Fuente de los Álamos

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Una historia de 2010

Vidrios de Cadalso

Vidrios de Cadalso
La producción de los hornos de Cadalso tiene éxito en origen por la simplicidad de la decoración y de las formas. Muchas de éstas son tradicionales, y fueron anteriormente usadas por la orfebrería. Más tarde durante los siglos XVI al XVII se ven influidas por las venecianas.......

martes, 5 de enero de 2016

La piscina Municipal de Cadalso en 1967




En aquellos años, la piscina de Cadalso era un hervidero de personas, seguramente muchos más veraneantes que cadalseños, los niños siempre acompañados por el miedo en casa a lo que pudiera ocurrir, y eso que ya teníamos a Carlos de socorrista, pero no era suficiente para la tranquilidad de las madres. Muchos subíamos en bicicleta y la dejábamos fuera para intentar colarnos, cosa algo difícil, ya que Manolo el alguacil, Pepe el vigilante y Faltiqueras, todos ellos fieles empleados del Ayuntamiento de Cadalso, cumplían y de qué manera con su deber. Si por la puerta no funcionaba tenías otra salida, bueno, mejor dicho entrada, la valla de ladrillos que había en la terraza junto a la barra.

 Entonces tenías que aprender a nadar por tu cuenta y riesgo, ni clases, ni cursos, ni nada de nada, al agua y a salir como podías. Al principio no existía trampolín, como se puede apreciar, más tarde colocaron uno que impresionaba a los más pequeños y era para los jóvenes más arriesgados la forma de destacar e impresionar con sus saltos. Yo creo que jamás me tiré, prefería jugar a los cocodrilos en lo bajo, tomarme alguna Mirinda en la barra, jugar al futbolín o subir por las barras de colores que había junto a los vestuarios, aquello era para nosotros casi un deporte olímpico.

Por entonces no existían ni las cremas ni los melanomas y algo tendríamos en la piel que nunca nos quemábamos, aunque también es cierto que el sol no era tana malo como ahora, al menos nada se decía. Lo que si ardía a veces era la suela de las playeras cuando frenábamos con el pie al no funcionar los frenos de la bici, excepcionalmente la frenada llegaba hasta el mismo pie, con las consecuencias que os podéis imaginar y algunos recordar.

En la piscina había poco ambiente tras el baño, así que los muchachos nos íbamos a los pinos, así se denominaba al lugar, y allí sí que podías demostrar otras artes más nativas y a las que estábamos más preparados, me refiero a la caza y muerte de lagartijas, lagartos, chicharras, ranas en la cantera y hasta alguna culebra. La cantera era eso, una cantera abandonada que se llenaba de agua y en la que los más valientes andaban junto al precipicio y a veces se bañaban, desapareció hace muchos años.
Nosotros los nativos no llevábamos bocadillos, los veraneantes sí que llevaban de todo, hasta cremas, y pasaban todo el día allí con comida incluida, los del pueblo bajábamos a comer a casa y ya no subíamos, con esos calores del verano como para andar otra vez subiendo con la bici.

Estas y muchas cosas más pasaban por aquel tiempo en nuestra piscina y nada mejor que esta foto para que cada uno, nativo o veraneante, tenga sus propios recuerdos.

Zorro Corredero
Foto: Postal de la época.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

Que recuerdos pedrito madre mia

Mari Carmen Villaverde

Anónimo dijo...

Me encanta que bien lo pasábamos

Raquel López Alfonso

Anónimo dijo...

Una maravilla de piscina teníamos!!!! Q pena ... Vaya manera de estropearla, benditas mentes privilegiadas.

Alberto Merchán Domínguez

José Luis Conde López dijo...

Q recuerdos más bonitos y q buenas vistas tenía la piscina a la sierra y a la peña.

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA PISCINA DE CENICIENTOS

Agua azul de la piscina
adobada con el cloro,
sin límite y sin aforo
surcábamos tu marina.
Berilo de aguamarina
nadando como perrillos,
aprendimos los chiquillos
del nadar los rudimentos
otrora y en Cenicientos
hornadas de coruchillos.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LA PISCINA DE LAS OLLAS
Los baños de infancia

Por un abrupto camino
bajábamos a "Las Ollas"
llamado"Prado el Molino",
coruchillos sin argollas.

Fulgía un sol de justicia,
siendo en horas de la siesta,
con un calor de avaricia
y locura manifiesta.

Andariegos esforzados
con las sandalias de goma,
en pies negros y sudados
se expandía nuestro aroma...

El agua corría lenta
en remolinos de espuma,
y era viscosa y grasienta
como pantano de bruma.

Practicábamos nudismo
al final de los cincuenta,
sin temor al paludismo
tostándonos la osamenta.

La poza excavada en roca,
horadada por los años,
hacía cerrar la boca
al comienzo de los baños.

Miasmas de todo pelaje
surcaban aquellas aguas,
vistiéndonos con un traje
como el hierro de las fraguas.

Después como a cachorrillos
nos daban cama las rocas,
desnudos, sin calzoncillos
y acudían madres locas.

Con la zapatilla en mano
y sin pan ni chocolate,
nos ponían en verano..,
los culos como un tomate.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

MIS REGADÍOS DE LA INFANCIA

Subo con mi azadoncillo,
fronterizo al "Cornetal"
el helechal amarillo,
y el pinar verde ideal.

Es muy pina la pendiente,
y el camino muy quebrado
cerca el rumor de una fuente
en el interior de un prado.

Voy camino de "Los huertos",
todo el campo está arbolado,
bajo los cielos abiertos
canta un mirlo enamorado.

Y una vez llegado al huerto
suelto el bocín de la poza,
y el surco que yace muerto
con el agua se alboroza.

Reverdecen las judías
y se alegran los tomates,
y enormes son las sandías
colgadas en acirates.

Erizos en los castaños,
que habitan entre unas breñas,
cumplidos doscientos años
a la sombra de "Las Peñas".

He cumplido con el riego,
y tapado bien la poza;
me siento todo un labriego
limpiando todo de broza.

Los frutales con su fruto
tienen cargadas las ramas,
y siendo tan diminuto
me pierdo entre las retamas.

Hago el camino contrario
y me interno por "La Jara",
tañe fuerte el campanario
y el atardecer se aclara.

Y dando vista a los "Caños",
y avistada la piscina,
van desfilando rebaños
y danza una golondrina.

Música en los altavoces
que se filtra entre los pinos,
y Estela templa las voces
que eran los Cinco Latinos.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho