Yo me crié ahí, subiéndome a sus árboles y sus muros, sus abujeros, cuándo se inundaba. Era como estar ante unas ruinas perdidas de Surynam, surabaya o birmania. Ahora si que esta olvidado sin piedad por el ayuntamiento y legislaturas, a veces me da vergüenza enseñarlo de lo descuidado que está. Yo que tantos años disfruté de esa grandeza y ahora verlo tan seco y despeinado. Un acierto tu escrito, así también yo lo viví. José Julián Frontal.

Anónimo dijo...

Es una verguenza de los dirigentes municipales y autonomicos y para un descredito para algunos vandalos locales por muy jovenes que sean.

Javier Muñoz Margaretto

Anónimo dijo...

Creo q. Antes las cosas eran distintas teniamos menos, pero apreciabamos la naturaleza y eso q los paisajes eran mas salvajes, ahora no apreciamos nada y encima lo destruimos.

Felipe dijo...

La cultura es un motor de desarrollo económico y sobre todo, humano. Yo nací en Aranjuez y he visto con mis propios ojos la mayor parte de los monumentos que ahora son patrimonio de la humanidad, en las mismas condicones que nuestro estanque. "Semos así", que diría un paisano. La historia de un pueblo se hace día a día, creyendo en nosotros mismos y en lo que seríamos capaces de hacer con lo que nos rodea. Y tenemos tesoros, humanos, medioambientales y culturales. A qué esperamos. ¿A compartir todos la misma emoción que tú, Pedro?. Nunca he creído que cualquier tiempo pasado fue mejor, a menos que no aprendamos de nuestro errores. Comparto tus sentimientos, Pedro. Quizás por eso dejé un día el pueblo donde nací. Quizás por eso yo también lloro cuando voy al estanque. Cultura popular, ya.
Salud

Anónimo dijo...

No se puede describir mejor. Muchas veces pienso que es preferible que muchas cosas no se den a conocer, aunque eso signifique que los que si se merezcan puedan llegar a ignorar que existan, con tal de protegerlas de los que no lo merezcan.

Concha Garcia Boj

Pedro Alfonso dijo...

Totalmente de acuerdo Concha. Mejor dejar como está que dar a conocer, restaurar y destrozar.