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Una historia de 2010

Día del Hornazo

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miércoles, 16 de diciembre de 2015

Ruta de la presa y cascadas de Majalcobo. Casillas-Sotillo


Las cascadas de la Garganta de Majalcobo. Casillas-Sotillo

    Cascadas y presa de Majalcobo. 12.12.2015. A.Amigos del C.de Santiago de Cadalso de los Vidrios

    Eras del Robellano

La ruta conocida como Cascadas y presas de Majalcobo se encuentra entre los pueblos de Casillas y Sotillo de la Adrada en la provincia de Ávila. Existen distintas maneras de recorrer esta ruta, se puede comenzar en Sotillo de la Adrada subiendo hasta las presas y continuando por las distintas cascadas para regresar de nuevo a Sotillo, o la que aquí se describe que de forma circular comienza y termina en las Eras del Robellano en el pueblo de Casillas.
 

    Descenso hacia la presa de Majalcobo



Nuestra ruta comienza en la Casa Rural Eras del Robellano situada en el pueblo de Casillas y que tras descender por un camino llega casi directo hasta la presa de Majalcobo. El camino se toma dejando a la izquierda la casa rural, al principio es ancho y de fácil descenso, luego se abandona éste para tomar a la izquierda una senda que en descenso mucho más empinado, nos lleva hasta la misma compuerta de la pequeña presa de Majalcobo.
 
    Presa de Majalcobo. Sotillo


    Cruzando la presa por la compuerta.

    El otoño se resiste en este enclave sotillano de la presa de Majalcobo


Nuestro camino sigue cruzando la presa y nada más terminar ésta se toma una senda que bordea la presa y la deja a nuestra derecha. Seguimos hasta la cabecera de la presa y es aquí donde ya nos adentramos en la Garganta de Majalcobo, agreste garganta por la que discurre el arroyo del mismo nombre. 



Al principio una desdibujada senda nos acerca al arroyo y las primeras cascadas, este año, poco caudalosas debido a la falta de agua, estamos en diciembre. En este paraje los pinos se mezclan con otros árboles como sauces, fresnos y algún que otro castaño de gran porte, dotando al lugar de gran belleza paisajística.


 


A medida que ascendemos la garganta se pone más empinada, la senda desaparece por momentos y en ocasiones debemos descender unos metros hasta el arroyo para poder observar las cascadas que a lo largo de todo el recorrido se suceden. El camino es un sube ladera y baja arroyo a  a veces cansado, pero debido a la frondosidad del monte el calor no es fuerte, estamos en diciembre y la temperatura debe rondar los 12 grados, cosa rara en este lugar para la época del año en que nos encontramos.






   Empinada ladera de la garganta.


Unas empinadas laderas, donde apenas se puede ver senda o camino alguno, nos llevan hasta  un carril más amplio, pero de nuevo le abandonamos para introducirnos en lo más profundo de la garganta y siempre siguiendo el cauce ascendente del arroyo Majalcobo, verdadero artífice de esta garganta de su nombre y de las muchas cascadas que en su alegre y agreste discurrir garganta abajo va formando.


 


Aunque las cascadas no son espectaculares en su caída debido a los pocos metros, si se puede decir que son de gran belleza y que debido a las muchas que existen, no recuerdo el número, pero puede haber unos trece o más, no dejan de embelesar nuestros sentidos con su color, ruido y enclave. La verdad es que aunque el recorrido es algo complicado por la falta de senderos bien señalizados, cosa que en muchas ocasiones, por no decir en todas, es mucho mejor, lo único que tenemos que hacer es dejarnos llevar por el arroyo Majalcobo y en un trepidante ascenso ir observando a nuestra derecha las distintas cascadas que se van formando.
 





Y así con la mirada puesta en el arroyo y las cascadas, con las piernas siempre preparadas para el ascenso garganta arriba y con todos los sentidos atentos a lo que ocurre a nuestro paso, nos vamos acercando al final, un final que no deja de sorprendernos y ensimismarnos, porque de verdad os puedo asegurar que todo esto reúne un conjunto maravilloso de imágenes que no nos defraudará. También decir que es totalmente asequible a cualquier persona con un mínimo de condición física, que se puede realizar en todas las estaciones del año, y que poca gente lo visita, a Dios gracias.



    Los helechos forman un tupido manto vegetal a nuestro paso.

    Una de las últimas cascadas antes de salir de nuevo al carril.


Casi arriba del todo, volvemos a salir al carril desde el que podemos llegar hasta nuestro final en las Eras del Robellano, pero todavía nos quedan tres cascadas más, dignas de visitar, así que de nuevo tomamos el arroyo para adentrarnos en estas últimas cascadas, las más visitadas por su cercanía a la Eras. 
Desde aquí un caminito a media ladera con la garganta a nuestra derecha y la Peña de Cenicientos como fondo, nos llevará en apenas unos minutos hasta nuestro inicio. Antes veremos algunas terrazas y los restos de un par de chozos, construido todo por el hombre que hace muchos años habitó estas tierras abulenses entre los pueblos de Casillas y Sotillo.  
 



Camino de las Eras del Robellano son los robles y castaños los que pueblan el paisaje, el camino se inunda de hojas y la cercanía de la Casa Rural y la comida nos incita a acelerar el paso.

    Centenarios castaños al atradecer

Toda una experiencia esta de las Cascadas de Majalcobo, pero también el día puede resultar mucho más ameno si decidimos comer en la Casa Rural Eras del Robellano, un lugar encantador con un hombre que también lo es y que nos hará disfrutar de una buena mesa con los mejores productos de la zona. Dispone de carta y menú con tres primeros y tres de segundo a elegir, su postre, vino, pan y su chupito por sólo 13 €. Esta abierto viernes, sábado y domingo y siempre contando con la simpatía y el buen hacer de Álvaro, su responsable.
 Aquí tienes el teléfono para reservar. Eras del Robellano. Casillas ( Ávila ) Tlf. 91 863 5442. A disfrutar.

La tarde inunda el Valle del Tiétar con la Sierra de San Vicente como testigo.

 





Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonitas fotos , debe ser una ruta maravillosa.

Yolanda Suarez Bermejo

Pedro Alfonso dijo...


Si es una ruta bonita, lo que ha ocuurido esta vez es que hay muy poca agua, y esto desmerece bastante las cascadas.

Un saludo
Pedro

Asociación Amigos Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios dijo...

Un lugar precioso y lleno de encanto a pesar de la sequía. Casi todos los helechos secos, y no por frío sino por falta de agua. La forma que he tenido de contar las cascadas ha sido imaginando mucha más agua cayendo por la garganta. Gracias Pedro por acercarnos a estos lugares tan maravillosos y tan cercanos.
Javier.

Pedro Alfonso dijo...


Gracias a vosotros por formar este grupo de 41 y pos dejaros llevar por la montaña y su belleza.

Un abrazo
Pedcro