Monton de trigo

Hayedo de Montejo

miércoles, 10 de abril de 2013

Invierno en Lancharrasa

       Descubriendo el invierno en Lancharrasa y en nosotros mismos.





El invierno aletarga la vida de plantas y animales, es una de las estaciones donde menos se aprovecha el tiempo para salir y disfrutar, pasamos más tiempo en casa al calor de un buen fuego que en la calle o el campo, pero también en invierno existen días en los que podemos disfrutar de una buena temperatura y un paisaje que nos llene y nos abstraiga  de la monotonía de nuestros pensamientos.
 
 
 
La sierra de Lancharrasa es uno de esos lugares donde el invierno se siente con más crudeza, donde la vida animal desaparece casi por completo, dejándose de oír el trinar de los pájaros o la silenciosa caminada nocturna del zorro. Todo parece descansar, los castaños y robles desnudos de hojas esperan la llegada de mejor tiempo para brotar de nuevo, sólo los almendros, esos madrugadores árboles que en enero ya florecen alegran la monotonía del lugar con sus flores, que a veces conviven con el fruto de la última temporada.




Al fondo, las montañas nevadas de los cerros gredenses ponen una nota de color invernal, los prados y el pueblo de Rozas de Puerto Real con su iglesia, nos ayudan a configurar este cuadro del invierno cadalseño.




 
 
Todo parece que descansa pero la vida está latente, en cada piedra, como esta que parece se haya partido quién sabe si por la acción de los duros hielos de invierno, en esas redondas agallas que los insectos han formado con su acción parasitaria en este roble, o en esos excrementos de zorro en los que el color define su última cena, todo está activo en la vida de Lancharrasa aunque no lo veamos, todo se está transformando para volver a la nueva vida que brotará con la llegada de los primeros calores de la primavera.





En realidad, todos los lugares contienen secretos, algunos yacen en la penumbra de oscuros rincones difíciles de ver, otros se encuentran en nuestra desordenada mente, estos casi siempre suelen ser los más difíciles de descubrir, sólo se necesita algo de voluntad y mucho amor por lo tuyo y lo que te rodea para hallar lo desconocido, para descubrir la verdadera naturaleza que nos rodea y para alcanzar a ver lo que se ignora o se intenta ignorar de los demás, lástima que esto último esté rodeado por esa pared infranqueable para muchos, llamada envidia.




Zorro Corredero
Fotos: Archivo fotográfico Pedro Alfonso

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Estupendas fotos y detallados comentarios sobre esta salvaje zona de Cadalso.

Inés

Angela CM dijo...

Curiosa la foto del almendro, con el fruto y la flor al mismo tiempo. ¿Hay muchos zorros por la zona? lo pregunto por la foto de los excrementos.