viernes, 25 de abril de 2014

Museo Etnológico de Cadalso de los Vidrios. Casa Corredera ( 2ª Parte )




Desde siempre el hombre se ha rodeado de una serie de herramientas, utensilios, aperos y adornos que le han servido para desarrollar su trabajo y su forma de vida. Cada una de estas piezas adaptadas a un determinado uso le sirvieron para una serie de oficios determinados y para hacer más fácil la vida diaria en su entorno.



    Las cocinas tenían un enser de madera donde se colocaban las tapaderas de hierro.


Plato-bandeja que D. Crotido de Simón Martínez dueño de El Cafeto, regalaba a sus clientes. Año 1929 


Cadalso como todos los pueblos también tuvo la necesidad de desarrollar elementos adaptados a sus necesidades. Aunque la mayoría de las actividades se repiten en la zona, muchas de las piezas a veces eran únicas de la comarca y por lo tanto distintas al resto de España.



En la farmacia de Don Rafael Reig en la calle Real se realizaban todo tipo de fármacos para la cura de los enfermos. Este fue prescrito por el Dr. Porras, médico de Cadalso en 1923 




La mano del artesano siempre estuvo presente en Cadalso, hoy ya casi no son recordados pero todavía los más mayores albergan en sus recuerdos personajes que trabajaron la madera, la piel, el hierro y como no la piedra. Sus nombres y muchas veces la familia, está ligada a estas profesiones hoy casi desaparecidas si exceptuamos la de la piedra.


    La cantarera no podía faltar en ninguna casa cadalseña. Las casas todavía no tenían agua                corriente por lo    que se sacaba del pozo o se recogía en cantaros en las fuente de la Plaza.


   "Albarcas" o abarcas utilizadas por los hombres del campo.

    Bicicleta de la marca Wilson utilizada a mediados del siglo XX

Los chocolates Matías López se vendían en las tiendas de ultramarinos de Cadalso. La fábrica fue fundada en 1855 por el gallego Matías López López en El Escorial y cerró en el año 1965


En esta segunda entrega de objetos y herramientas que un día formaron parte de la vida cadalseña, aparecen utensilios de cocina, aperos de labranza o simplemente adornos para la casa. Todos prácticamente están en desuso, pero casi todos son recordados por los menos jóvenes y más por los de cierta edad, ya que probablemente convivieron con ellos y fueron parte de su trabajo y de su día a día.




      
      Rastra, realizada en madera y hierro servía  para allanar los huertos y prepararlos para la                   siembra. Era enganchada a una caballería que tiraba de ella.


Crotido de Simón Martínez fue el propietario de los cafés El Cafeto a principios del siglo XX. la casa El Cafeto se encontraba en la calle Hernán Cortes, 7 Almacenes Coloniales y desde aquí distribuían a los pueblos de Madrid. 


Zorro Corredero
Fotos: Museo Etnológico de Cadalso. Casa Corredera
Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

Pablo de Tarso


                          San Pablo. Basilica de San Pedro ( Roma ) 
                       

PABLO DE TARSO


De Damasco era el camino
y el caballo tropezó
y piafó y se encabritó
y Saulo vio su destino.
Vio al que del agua hizo vino
y multiplicó los panes
y descendientes de adanes
vieron andar sobre el mar
y puesto en pie echó a andar
y le sirvió en sus afanes.


Saturnino Caraballo

jueves, 24 de abril de 2014

Avistamiento de ballenas en Andenes ( Noruega )




    Andenes ( Noruega )

Andenes es una pequeña población de Vesterålen en la provincia de Nordland ( Noruega ). Situada junto al mar de Noruega es uno de los lugares más visitados para realizar avistamientos de ballenas.


    Localización de Andenes en las Islas Vesteralen de Noruega


Antes de embarcar nos acercamos al Museo Polar de Andenes donde una guía nos explica todo lo necesario para conocer a las ballenas y otras especies similares, y así hacernos una idea de como son y como viven antes de verlas en su medio. Impresionante el esqueleto existente de una de ellas, varada por estás aguas y que terminó muriendo para servir de muestra en este museo. 





Casi todas las empresas que se dedican al avistamiento de ballenas trabajan desde mediados de mayo a mediados de septiembre, pero también hay alguna que lo realiza en invierno. Decir que casi todas tienen un seguro de avistamiento y si ello no fuera posible y no se consiguiera ver ninguna ballena, te devuelven el dinero o te dan otro billete para un nuevo viaje.


    Puerto de Andenes


A mediado de junio la temperatura durante la travesía fue de entre 5 y 8 grados. Hacia frío y soplaba una ligera brisa que aumentaba más la sensación de frío. En invierno si es posible la salida la realizan pero debe hacer un frío horrible, así que mejor en verano.

El precio como en casi todo este tipo de excursiones suele ser caro. Creo recordar que fueron unos 990 coronas noruegas que más o menos son unos 120 €. Pero puedo asegurar que a pesar de ser caro merece la pena.


 El faro de Andenes con más de 40 metros  y 148 escalones, lleva desde 1859 observando los barcos balleneros de antaño y los de turistas que hoy llegan hasta aquí para poder ver de cerca las ballenas.


En verano la ballena que más se suele ver es el cachalote, nosotros tuvimos la suerte de ver tres. También es posible ver ballenas jorobadas, orcas y delfines pero esta vez sólo fueron cachalotes.

El viaje duró cuatro horas y media, salimos a las diez de la mañana con muchas nubes y algo de frío, no había demasiada luz, bueno, aquí por primavera y debido al sol de medianoche reinante en estas latitudes siempre es de día o como de día y cuando regresamos a puerto eran las dos y media del mediodía.


    El barco que nos llevará mar adentro para observar a los enormes cetáceos.


Todo un recuerdo imborrable el que te quedará para siempre con un paisaje increíble, un viento marino lleno de olor y enormes sensaciones y un entorno natural y salvaje que te cautiva.

De todos los cetáceos, el cachalote es el que se sumerge a más profundidad, unos 3000 metros, por lo que es improbable que vuelvas a ver al mismo una vez sumergido. Lo normal es ver a varios. Yo la verdad es que aunque pude ver tres, no sé si era el mismo o eran otros, a mi con la emoción y la sorpresa no tuve mucho tiempo de diferenciarlos, entre otras cosas porque solo están en superficie unos minutos, esta vez seis el que más, afirmo esto por la hora que marca cada foto en la cámara.


    El faro y las montañas nevadas de la isla de Andoya


    El Mar de Noruega está situado entre en Mar del Norte y el Mar de Groenlandia.


Lo normal debe ser ver casi siempre tres, probablemente se podrían ver más, pero este debe ser el cupo que hacen, y pocas veces se vuelve sin avistar alguna ya que suelen adentrarse mar adentro a zonas donde las ballenas van a comer. Hasta estos lugares pueden llegar cientos de ballenas para comer calamares y pescado.
Pero si además el barco lleva una especia de radar que las localiza, esta vez lo llevaba y nos iba informando cuando detectaba alguna, las sigue y espera a que salgan a la superficie a respirar, pues eso, que siempre está asegurado su observación.




    Un caliente caldo servido en el barco nos devuelve el calor perdido por la fresca brisa marina.


Describir el viaje, salir del puerto, navegar durante horas, pasar algo de frío, sentir la fresca brisa marina en tu rostro, observar las gaviotas que sobrevuelan por encima del barco, tomar un caldo caliente, un bollito y galletas que te ayudan a entrar en calor, es toda una experiencia que te satisface, pero cuando el vigía que va arriba grita !!ballenaaa¡¡ el silencio se apodera del barco, se paran lo motores, la gente se agolpa en la proa intentando buscar la mejor posición para hacer fotos o videos y el silencio se hace total, tan total que puedes oír tu corazón que palpita lleno de emoción y misterio mientras esperas ansioso el momento de ver aparecer la ballena, el momento es para vivirlo.



Tras una travesía de dos horas, el silencio se apodera de todos cuando el vigía anuncia !!ballenaaaa¡¡ 


De repente del mar surge una fuente de agua de casi 30 metros y aparece ante nosotros un la figura de un enorme animal de 16 metros que nada delante del barco durante no más de un par de minutos. Cierto es que apenas es una parte del lomo lo que sobresale del agua, pero el silencio sólo roto por los disparos de las cámaras, es algo que emociona a cualquier persona. Pasados esos minutos que parecen segundos, el capitán grita: !!se sumerge¡¡ y es entonces cuando la ballena se arquea, levanta el lomo y aparece una enorme cola que soltando chorros de agua vuelve a sumergirse en las profundidades. Todo un espectáculo que provoca un estado emocional en todas las personas presentes.


    La primera apareció en la superficie a las 12.04 horas.



    Y se sumergió a las 12,09 horas
    

Nada más sumergirse, las voces, los gritos y los aplausos de las personas invaden todo el barco provocando un estado de conmoción y alegría que dura unos minutos, los que transcurren hasta que de nuevo la voz de: !!ballenaaa¡¡ nos anuncia otro inminente avistamiento, al que sucede de nuevo el silencio y la emoción. Y así hasta tres veces.

   
    La segunda ballena avistada apareció a las 12,38 y se sumergió a las 12.41 horas



    La tercera ballena apenas estuvo tres minutos en la superficie entre las 12,47 y las 12,49 horas.


No sé si mis palabras servirán para entender lo que se siente al ver aparecer un animal de estos y seguidamente verle desaparecer en lo más profundo del océano, pero al menos para mi ha sido la experiencia más grande que he sentido con animales. Ver ballenas en su entorno natural tiene algo mágico que no puedo explicar.

 
                                    Información en el barco con los avistamientos.

    De regreso tomando un caldito.

 
    Cementerio de Andenes.

Cuando abandonábamos el pueblo pasamos junto al cementerio, un lugar tranquilo como todo aquí. Me quedé con las ganas de visitarlo, de leer algunos de los nombres grabados en esas lapidas enterradas en la hierba. Seguro que muchas de ellas están llenas de historias y muertes en el mar, de momentos terribles que desembocaron en tragedia y muerte de unos hombres que mantuvieron una lucha a muerte con las ballenas, el mar y las terribles tempestades de que azotan este mar.



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

Salvemos las antiguas argollas de Cadalso

       
     
         Cuántas caballerías habrán atado aquí los cadalseños? 
    

    Todas las argollas que componen este collage fueron fotografiadas en distintas calles de Cadalso el día 11 de abril de 2014.


Hace tan solo unos días y ante mis sorpresa, pude comprobar que a pesar del abandono y de no existir ya las caballerías que un día fueron las usuarias de estos objetos a los que diariamente eran atadas junto a las casas, todavía hoy siguen existiendo muchas argollas que aunque ya no se usan si sirven de adorno y recuerdo.

En este collage sólo están algunas, pero existen bastantes más repartidas por todo el pueblo que ya forman parte de nuestra cultura y de nuestra historia. Digo esto porque detrás de cada argolla está la vida de un cadalseño. Si, es sencillamente emotivo oír contar a la gente de cierta edad quién era el personaje que ataba en ésta o aquella argolla su mula, caballo o borrico.

Hace tiempo ya escribí sobre esto y prácticamente decía lo mismo que ahora, terminando con una petición de estas que parecen bolerías, como decimos en Cadalso, pero que sería importante para todos y más para el futuro, conservar dichas argollas.

César Manrique, ese gran genio del arte que supo ver lo que entonces nadie era capaz de imaginar en su Lanzarote natal, y que con el paso de los años ha sido la clave para el desarrollo turístico de la isla, dijo una frase que para mi es la clave para el futuro de los pueblos y su supervivencia. La frase dice:

    “El mejor negocio de un país es la cultura de su pueblo”

Seguramente todos estamos de acuerdo en esto, pero pocas veces lo llevamos a la práctica, y poco a poco, día a día nuestra cultura va desapareciendo, a veces sin posibilidad de recuperarla.

Os dejo el enlace del anterior post sobre las argollas con el deseo de que todos seamos conscientes del valor sentimental y cultural que tiene estos pequeños e insignificantes objetos, confiando en que a partir de ahora los conservemos y si es posible volvamos a colocar algunos más en nuestras fachadas.



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

martes, 22 de abril de 2014

Niños de Cadalso a principios del siglo XX


                                 Niños de Cadalso a principios del siglo XX        


Son niños, sus rostros deberían reflejar alegría o tal vez sorpresa. No, no hay nada de eso en sus miradas, su semblante simplemente refleja la vida de aquella época, dura, muy dura.


La historia de Cadalso la forman cientos de personajes anónimos que han padecido, sufrido y disfrutado momentos de sus vidas en los mismos lugares que hoy nosotros, al igual que ellos, sufrimos y disfrutamos. Son cadalseños sin nombre que a lo largo de los siglos, han nacido, han crecido, fueron a la escuela, hicieron la mili, se enamoraron, se casaron, tuvieron hijos, trabajaron los campos y las canteras, disfrutaron de las fiestas del Gallito y del Cristo, vivieron las calles, las tabernas y los bares de Cadalso, envejecieron y al final murieron. De muchos de ellos ni siquiera queda ya un recuerdo y menos una fotografía, sus familias de hoy no les conocieron y nada ni nadie queda para recordarles.
Esta fotografía de tres cadalseños sin nombre, que nacieron a finales del siglo XIX y vivieron hasta principios o mediados del XX, es un homenaje a todas las personas anónimas que un día vivieron con sus miserias y sus grandezas en el pueblo de Cadalso, hoy nuestro, ayer de ellos y mañana de……

Hace unos años, una persona de Cadalso me enseñó esta foto, me dijo que eran de su familia y que le parecía que estaba hecha en San Antón, pero que no sabía quienes eran. Al igual que él, sus padres también habían guardado la foto, pero nunca le dijeron quiénes eran, tal vez porque tampoco lo sabían.

Mirar está foto es sentir nuestro humilde pasado, es llenarnos de sentimientos y de pensamientos humanos cargados de amor. Observer la mirada de estos cadalseños es percibir el empobrecimiento, el atraso y la incultura de la época. Sus rostros nos devuelven a otros tiempos en los que se trabajaba de sol a sol, donde los productos básicos eran tan caros que los jornales apenas daban para vivir. La pobreza era tal que el único fin de aquellos años era vivir y poder comer. Qué pensarían ellos de nosotros si pudieran vernos hoy en día?

Que estos personajes sirvan para recuerdo y admiración de aquellos otros cadalseños que un día vivieron y forjaron este pueblo, legándonos todo con su trabajo y amor.

Y gracias a la familia y la persona que durante tantos años guardo la foto porque dice tanto y es tan real que con solo una mirada nos vale para saber y comprender la dura vida de nuestro pueblo en otros tiempos y nos ayuda a comprender quiénes somos nosotros.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

lunes, 21 de abril de 2014

La Sierra de Cadalso: Lancharrasa y el hombre



                                         Lancharrasa y el hombre.

                 "La aventura no está en las cosas: está en nosotros"
                              ( Robert Tezenas du Montcel. Ce Monde qui n'est pas le nôtre )




Todo nos permite suponer que la naturaleza es el refugio natural por excelencia, en ella habitaron los primeros hombres antes de crear los pueblos y las ciudades. Todavía hoy , millones de años después muchas personas siguen viviendo en plena naturaleza, tal vez porque otros hombres les han hecho refugiarse en ella intentando huir de otras formas de vida que no es la suya ni nunca lo fue.
Hoy vivimos agrupados en grandes ciudades, todos actuamos casi de la misma manera, y cuando alguien no hace lo que creemos debería hacer, enseguida le tachamos de loco.





La naturaleza existe y es la fuente de vida de todos los animales y plantas, es grato y casi diría que necesario sentir esa naturaleza cerca de nosotros, vivir en ella, aunque sólo sea por unos días y dejar que nuestra mente y nuestro cuerpo se adapte a las distintas y variadas situaciones que la naturaleza nos pueda ofrecer.

Existen multitud de lugares donde nuestra mente puede dejarse llevar por la naturaleza que nos rodea, invitándonos a disfrutar y a participar de todo lo que en ella ocurre. Hay muchas maneras de gozar de toda esa naturaleza viva que nos rodea y todas son igual de buenas, solamente las diferencia nuestro gusto a la hora de elegir este o aquel lugar.




    El Covacho del tio Lolilla


Cuando era niño miraba a nuestra Sierra de Lancharrasa y soñaba que me adentraba en ella, recorría sus caminos y me paraba a observar los enormes árboles que la pueblan, todo era un deseo que estaba por llegar. Años más tarde, cuando en mi adolescencia viajaba cada día de San Martín a Sotillo y luego a Cadalso, era el recorrido que cada atardecer el pequeño microbus hacía para dejar a los alumnos del instituto en sus pueblos, en sus casas, no dejaba de mirar la siempre nevada cumbre en invierno del Cerro de Casillas, me imaginaba subiendo y soñaba con las impresionantes vistas que desde allá arriba se debían de ver.

Pasaron los años, el Cerro de Casillas dejó de ser un objetivo para convertirse en una vez más, y ya creo que van cerca de cuarenta  las veces que he llegado a su cumbre. Luego vinieron otras cumbres, otros lugares, otros objetivos, algunos cumplidos y muchos en  lista de espera.





Pero volvamos a esa mirada que un día cuando era un niño cadalseño que jugaba a las estornijas, al garbancillo y a la peonza, por poner algunos ejemplos, me llevaba muchas tardes a recorrer la cadalseña Sierra de Lancharrasa, sólo con la imaginación, ya que en  las Erillas y sus partidillos de fútbol se acababa mi recorrido.


    Rozas de Puerto Real



Pero llegó el día en que por fin pude llegar a la cumbre de Lancharrasa, recorrer su castañar, deleitarme con sus árboles frondosos, sentir la respiración del zorro, notar la sombra del buitre leonado en su vuelo, correr de piedra en piedra creyendo estar a salvo de las posibles embestidas de aquellos toros coloraos de Parache que pastaban muy arriba y apreciar allí mismo la naturaleza salvaje de un enclave tan cercano a Cadalso y a la vez tan nuestro.





Ahora no pasa más de un mes sin que me interne en Lancharrasa, me gusta tanto de día como de noche, en cualquier estación, solo o acompañado, todo este lugar encierra para mi enormes momentos aquí vividos, algunos con gentes que ya no están y que un día subían hasta aquí con sus caballerías para sembrar el huerto o apañar la viña, otras veces con amigos y muchas solo.





Hoy he vuelto a sentir la soledad de Lancharrasa, he oído el viento y los silbidos del arrendajo o el cuco, me he dejado llevar por la fragilidad de una mariposa o el aleteo de cualquier insecto, mi vista se ha llenado de colores observando la grandísima variedad de flores y arbustos que aquí crecen, he bebido de esas fuentes que suenan a antiguo, Fuente Techá, Fuentelasna o la Fuente del Carrión, he soñado con aquellas ganaderías bravas que un día pastaron por estos lugares, ha sentido la necesidad de hablar con los pocos que todavía suben hasta aquí para seguir con la tradición cadalseña del campo





He sido feliz y lo sigo siendo cada vez que recorro cualquier lugar de esta Sierra de Lancharrasa, sigo teniendo las mismas ganas de siempre de volver a ver y sentir lo que aquí suceda en cada estación, es realmente extraordinario lo que puedo sentir y lo que me llena este lugar.





Nada mejor que la vista y los nombres de las montañas que forman el fondo de la Sierra de Lancharrasa hacia el oeste como final de esta pequeña aventura en la Sierra, porque así sin más se la conoce en Cadalso.





Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso