El Molinillo

El Molinillo
Ver desde dentro el problema y el abandono sería lo mejor que podría pasar para que la sensibilidad de todos se uniera y por una vez el sentido común sirviera para recuperar esta joya de nuestro pasado y nuestra cultura.

Vidrios de Cadalso

Vidrios de Cadalso
La producción de los hornos de Cadalso tiene éxito en origen por la simplicidad de la decoración y de las formas. Muchas de éstas son tradicionales, y fueron anteriormente usadas por la orfebrería. Más tarde durante los siglos XVI al XVII se ven influidas por las venecianas.......

lunes, 20 de julio de 2015

CARICIAS ANTIGUAS. EXPOSICIÓN ETNOLÓGICA CADALSEÑA DE PEDRO ALFONSO JERÓNIMO






CARICIAS ANTIGUAS. EXPOSICIÓN ETNOLÓGICA CADALSEÑA DE PEDRO ALFONSO JERÓNIMO


Por una senda van los cadalseños,
que es la sagrada hora del regreso,
con la sangre injuriada por el peso
de primaveras, veranos, otoños e inviernos.
Vienen de los cotidianos esfuerzos sobrehumanos
y van al reposo, y van a las caricias,
y van dejando por el aire impreso
un olor de herramientas y de manos.

Este es un poema de Miguel Hernández que he adaptado para la ocasión porque me parece lo suficientemente ilustrativo de lo que significa para los cadalseños, fundamentalmente para los más veteranos, todas las piezas contenidas en esta Magistral Exposición Etnológica. Estas herramientas y artilugios son la memoria viva de un tiempo que no volverá. Estos objetos nos brindan la oportunidad de darles ese penúltimo abrazo que siempre nos faltó regalarles a aquellos familiares y convecinos que se nos fueron. 


 Pedro es consciente de ello y de la cantidad de cosas buenas que les debemos y, al cabo, sensible él siempre a todo lo relacionado con Cadalso, nos inculca esa posibilidad de lo nuestro. Estos trebejos son caricias que teníamos atesoradas, caricias antiguas, caricias viejas de antes de esta época que nos facilita la comodidad pero nos enfría el sentimiento. No son caricias olvidadas. Jamás lo estuvieron ni lo estarán. Son aprecios compartidos como la lumbre y el puchero. Afectos que teníamos guardados esperando esta ocasión para que mientras contemplamos la albarda, el vasar, la narria, las trébedes, las albarcas, el ramal, la traba, el yugo… plantarles disimuladamente una caricia que les llegará milagrosa al rostro de nuestros paisanos ya desaparecidos.


 Todo esto formó parte de nuestras vidas, nos alimentaron, nos inclinaron sobre la tierra, nos elevaron sobre las plantas y los árboles… Nos sirvieron de horizonte cuando en las madrugadas de la niñez oíamos desde la cama el ruido acariciante de los cascos de las caballerías surcando nuestras calles tan pobres. Las generaciones actuales no pueden saber lo que era ese inquietante y a la vez bello sonido. Aprovechábamos entonces para darnos la vuelta y arrebujarnos entre las sábanas con infinito placer mientras pensábamos: “Ahí va mi abuelo, mi padre o el tío fulanito al campo…” Y poco a poco se alejaba el repiqueteo hasta devenir en un conocido susurro de duermevelas infantiles. Eran el eco del día que comenzaba a resonar y que las mantas bondadosas nos amortiguaban. Fijaos cuán presentes tendré estos enseres cuando mi propio padre murió agarrado a uno de ellos: el azadón. Una tarde agosteña regaba su humilde huerto de La Vía con un motor Piva que derramaba a la tierra por igual agua y amor. En un instante se reclinó lento sobre el cantero y se aferró al mástil del azadón, cerró después dulcemente los ojos y se quedó para siempre dormido en aquel melancólico atardecer. Y eso fue todo. No hizo mal a nadie como buen cadalseño que era. Únicamente acabó un poco deshecho el surco donde yacía con su asombrada mirada dirigida hacia el arroyo Tórtolas.


 Pedro Alfonso Jerónimo, como tantos de nosotros, habitó en esos momentos de los que sólo nos queda la memoria que estos útiles nos devuelven. Vivíamos acompañados de ellos y eran tan habituales que no imaginábamos que al verlos hoy cobrarían ante nuestros ojos esta magia fascinante que entonces desconocíamos. Nadie quedará insensible observando estos jirones de nuestras vidas. Y todos los miraremos con ternura, estremecidos, con pena… Al final, los trozos de sueños que ahora aparecen diseminados por esta Casa de Los Salvajes los ordenaremos sobrecogidos en los anaqueles de nuestros corazones. 

 
Estos bienes eternos nos unen en el cariño, nos igualan en la humildad, nos hacen mejores personas. Recordemos que, a pesar de algún desencuentro, los cadalseños siempre salimos adelante con ese afán de superación infatigable que nos hacía apretar los dientes y los puños ante la adversidad. Ese coraje que nuestros paisanos sembraban con su sudor en esta tierra que nos vio nacer nos dignificó. Nunca olvidaremos de dónde venimos porque la mayoría nacimos acurrucados entre estos utensilios a guisa de pañales. Pedro nos ofrece generoso la ocasión idónea de avivar con ellos los más hermosos recuerdos, al tiempo que le damos rienda suelta a nuestras emociones contemplando lo que queda de lo que fuimos.





                            Miguel MORENO GONZÁLEZ

Fotos: Pedro Alfonso


Hasta el 16 de agosto tienes tiempo de hacer una visita.

Oficina de Turismo-Casa de los Salvajes
Cadalso de los Vidrios

16 comentarios:

Anónimo dijo...

Bonita entrada recordando de donde venimos muchos cadalseños.
Gracias. Un cadalseño

Felix y Raquel dijo...

Maravilla de entrada, muchas gracias, me he acordado mucho de mis suegros

Asociación Amigos Camino de Santiago en Cadalso de los Vidrios dijo...

Gracias a Pedro por la exposición, gracias a Miguel por poner todo ese sentimiento en su visita. Esta entrada da todos los argumentos a los que queremos que en Cadalso se dedique un rincón, o un pequeño edificio, a museo Etnográfico de la localidad, y como homenaje a los que con su humildad y su trabajo construyeron lo que Cadalso es hoy.
Javier Perals.

Anónimo dijo...


Gracias Pedro por tus buenos reportajes, y recuerdos para nuestros antepasados.

Jose Cortes Tordesillas

Pedro Alfonso dijo...


Muchas gracias a vosotros por dejaros encantar con la etnografía cadalseña. Cada uno de estos objetos o aperos es una historia vivida de Cadalso y de muchos pueblos de España,es algo que nunca debería perderse y debemos conservar.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Debe ser el Museo de Cadalso no? Un abrazo.

Salvador Salazar Nieto

merce lopez dijo...

Allí estaremos un

Pedro Alfonso dijo...


Salvador, no, no es un museo de Cadalso, es una exposición temporal.

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Pedro gracias por este relato tan completo y verídico conforme lo leí voy regresando a mi niñez que recuerdos!!!

Carmen Frontelo Morales

Pedro Alfonso dijo...

Bueno, como veo que te gusta, ya te lo enseñaré un día que vengas a Cadalso. Un beso.

Anónimo dijo...

Pedro, me ha gustado el relato y las fotos.

Jose Marcos Gracias

Pedro Alfonso dijo...

Un placer que te haya gustado.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Fue muy bonito sigue con los recuerdos besos pedro

Marce Carrillo López

Pedro Alfonso dijo...

Gracias Marce. Besos.

Anónimo dijo...

Hermoso y conmovedor cada uno de esos objetos tiene su historia de nuevo felicitaciones

Zaida Inojosa

Pedro Alfonso dijo...

Gracias Zaida, cada una de estos aperos y útiles tiene su historia, siempre unida a Cadalso y los cadalseños. Un saludo.