Museo de Montaña Zorro Corredero

Museo de Montaña Zorro Corredero
Museo de Montaña Zorro Corredero

Pto. de la Quesera Pico de la Buitrera. Sierra de Ayllón.

Pto. de la Quesera Pico de la Buitrera. Sierra de Ayllón.
Pto. de la Quesera Pico de la Buitrera. Sierra de Ayllón.

miércoles, 15 de octubre de 2014

De Cadalso a la Peña de Cenicientos. ( y 2ª parte )





Cuando la carretera se acaba, una senda algo empinada y relativamente corta nos llevará hasta la misma cumbre de la Peña de Cenicientos. A lo largo de la subida se puede contemplar grandes masas de encinas y pinos que envuelven la cima hasta solo unos pocos metros del vértice geodésico existente en lo más alto, hoy rodeado de toda una parafernalia de estructuras que han conseguido afear y de que manera esta preciosa cumbre de la Sierra Oeste Madrileña.





La humedad provocada por las intensas lluvias de los últimos días ha contribuido a que aparezcan enormes setas y los musgos estén radiantes de belleza y color.
Una breve trepada entre piedras que forman un llamativo berrocal, hoy algo peligroso por la lluvia, nos separa de la cumbre.





Ya en la cumbre la vista es impresionante, al oeste todo el Valle del Tiétar con la cumbres de Gredos que juegan con las nubes y nos dificultan su visión, al este la Sierra de Lancharrasa que forma un mismo macizo con la Peña de Cenicientos, y a sus pies Cadalso y Rozas de Puerto Real, hacia el sur el pueblo de Cenicientos y la llanura de Toleda 700 metros mas abajo. Una pena que hoy las nubes oculten las montañas del Tiétar y el cercano cerro de Casillas.


    Lancharrasa y Rozas de Puerto Real con el Cerro de Guisando al fondo.

    Cenicientos desde la cumbre de su Peña.


 

Hay momentos que las nubes dejan ver los pueblos cercanos, Cenicientos y Rozas de Puerto Real asoman entre un mar de nubes, mientras el grupo se hace fotos en la cumbre y toma el aperitivo. 


    Rozas de Puerto Real.


    La Peña Chica o Silla de Caballo.

La Peña Chica tiene una altitud de 1229 mts. y es una escarpada cima de gran belleza separada sólo por un pequeño collado de la cima principal que se encuentra a 1252 mts. En un momento determinado las nubes abren un pequeño claro por el que asoman los tres pueblos más cercanos del Valle del Tiétar, el primero es Sotillo, la sigue La Adrada y al fondo Piedralaves. Enorme suerte la que la naturaleza nos ha entregado con esta vista entre nubes.


    Sotillo, La Adrada y Piedralaves.



El descenso lo hacemos por el mismo sendero de subida para enlazar con la carretera, luego pasado el seminario dejamos a la izquierda nuestro itinerario de subida y seguimos por la pista forestal hasta enlazar con la carretera que une Cadalso y Cenicientos. 





El encuentro con algunos paisanos es motivo de charla y saludos, una foto y unos para arriba y los otros para abajo. También los frutos otoñales de la encina están en su esplendor y lucen con enorme belleza, dando un toque más de atractivo a la zona.





A veces la lluvia y viento con el correr de los siglos erosionan las rocas de granito, de tal forma que puede llegar a crear una hendidura donde se almacena el agua y que como en este caso ha terminado por buscar una salida a través de ese hueco, sin duda una gran obra de la naturaleza.





El otoño colorea los árboles y convierte la pista en un cuadro lleno de matices donde los castaños, cerezos, robles, encinas y pinos se unen para crear una paleta de colores digna de cualquier pintor. Dicen, y lo he oído varias veces, que los cerezos del Jerte, esos tan famosos y que tan buenas cerezas dan, son originarios de esta zona de Cenicientos, preguntad y saldréis de dudas, yo siempre me lo he creído y por eso lo afirmo desde aquí.




Una vez en la carretera volvemos a Cadalso con la vista puesta en su Peña Muñana y con el placer de saber que hemos realizado una de las marchas más atractivas de nuestra zona. Gracias a todos por vuestra participación y enhorabuena a la Asociación Amigos del Camino de Santiago de Cadalso de los Vidrios por su gran labor divulgativa de nuestro entorno. 




Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

martes, 14 de octubre de 2014

De Cadalso a la Peña de Cenicientos ( 1ª parte )




    Fuente de los Álamos, lugar de partida.

 
Las nueve de la mañana es la hora de salida para realizar una marcha desde Cadalso a la Peña de Cenicientos. Organizada  por la Asociación  Amigos del Camino de  Santiago de Cadalso de los Vidrios, el  recorrido  tiene  aproximadamente  unos 16  kilómetros  ida y  vuelta, y  en  total
 ascenderemos un desnivel de 442 m. El día está nublado y no tiene mucha pinta de llover.


    Junto al palacio del Marqués de Villena.


A la hora acordada comenzamos a andar, dejamos atrás la Fuente de los Álamos y el palacio de Villena para atravesar el barrio de Las Sillas final del pueblo por el oeste. La sierra de Lancharrasa esta despejada de nubes y sólo unos jirones ascendentes la atraviesan, aunque la cima tiene algo de niebla.


    Atravesando el barrio cadalseño de las Sillas.




Pasamos el matadero y ya la carretera comienza a ascender, todo está mojado por la lluvia de la noche pasada que ha sido muy abundante, esperemos que hoy nos respete y tengamos un día seco. Una mirada a la Peña Muñana nos depara esta preciosa vista con un sol apagado por las nubes y la silueta de la Peña casi a oscuras.


    Peña Muñana.    

    La Sierra de Lancharrasa.


De frente la Sierra se muestra en todo su esplendor otoñal, las cepas amarillean mientras al fondo los castaños que aún mantienen el color verde se mezclan con pinos y robles y encinas. Llegando al arroyo Escalonilla la niebla baja que se mantiene agarrada a las laderas de Lancharrasa, le proporcionan un bello aspecto. Más abajo en las tierras de Toledo casi lo cubre todo, sobresaliendo los primeros escarpes que separan Cadalso de Almorox.

    LLegando al arroyo Escalonilla.

    Las tierras de Toledo cubiertas de nubes.


En apenas unos cuarenta minutos coronamos lo que llaman el Puerto de Cadalso, lugar donde acaba su término y comienza el de Cenicientos. Unos metros más adelante tomaremos el camino, hoy ya carretera de tierra, que siempre en ascenso nos llevará hasta el pantano de la Alberca.


    Cartel en el comienzo del término de Cadalso.



Desde la subida al pantano se puede ver el Cerro de Pedro Abad a nuestra espalda y de frente la compuerta que embalsa el agua, hoy bastante poca a pesar de las lluvias de los últimos días.


    Cerro de Pedro Abad.


   Pantano de la Alberca.


En el pantano paramos a descansar un poco y damos una vuelta para observar todo lo que encierra, y sorpresa, en el pozo que existe al comienzo hay unos enormes cangrejos americanos, está tan oscuro que no se les puede fotografiar, pero encontramos una muestra de su existencia.



    Pinza de cangrejo americano.

    Nadador de salón.

Y de nuevo tomamos la carretera para seguir adelante, a partir de aquí la subida se hace más penosa debido al fuerte desnivel, no más de un kilómetros nos separa de la otra carretera que asciende desde el depósito de Cenicientos. 



    Arroyo de la Alberca antes de llegar al pantano del mismo nombre.


Castaños, pinos, encinas y robles forman este paraje donde apenas entra el sol, la subida es algo dura pero corta y casi sin darnos cuenta nos lleva hasta la unión con la otra carretera. A partir de aquí el terreno se hace menos empinado y por lo tanto mucho más cómodo para caminar.





Las frondosidad le confiere al lugar una gran belleza paisajística, hoy más debido a la humedad que hace resaltar los helechos que en abundancia pueblan todo el suelo. Unos cientos de metros más adelante nos encontramos con unas ruinas, lo llaman el Seminario, pero más tiene pinta de haber sido un lugar para almacenar la resina que en otros tiempos aquí se extraía de los abundantes pinos resineros. Sólo unas paredes de piedra con donde se aprecian multitud de ventanas queda hoy en pie, antes se podía entrar dentro, pero hoy las zarzas lo cubren todo. 




El seminario como lo conocen en Cenicientos también recibe el nombre de casilla de la Alberca, cuentan que iba a ser un seminario pero que se abandonó al no recibir gente, cosa nada extraña si tenemos en cuenta el lugar donde está ubicado. Por las ventanas y la distribución más parece un lugar para almacenar la resina, como ya he dicho anteriormente, de ahí las muchas ventanas que tiene y que servirían para airear el recinto. En los muchos años que llevo recorriendo el lugar, nunca he visto ventanas, ni tan siquiera restos de los cercos de madera, por lo que me hace pensar que nunca las hubo. Si recuerdo algunos troncos y restos de tejas que verifican que en el pasado tuvo tejado. De una manera o de otra, es cierto que las ruinas tienen una apariencia cada vez más tétrica, dándole al lugar un semblante misterioso.  



    Casilla de la Alberca o Seminario


A partir de aquí la carretera comienza un pequeño ascenso hasta su terminación, desde donde arranca una senda que nos llevará hasta la cumbre de la Peña de Cenicientos. 



Continuará.......


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

lunes, 13 de octubre de 2014

Un caballo en San Antón, la vista perdida en otro tiempo.





El hombre de la mula o el caballo cruzaba la plaza, había muchos hombres de mula y caballo en aquellos tiempos. Hoy no logro disimular esos instantes de miradas curiosas, casi embelesadas por los movimientos acompasados de hombres y caballerías, de atardeceres otoñales cruzando Cadalso mientras aguardábamos curiosos el paso lento de la mula, la mirada instantánea del jinete que dejaba caer la colilla de sus labios al suelo, era entonces cuando su marcha se detenía unos segundos y se colocaba en una nueva postura que aliviara el cuerpo de tan largo recorrido. Hoy mis ojos ya no contemplan sus movimientos, el hombre de la mula dejó de recorrer los caminos, hoy sólo alguna mula o caballo descansa con la vista perdida en el tiempo, y ya no me queda más que un recuerdo, el que con los años va alargando las distancias, de los hombres, del pueblo, de la vida.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

viernes, 10 de octubre de 2014

XVI "Curso de Micología" Montaña Palentina




El albillo de Cadalso de los Vidrios



EL ALBILLO DE CADALSO DE LOS VIDRIOS




El pálido áureo de oro
eclosionando en la viña
es crisol de la campiña
y en Cadalso es un tesoro.
Crepitar dulce y sonoro
néctar del fruto amarillo
al que liba el pajarillo
y una vez llevado a casa
se saborea y se amasa
placer con uva de albillo.



Saturnino Caraballo
Foto: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

jueves, 9 de octubre de 2014

Novillada de rejones en Cadalso de los Vidrios




Cartel de la novillada de rejones que se celebrará el próximo 11/10/2014 y que fue aplazada por la lluvia el pasado día 17/09/2014 en Cadalso de los Vidrios (Madrid).

Covadonga y la Santina




Atardece cuando llegamos a Covadonga, el santuario de Santa María la Real de Covadonga todavía está iluminado por los rayos de sol que se pierden en la cumbres de los Picos de Europa. La explanada está vacía, es un día de septiembre y por lo tanto tranquilo, así que aprovecho para observar todo con tranquilidad sentado en unos de los bancos que rodean la iglesia.




La basílica de Covadonga pertenece al municipio de Cangas de Onís, se encuentra a tan solo 282 metros de altitud y es paso obligado para todos los que se dirigen a los famosos lagos de Covadonga y que reciben el nombre de Enol y Ercina, encontrándose en pleno macizo Occidental de los Picos de Europa. 






Faltan unos minutos para las siete, Don Pelayo observa espada en mano el pasar del tiempo en este lugar tan relacionado con los orígenes de la reconquista contra los musulmanes. En el interior del santuario se conservan las tumbas de Don Pelayo y Alfonso I, están aquí desde el siglo VIII.




Justo unos segundos antes de las siete suenan las campanas, y de repente comienza a salir gente de la basílica, la explanada se va llenando y nadie se mueve, hasta que por la portada aparecen una comitiva de monaguillos y curas en perfecta formación seguidos de la Santina. Enorme sorpresa la que nos proporciona esta procesión, siempre en todos mis viajes a Covadonga había visto a la Virgen en la cueva, pero esta vez parece que la suerte nos acompaña y podemos participar de esta breve procesión desde la basílica hasta la cueva.





El recorrido es muy corto y el tiempo también, pero lo suficiente para ver pasar a la virgen que es transportada por mujeres y que se pierde en la bajada que termina en la cueva donde reposa durante todo el año.




Al ser imposible entrar en la cueva, nos quedamos fuera, y como en la gruta no veo nada me bajo más abajo para intentar ver desde las escaleras, pero tampoco es posible, sólo la imagen de las rocosas paredes y la ermita es lo que mis ojos pueden ver, de la Santina nada de nada. Así pues dejamos el lugar y regresamos a Cangas.




Quiero dedicar este post a una asturiana de armas tomar, mujer valiente y enormemente humana  que hace años tuve la suerte de conocer, se llamaba Covadonga y hacía las mejores fabes que jamás haya podido degustar. Tenía Cova un aire de sencillez y paisanaje asturianos que se le salían por todos los poros de su piel, cada palabra era un canto a su tierra, un himno a su Asturias natal y un regalo de enorme valor gastronómico el que nos proporcionaba con cada unos de sus plato. Las fabes como ya he dicho, y los frisuelos eran dignos del mejor restaurador.

Gracias Cova y hasta siempre.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...