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Esperando que la nieve vuelva, ya queda menos.

Majalcobo

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martes, 1 de marzo de 2016

De Navalcarnero a Cadalso. Memoria viajera 1ª Parte


La naturaleza siempre me sorprende



La naturaleza siempre me sorprende, es algo que noto en cuanto piso el campo o viajo, porque a pesar de ir en coche o cualquier otro medio de transporte, todo lo que voy viendo adquiere la categoría de lugar encantado. Como casi todos los que somos de lo que hoy se conoce como Sierra Oeste, nuestro viaje más común desde hace muchos años es la ya mítica C-501 o por el contrario la M-507.



    El Cerro Casillas y la Escusa  

Pues eso, que a pesar de los muchos viajes por la M-507 y de ser un apasionado de las buenas vistas que desde Navalcarnero se tienen de los pueblos más al suroeste de la Comunidad de Madrid, pueblos que lucen todavía más gracias a las montañas del macizo oriental de Gredos que les sirven de fondo y que adquieren mucho más vistosidad cuando la nieve cubre estas montañas o también cuando el sol colorea esos espectaculares atardeceres que siempre nos sorprenden, nunca había detenido mi viaje para ver, observar y fotografiar el paisaje.



Pero hace unos días, viniendo a Cadalso tome la M-507 y al llegar a Navalcarnero algo me detuvo ante la lejana vista de montañas nevadas, aminoré la velocidad, busqué un lugar para detenerme y ante mi apareció un camino ancho por el que me introduje sin saber a dónde me llevaba. No más de medio kilómetro pare el coche y me subía a una pequeña loma, por fin estaba haciendo lo que muchas veces había deseado.  




Milano

La primera sorpresa, a parte de la panorámica, fue un milano que sobrevoló por encima de mí como dándome la bienvenida, le estuve observando durante un rato y giró un par de veces sobre mi cabeza, momento que aproveché para tirar unas fotos, segundos después desapareció buscando algo que llevarse al pico.



    Navalcarnero

Al frente las montañas de la Sierra Oeste y con fondo nevado de las cumbres de Gredos, al este Navalcarnero con las torres de su iglesia de Nuestra señora de la Asunción y delante de mi casi tocándolo con las manos los verdes cereales que ya comienzan a crecer. Es acaso un lugar yermo lo que nos parece esta tierra de Navalcarnero?...No, también tiene su encanto, su fauna y su vida propia, esto a pesar de la cercanía con la capital.
  

   

Tan absorto estaba mirando al fondo que no me percaté de la llegada de un perro que comenzó a dar vueltas alrededor de mi, se ponía de manos para apoyarse en mi cuerpo y a continuación de tumbaba en el suelo como muestra de sumisión. Unos segundos después se marchó volando y al rato los cencerros comenzaron a sonar, se acercaba un rebaño de ovejas con su pastor y mi perro amigo junto a él. Pasaron cerca y el pastor ni siquiera se percató de mi presencia, el perro que momentos antes parecía querer algo conmigo, tampoco me miro y todos juntos, rebaño perro y pastor desaparecieron camino de Navalcarnero.







No recuerdo cuánto tiempo estuve sentado viendo este paisaje, sólo sé que no dejé de plasmar los momentos que estaba viviendo en mi cámara, primero de pie, luego sentado dejé pasar los minutos, que hubieran sido horas de no tener que llegar a Cadalso a comer. 
La Peña de Cenicientos, Lancharrasa, sierra de Cadalso, las Cabesas de Rozas, la Peña Muñana, el Cerro Casillas con el Majadazarza a la izquierda y la gran Escusa a la derecha, La Encinilla, Cuatro Manos y la Parra que pone fin a las montañas de Gredos y con el fondo de los picos de la Serradilla y el más alto del Macizo Oriental, el pico Cabezo de Mijares con nubes en su cumbre, son un inmenso paraíso de montañas que desde aquí pude observar y fotografiar. Pero como siempre pasa cuando estás más feliz y entretenido, los minutos se acaban pronto y sin más abandone mi observatorio muy a mi pesar.


   

Pero todavía el paseo me tenía una sorpresa reservada para el final, la Ermita de San Isidro, pequeña y moderna pero llena de encanto y solemnidad en medio de este paisaje castellano. Una foto y una última mirada a la blanca espadaña de la que cuelga la campaña que llena de sonidos la meseta navalcarnereña durante el mes de junio, época en la que se celebra la Romería de San Isidro.


    Ermita de San Isidro. Navalcarnero


En mi última mirada al cielo me sorprende el vuelo de un buitre leonado, que belleza verlo volar, que ilusión sentir que a pesar de todo la naturaleza sigue viva en nuestra región, que envidia no poder hacer lo mismo, desplegar mis alas y volar, volar hacia Cadalso para seguir mi viaje, un viaje que comencé hace algunas décadas pero que hasta hoy no había sabido integrarme para así disfrutar de todo lo que la naturaleza me tenía reservado.


    Buitre leonado.



   
Y para que el fondo te sea más conocido, aquí tienes el nombre de todos los picos que vas viendo a  medida que te acercas a Cadalso



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

6 comentarios:

Anónimo dijo...


Eres el mejor, de poco sacas un parque nacional, Los de navalcarnero cuando vean esto te hacen un estatua.

Pedro Alfonso dijo...


Muchas gracias, lo de la estatua más adelante.

Un saludo

Anónimo dijo...


Muy bonitas las fotos desde Navalcarnero. No se ve asi ultimamente como no nieva casi.

Mariano

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL HUERTO DE CLEMENTE

Existe hondonada
en Navalcarnero,
con suave bajada
y arroyo palmero.

Es tierra migada
de cereal y huerto,
viñedo y arada
de Clemente el puerto.

Tiene allí su oasis
y está en su elemento,
su esqueleto y chasis
y le da un sustento.

Se yergue una casa
que la irguió su esfuerzo,
donde paz se amasa
y susurra el cierzo.

Frutales e hileras
de cepas decoran,
y aguas en regueras
la vista enamoran.

Almendros y olivos
prestan su belleza,
del huerto cautivos
por su fortaleza.

Escarban gallinas
moviendo la tierra,
buscando las minas
de lombriz que encierra.

Surcos de pistachos
creciendo verdean,
como unos muchachos
que siempre alardean.

Olor del tomillo
y olor del jazmín,
almena y castillo
del dueño es jardín.

Los días, las horas
a Clemente allí,
hacen sus demoras
flor del alhelí.

Prende su simiente,
le impregna su calma,
y allí de Clemente
viven cuerpo y alma.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Anónimo dijo...

La belleza de las montañas de fondo siempre atrapa mi atención cuando voy a Cadalso y si tienen nieve ya es una maravilla. Muchas por ponerles nombre. PReciosas fotos.

Alicia Jiménez Mínguez

Anónimo dijo...

K lindas las vistas que tenemos por esta zona.

Chelo Villarin Recio