miércoles, 1 de noviembre de 2017

Fiesta de Todos los Santos en Cadalso de Arriba


Fiestas Cadalso de Arriba 2017


Un año más me apetece festejar la fiesta de Todos los Santos de una manera más cercana, sintiendo lo nuestro, visitando el otro lugar donde viven tantos cadalseños, festejando las fiestas de Cadalso de Arriba.


No es mucho lo que a primera vista se percibe al entrar en el camposanto de Cadalso, la imagen siempre es la misma, y aunque hoy es el día más importante de este lugar tan cadalseño como el que más, nada hace presagiar que sea su fiesta, a excepción de las muchas flores que adornan los espacios habitados por los nuestros. Pero a medida que los minutos pasan, uno comienza a sentir, y aunque el silencio casi siempre en este día supera al llanto, no tardan en llegar los sentimientos, las anécdotas y las travesuras, porque también los que aquí habitan fueron parte muy importante de nuestro pueblo y de nuestras existencias, y a medida que ellos y sus momentos vividos en el otro Cadalso afloran en nuestras memorias comienza un acercamiento, unos abrazos que nos inundan de tranquilidad y quietud.


El abrazo se estrecha a medida que rememoramos situaciones que nos ocurrieron junto a ellos, algunas están tan clavadas en nuestra mente que durante años no se han movido, siguen estando quietas, casi petrificadas en el tiempo, y hoy en nuestras visitas afloran con fuerza, dejando que la suavidad del viento de Cadalso de Arriba nos acaricie entre melancolías y suspiros. Los habitantes de aquí alargan su estancia tanto como tardamos en subir los de allá abajo, es así desde siempre.




Todos nosotros, los que todavía estamos un poco más vivos, conocemos su existencia en los días y las noches de Cadalso, los vemos y les seguimos escuchando suspirar, porque si algo nos anima es su presencia, es la resignación de saber que siguen estando junto a nosotros, o quién sabe, si nosotros junto a ellos, porque no hay mucho tiempo entre lo de arriba y los de abajo, ya lo he dicho muchas veces, es cuestión de unos pocos años, y es que la vida de los humanos es tan corta, que se desvanece en un suspiro.
Nuestro camposanto está lleno de vida, porque la muerte no es más que un estado transitorio, así que resignémonos a existir lo mejor posible, porque el futuro es como todos sabéis, que remedio, asentarnos en Cadalso de Arriba, eso si, que nos esperen mucho tiempo.











Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

6 comentarios:

  1. Muy emocionante y lleno de amor por Cadalso de Arriba.

    Mariano.

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  2. Lugar de contemplación
    y silencio reflexivo,
    de calma y meditación,
    y hacer la argumentación
    de que por vosotros vivo.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  3. LOS INTERMINABLES LUTOS DE LAS MUJERES

    A vosotras mujeres mexicanas
    y de India, por las muestras de cariño
    y afecto, que habéis tenido para conmigo,
    por este poema. ¡Gracias a todas!

    La campana en Cenicientos
    tocaba muy de mañana
    repitiendo entre lamentos,
    "anoche murió fulana".

    Vestidos negros de luto
    con pañuelo a la cabeza,
    eran de la muerte un fruto
    consumido con presteza.

    Mozas guapas y lozanas
    se las veía sin cejas,
    y eran sus sayas sotanas
    de curas y monjas viejas.

    Lutos y alivios de luto,
    oíamos con frecuencia,
    eternidad de minutos
    siempre haciendo penitencia.

    Enlazando una cadena
    de muertes en las familias,
    abismadas en la pena
    de las fobias y las filias.

    Siempre existía una tía
    o pariente de la abuela,
    sobre en la que se insistía
    que todo dios se conduela.

    Con los bailes prohibidos
    para mozas enlutadas,
    tristes días consumidos
    si estaban enamoradas.

    Encerradas en su casa
    y a la compra e ir a misa,
    y ver que la vida pasa
    con el luto por divisa.

    Con el novio taciturno
    y la madre allí delante,
    en el silencio nocturno
    el agobio era incesante.

    Y por si alguien se saltaba
    lo del luto riguroso,
    la crítica no cesaba
    ni por parte del esposo.

    "A mi madre no querías
    ver, y tener que cuidarla,
    y pudiendo la eludías,
    incapaz de soportarla".

    Con los negros atavíos
    circulando por las calles,
    no causaban desvaríos
    la belleza de los talles.

    Andaban uniformadas
    con aquellas ropas toscas,
    como moscas en bandadas
    negras, pesadas y foscas.

    Mas cuando aquello acabó
    y el ropaje y su ficción
    en baúles se arrumbó
    el luto es del corazón.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho













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  4. LA TÍA RAIMUNDA

    Por la Plazuela pasaba
    y el borrico la precede,
    y en el pescuezo colgaba
    una esquila que sonaba
    en la cuadra a la que accede.

    Siempre triste y enlutada
    y silenciosa se mueve
    cuando va en la madrugada
    con atavíos de helada
    y el frío no se conmueve.

    Por los pueblos del contorno
    vendía su pacotilla,
    y en su cansado retorno
    era siempre en el entorno
    ver al marido en la silla.

    Paralítico impedido
    de ejercer ningún trabajo,
    se hallaba siempre invadido
    de un furor incontenido
    que practicaba a destajo.

    Y ella le montó un negocio
    para poder mantenerse,
    y sin saber que era el ocio
    años de pobreza y bocio
    él comenzó a rehacerse.

    Pipas, chicles, caramelos,
    vendía el hombre en la puerta
    y vivía unos desvelos
    y entre muchachos consuelos
    siempre con la puerta abierta.

    Para acceder a la casa
    había previo un corral
    y un perrito que acompasa,
    y la vida se la pasa
    a la sombra de un parral.

    De muchachos gran trasiego
    con perras en el bolsillo
    llevar a veces sosiego
    y las más desasosiego
    si nos daba el tabardillo.

    Y mientras tanto Raimunda
    va por caminos de Dios
    con su tristeza profunda
    y en lo triste la secunda
    su borrico que va en pos.

    ¡Almas que venís al mundo
    marcadas por un estigma
    donde un misterio profundo
    os marca un paso infecundo
    como prueba del enigma!

    Y aquella mujer tan buena
    bajó en silencio a la tumba
    sin hijos en la cadena,
    y su recuerdo me apena
    y en olvido no sucumba.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

































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  5. DE PIEDRA Y NIMIA FUE CASA

    De piedra y nimia fue casa
    y aquí vivió un ser humano
    otoño, invierno y verano
    con perros, burro y su masa.
    Aquí la lumbre y su brasa,
    y al no tener chimenea
    el humo a todos marea,
    y saliendo entre las tejas
    al hombre enrejó entre rejas
    en vida mísera y fea.

    Saturnino Caraballo Díaz
    El Poeta Corucho

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  6. Ese es mi consuelo cuando deje a los de aquí estaré con los de allí

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