Virgen de Lancharrasa

Virgen  de Lancharrasa
Ahora hace siete años

Día del Hornazo

Día del Hornazo
Entra para leer este post de 2010 y disfrutar de nuestro día del Hornazo.

martes, 31 de diciembre de 2013

José Julián Frontal en LA DEL MANOJO DE ROSAS



El teatro de la Zarzuela ha sido una vez más el lugar elegido para la representación de la obra de Pablo Sorozábal, La del manojo de rosas.




A las ocho de la tarde la luces iluminaban este tradicional y querido teatro madrileño para volver a reponer la obra del maestro Sorozábal, el escenario listo y la orquesta atenta para dar comienzo a la función. Por cierto la orquesta de la Comunidad de Madrid dirigida por Miguel Ángel Gómez excelente en todo momento y la dirección de escena de Emilio Sagi perfecta. Enhorabuena.




La del manojo de rosas es uno de los mayores éxitos de Pablo Sorozábal. Sainete lírico en dos actos y seis cuadros de Anselmo Cuadrado Carreño y Francisco Ramos de Castro, con música de Pablo Sorozábal, se estreno en el Teatro Fuencarral de  Madrid, el 13 de noviembre de 1934.




En el reparto nada menos que el barítono cadalseño José Julián Frontal y Carmen Romeu, que lo bordan en los papeles de Joaquín y Ascensión. 





Un lleno hasta la bandera cada tarde, un entusiasmado público que se entrega en cada acto y un final apoteósico hacen de este sainete un gran momento para disfrute de los asistentes. La intervención de nuestro barítono es sensacional y extraordinaria en todo momento, haciendo disfrutar a todos los presentes y arrancando aplausos sin cesar. A la misma altura Carmen Romeu que en el papel de Ascensión nos sorprende con su potente voz. Si a todo esto le añadimos la actuación del gran actor Luis Varela, y todo el conjunto de actores y cantantes que forman el reparto, puede decirse sin lugar a equivocarnos que la representación es cada día todo un éxito.




Si para todo el público esta obra es digna de aplauso y admiración, mucho más lo es para lo cadalseño-as que hemos tenido la suerte de poder ver y escuchar. Agradecer ese momento en el que José Julián mete una frase fuera de texto pero que a todos nos sorprendió y emocionó, me estoy refiriendo al momento en el que Joaquín la dice a Ascensión; "te llevo a Cadalso"




Y al final tras los aplausos nos dirigimos al camerino de José Julián, donde le felicitamos una vez más y le estrechamos la mano como muestra de admiración y cariño, no faltando la foto de recuerdo de este maravilloso día.







Cuando la noche reinaba en la Navidad madrileña,  nos perdimos camino del Cervantes, lugar típico madrileño frente a la entrañable iglesia del Cristo de Medinaceli.  Allí, unas cañas acompañadas de unos exquisitos aperitivos nos terminaron de llenar de placer y sentimientos esta noche de zarzuela madrileña, una vez más con nuestro querido y admirado José Julián.




Zorro Corredero
Fotos; Pedro Alfonso y Artefimero

Más fotos:
http://www.artefimero.es/encargos/ladelmanojoderosas/

viernes, 27 de diciembre de 2013

Adiós, otoño cadalseño.


     Otoño presente, invierno en la cera de enfrente




El otoño ha terminado, la lluvia fue muy escasa y los árboles nos cautivaron con sus hojas que este año duraron más, es la atracción de los colores lo que nos embelesa y cautiva cada otoño.


En cualquier paseo por nuestros campos o montes, podemos observar como el color de la naturaleza comienza a cambiar a medida que el otoño se aproxima al invierno, muchas son las variedades de árboles que en cada rincón de Cadalso o de cualquier lugar adquieren esa tonalidad de colores que va transformando la policromía del paisaje hasta llegar a una belleza que a todos nos atrae.





Es esa magia con la que la naturaleza sabe seducirnos en cada estación, porque si es verdad que cada estación es diferente, no cabe la menor duda de que todas tienen algo que es capaz de hacernos sentir el esplendor de tanta hermosura.


Cada árbol adquiere un tono de color distinto, y si miramos de lejos apenas distinguimos que árbol es, solo el tono de cada uno de ellos acentúa los matices que conforman nuestra mirada. Qué difícil debe ser plasmar estos colores naturales en un lienzo, sólo los mejores pintores sabrían que colores mezclar para conseguir las distintas tonalidades de cualquiera de estos paisajes que el otoño nos regala.




A medida que nos acercamos, los tonos parecen más claros, podemos ver mejor las hojas e incluso los frutos, es en este momento cuando la amalgama de colores se pierde para dibujar un solo color que nuestro ojo capta sin la dificultad de esa mirada lejana donde todo se mezcla.





Podemos observar un madroño, un roble o cualquier otra especie arbórea, a media distancia captamos toda la belleza que nuestros ojos retienen, es como una cámara fotográfica, solo que la hemos puesto en ráfaga y cada segundo una nueva imagen se va grabando en nuestra retina, que nos inunda y nos relaja para al final quedarnos sólo con la mejor percepción que nuestros sentidos, principalmente la vista,  ya han convertido en una estampa que se grabará para siempre en el disco duro de nuestro enorme y potente cerebro, ya le gustaría a cualquier disco duro tener la capacidad de almacenamiento que pueda tener nuestro cerebro, unos más que otros, que conste.






Pero la mirada no para ahí, la capacidad de ver va mucho más lejos y es en las cortas distancias cuando nos percatamos de esos pequeños detalles que nunca se pueden ver y apreciar en la lejanía. Unas hojas, unos frutos, el color, la estructura, todo es capaz de hacernos sentir que la naturaleza esta viva, es sencillo dejarnos atraer como el imán atrapa al hierro, todo ocurre en segundos y puede ser algo tan liviano como unas simples hojas.






De cerca todo es más apreciable, podemos sentir los latidos de la naturaleza y la sencillez de la creación en unas meras hojas de madroño, de roble, de encina o de la cadalseña y abundante cornicabra y hasta de una cepa, sólo son hojas, pero todas forman parte de nuestro emblemático entorno, y todas cada otoño non vuelven a regalar la enorme sutileza de su textura y color.






En unos días el duro invierno que acaba de llegar, volverá a aniquilar las hojas haciendo desaparecer los colores del otoño, todo se volverá gris y la naturaleza descansará en el largo sueño invernal hasta que los fríos desaparezcan y la siguiente estación pida paso, entonces habrá llegado la primavera y con ella volverán a resurgir los brotes de la vida, esa vida que cada año se convierte en el milagro de la naturaleza.





Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

lunes, 23 de diciembre de 2013

Navidad en Berlín

        Brandenburger Tor


Potsdamer Platz


Potsdamer Platz


                                                                Gendarmenmarkt

Sony Center Forum



Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso


Navidad en Munich


                                                    Fröhliche Weihnachten


                                                                       Marienplatz

                        Mercado navideño (Christkindlmarkt)


Zorro Corredero

viernes, 20 de diciembre de 2013

FELIZ NAVIDAD



FELIZ NAVIDAD 


Os deseo a todos una Feliz Navidad llena de amor, paz y felicidad, y que el próximo año 2014 venga con mucho trabajo, salud y amistad. Un abrazo a todos los que desde cualquier parte del mundo os acercáis al Zorro Corredero.

Comercios centenarios de Madrid



Un paseo el que nos propone Ángela por ese Madrid castizo lleno de viejas historias que todavía conserva multitud de establecimientos de esos que hoy se podrían considerar como "RAROS".
No lo dudes y entra en el enlace para pasear, disfrutar y sentir que Madrid todavía conserva mucho del ayer, cosas sencillas y hasta algo rurales.

http://conocemadrid.blogspot.com.es/2013/12/comercios-centenarios-v.html


Gracias Ángela por tu enorme aportación a la divulgación de ese otro Madrid casi escondido a los ojos de muchos.

Un saludo
Zorro Corredero


Distrito Centro y Latina
Metro La Latina

Un paseo por la Cava Baja, calle Mayor y su entorno, en el distrito Centro y La Latina, viendo comercios tradicionales y centenarios.

Se conservan en nuestras calles algunos comercios que han superado la centena, generalmente regidos por familias en las que ya trabaja la 4ª ó 5ª generación. Muchos de ellos han sabido adaptarse a los nuevos tiempos sin perder el carácter decimonónico en sus establecimientos.



El Ayuntamiento instala una placa de bronce en la vía publica, según diseño de Antonio Mingote, en la que se recoge el nombre del establecimiento, el año en que abrió, y la siguiente mención: "El Ayuntamiento de Madrid agradecido por los servicios a la Ciudad".

     Collage realizado con fotos de Ángela.



http://conocemadrid.blogspot.com.es/2013/12/comercios-centenarios-v.html#comment-form

Los canarios Crested de un cadalseño campeones de España.

Campeón de España en la modalidad de Canario Crested 
Un criador afianzado cuya afición le viene desde muy pequeño 


Los tres canarios que el criador de Cadalso de los Vidrios Juan Antonio Álvarez Alfonso presento al concurso nacional de la Federación Ornitológica Española se han proclamado campeones de España en la modalidad de Postura en el campeonato que se celebró del 29 de Noviembre al 8 de Diciembre en Talavera de la Reina (Toledo). 
  


    Juan Antonio con los trofeos conseguidos.


Una vez más la competición ha estado muy reñida ya que, canarios venidos de todas las partes del mundo, fueron presentados, valorados y puntuados exhaustiva por el jurado presidido por el inglés Felipe Bdiziel que vino expresamente a catalogar la raza Crested  cuyo origen data del siglo XIX en Inglaterra y que es una de las razas más complejas de conseguir y mantener. 



Hay que decir que los tres primeros puestos fueron copados por los animales del criador cadalseño obteniendo puntuaciones de 92, 91 y 90 puntos sobre 100 en la categoría Crested (con corona sobre su cabeza). Una categoría en la que se valoran varios aspectos fundamentales del pájaro: Cabeza (moña, pico y ceja), plumaje (color, alas y cola), cuerpo y talla, muslos y patas y una condición general excepcional que le hizo ganador indiscutible de esta categoría tan apreciada. 

También ha presentado un ejemplar en la modalidad de crested-bred (canario sin corona) obteniendo un mención de bronce. 

Entrevistado por A21, nos cuenta que, a pesar de llevar muchos años criando perros y otros animales, la reproducción en cautividad de especies orníticas  es un hobby muy peculiar ya que cuenta con un grupo cerrado de criadores donde es muy difícil llegar por la complejidad de los pájaros y de los cruces de sangre que debe de realizar para obtener un canario ganador. 

                                            Canario Crested con corona sobre la cabeza.        

Para alcanzar este objetivo ha tenido que ir adquiriendo canarios ganadores e ir realizando muchos cruces con hembras y machos propios para ir poco a poco sacando una raza ganadora y una sangre propia que tantos galardones le está dando en la actualidad. 
  
Los pájaros que compiten siempre son la de la temporada (menos de un año) y la competición consta de varias modalidades: Color, Postura y Canto. 
Color: donde existen infinidad de colores y pelajes. 
Postura: Crest y Rizado de Paris. La modalidad Crest se subdivide en Crested (con corona encima de la cabeza) y Crest-bred (sin corona). Rizado de Paris se caracteriza por las plumas muy variadas y rizadas. 
Canto: Timbrado español o roller son algunas de las diferentes modalidades. 


                                            Canario Crest-bred (sin corona)


Juan Antonio, más conocido por “Niyo”, es un criador consolidado que lleva toda la vida criando pájaros y desde hace más de 3 años es un referente en la cría de la modalidad de canario Crested y Rizado de Paris. 
Una cría muy metódica que comienza en el mes de febrero con los cruces entre machos y hembras, donde hay que cuidar que no sean de la misma especie porque sino la calidad de las crías no es la adecuada para el criador. Llegada la primavera los huevos son puestos por las hembras y se aprovechan los canarios de Canto para que hagan de nodriza o incubadora pues los de la clase crested ceban muy mal a sus pollos. 
El ambiente de cría debe de ser propicio para ello, una temperatura entre 10-12 grados y una humedad entre el 50% y el 60%. Juan Antonio cría muchos pájaros en una temporada y solo unos pocos solo son presentados a estos campeonatos. Los que le sobran y no son propicios para la competición son vendidos según sus características entre 80 y 150 euros, aunque alguno hijo o pariente de los campeones que posee o los que destacan por sus diferentes cualidades pueden llegar a tener un valor incalculable. 
  
Los pollos poco a poco se van haciendo grandes y son anillados según marca la federación ornitológica a la que pertenece y pasado el verano comienza a prepararlos para la competición (proteínas, frutas, hidratos y alimentación especial). 


  






El tener un canario ganador depende mucho de la cría del año y de que los cruces sean los adecuados. La satisfacción personal que le ofrecen estos animales y el haber empezado desde 0 le ofrecen un valor añadido a esta afición tan laboriosa e intimista. 



En la actualidad se prepara para el campeonato mundial que se celebrara en Bélgica y donde tiene muchas esperanzas puestas en sus canarios ganadores que, a pesar de volver algo flojos de este campeonato de Talavera por la luz artificial del salón de exposiciones y el stress del público asistente, espera poder traerse para nuestra comarca los mayores premios posibles. 


Más información de esta disciplina deportiva en www.focde.com 



Roberto García Escudero

  

jueves, 19 de diciembre de 2013

Una cesta de madroños

Una cesta de madroños de Cadalso

El otoño tiene las horas contadas, ya hace días que comenzaron a caer las primeras heladas en nuestros campos, es lo normal por esta época, como también es normal que los últimos madroños desaparezcan con la llegada del invierno. Este año en el que las lluvias de otoño han sido bastante escasas, los frutos se han mantenido mucho más tiempo en las madroñeras, donde conviven con hojas y flores al mismo tiempo.

Fue a primeros de diciembre, la tarde despejada de nubes todavía se dejaba acariciar por el tenue sol de otoño, los madroños, mitad maduros mitad verdes, colgaban de las ramas que coloreaban unas hojas de intenso color verde, es el madroño un árbol lleno de vida en cualquier época del año, pero es en el periodo que casi comunica el otoño con el invierno cuando luces sus mejores galas cargadas de belleza y color.




Poco a poco la cesta se va llenando con madroños de un intenso color rojo junto a otros de color verde-amarillento, éstos están verdes pero ya madurarán. Si alguna vez decidís recolectar madroños, no los cojáis todos rojos, seguramente se aplastaran unos con otros y se estropearan, es mejor coger primero los verdes y luego echar encima los rojos. Una vez en casa nos iremos comiendo primero los rojos y más tarde los verdes, éstos en tan solo unos días habrán adquirido el intenso y llamativo color rojo.

Cada año suelo recolectar una cesta de madroños, es una vieja costumbre que no quiero perder porque me llena de alegría y satisfacción, es sentir que estoy vivo, que de nuevo regreso a este lugar donde desde hace siglos maduran los madroños, y simplemente esto ya es una fortuna para mi.




El madroño es muy escaso en nuestra Comunidad de Madrid, está protegido desde hace muchos años, y probablemente sea Cadalso uno de los lugares donde todavía crece salvaje y abundante. Cuídale y protégele.

Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

Al diestro de Navalcarnero, Félix Colomo




FÉLIX COLOMO DÍAZ




Diestro de Navalcarnero

que armó una revolución
un día de la Ascensión,
con auspicios de torero.
Mas el tiempo venidero
con suma de imponderables
 de metas insuperables,
mala suerte o las cogidas,
gravedad de las heridas,
adiós virtudes loables.




Saturnino Caraballo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

Nochebuena en la viña de Cuatro Vientos


Amadís de Gaula sin hacer locuras de daño, sino de lloros y sentimientos, alcanzó tanta
fama como el que más.
(Don Quijote)


NOCHEBUENA EN LA VIÑA DE CUATRO VIENTOS


                                                                Camino de la Vía 

El teso aparece a los cuatro vientos coronado por la humilde casilla: una sola pieza, un solo fogón, una sola chimenea, un solo cobijo para varios si es menester. A su alrededor pululan alegres unos pequeños almendrucos, sus ramas chocan frenéticas entre sí los días de vientos otoñales  produciendo sonidos que parecen lamentos, como esos quejidos desolados que desprenden las cuerdas de un viejo violonchelo y que sin saber el motivo me entristecen. A unos pocos metros de allí se arraciman unos chaparros frondosos que dejan libre un caminito que llega hasta un despejado y reducido círculo que está dentro de su corazón, en él me introducía imaginando ser un hombre solitario que buscaba defenderse de la inhóspita montaña nevada guareciéndose en una cabaña solitaria. Desde allí el paisaje es inigualable: viñas, campos, trochas, Los Cantos de la Horca, El Arenal, el arroyo Tórtolas, los cerros de Casillas y Guisando, las sierras de Gredos y Guadarrama y “Praocerrao entonces con sus toros de lidia y ahora con su ganado vacuno. “Abuelo: ¿Por qué no me llevas antes de que apriete el calor a ver de cerca los toros? Algún día te brindaré el toro de mi alternativa y nos emocionaremos juntos y estarás orgulloso de mí cuando te lance las dos orejas”. Él se reía por lo bajo con la boina caída sobre su frente perlada al tiempo que se le movía la barbilla como si no pudiera hacerse con ella. Años después ya le rilaba todo el cuerpo y lloraba mucho mientras yo le ayudaba a subir sobre “Juanita”; lloraba por nada o por todo, que yo era chico y no alcanzaba a comprender bien ciertas cosas de los mayores. Lloraría, digo yo, porque no lograba montar solo, porque no podía andar, porque sentía que la vida le derrotaba, porque se le cerraban los ojos sin querer y… a lo mejor, ahora que lo pienso, en realidad lloraría porque no podría ir ya más a su viña. Es lo que más recuerdo ahora de él: su llanto desgarrado con el que acabé familiarizándome en tanto unas “velas” pobres y tristes pendían de las desconsoladas ventanas de mi nariz.

Miguel y su perro Mingo


Un día de la Pólvora descargó una tormenta imponente, hicimos lumbre dentro de la casilla para refugiarnos: yo del miedo, él de sus añoranzas y ambos del agua y de aquel inmenso desamparo que nos atrapaba. Según escuchábamos las noticias en su pequeño transistor (el mismo que se llevó para siempre un día después de Reyes cuando ya no volvió a llorar) él hablaba buscando entretenerme y así calmar mi temor. Salió el sol y  aquella tarde maravillosa se me petrificó para siempre en la memoria y después otras tardes siguieron pareciéndose a aquélla y entonces, sin venir a cuento, noto como si no pudiera respirar porque se me forma una bola en la garganta al recordar a todos los que ya no están conmigo, parecida a la que se me formó esa tarde según íbamos hacia el huerto de La Vía para recoger unas judías verdes y unos pocos tomates “p’a echar el día”, decía satisfecho el abuelo, oyendo los cascos de “Isidro”, “Margarita” y “Juanita” chapotear sobre los charcos de la ladera. Y también podría decir como fueron las fiestas cadalseñas de aquel año, pero no lo voy a decir, me lo callo porque estoy seguro que volvería de nuevo la bola a la garganta y no me apetece. Desde lo alto de los Cuatro Vientos yo sentía toda la vida y miraba toda la viña: las cepas, las higueras, las olivas, los guindos, los pájaros que no paraban de trinar y jugar y los surcos que abría el arado y que mi padre pisaba fuerte y decidido abriéndome camino confiado. 

















                                                              Los surcos del arado 

Cuando él sudaba le resbalaban unas gruesas gotas por la cara que se precipitaban contra la tierra y marcaban sobre ella tenues agujeritos que años después, vendimiando en jornada calurosa, jugué a encontrar para compararlos con los míos. Pero no había comparación posible, que va; los suyos eran más brillantes, más hermosos, más conmovedores y todas las criaturas de la viña se paraban sorprendidas a admirarlos. La abuela contaba como mi padre-niño lloraba en la viña desconsolado y asustado un día que no veía a su progenitor ni a mi tía Martina que quitaban los guijarros que entorpecían y afeaban el terreno. Aseguraba la abuela que gracias a esa viña (eso lo reconocían todos) la familia pudo salir adelante y no pasar hambre, porque aunque suene raro decir esto ahora, antes había hambre y algunos se aprovechaban de la que padecían los más débiles. A veces parece como si el ser humano perdiera los sentimientos el día que encuentra unos billetes, sucede ese día en que descubre el precio de todo y el valor de nada.
          
                       
 Las casetas de los camineros


Recuerdo la mañana de aquella nochebuena con todos los majuelos que estaban junto al arroyo Tórtolas blancos por la escarcha y rememoro la tarde de esa misma nochebuena con una niebla que de cuando en vez se disipaba para que aparecieran las hierbas irisadas y gozosas debajo de unos pinos que soltaban humo cuando recibían el contacto de un sol pálido y triste. Era el homenaje del campo a la nochebuena. Ese día estuvimos cogiendo aceitunas con nuestras manos heladas (no teníamos guantes) y mi paladar aún saboreaba “el gallito” reciente, invadido por una alegría que se proyectaba desde el alma hacia mi amoratada cara al saber que aquella noche, poseída por luces extrañas detrás de la casa, era especial porque era nochebuena. Estaríamos juntos en Las Casetas con la zambomba de Jesús, las ocurrencias graciosas de “Quinito”, la satisfacción del abuelo, las mil caricias por segundo que irradiaban los ojos de la abuela, la bondad que contenían las manos de Martina, el semblante melancólico de mi padre y el fiel perro “Mingo” pegado eternamente a mi costado sin dejarme nunca solo. Jamás volví a tener perro, el sabor que me dejó ese primer amor podía más que los demás. No sé que nos pasa a los niños con la Navidad que nunca nos deja crecer, todo lo más que nos permite hacer es recordar cuando éramos buenos sin saberlo y los mayores no podían silenciar nuestra felicidad.


                                         Miguel MORENO GONZÁLEZ 

martes, 17 de diciembre de 2013

Una estrella de Navidad en Cadalso





El sol se convierte por un momento en esa estrella que nos anuncia la llegada de la Navidad. Fue la tarde del pasado 23 de noviembre, el sol que comenzaba a ocultarse tras los montes que nos separan de Cenicientos, quiso enviarnos está luz en forma de estrella, unos segundos más tarde desapareció y la noche no tardó en llegar, pero para entonces el camino de La Aliseda ya se había quedado solitario.


Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

viernes, 13 de diciembre de 2013

Camino de Santiago. Camino Francés. Belorado-San Juan de Ortega




Camino de Santiago. Camino Francés. Belorado-San Juan de Ortega













Camino de Santiago. Camino Francés
Etapa 11 Belorado ( Burgos ) San Juan de Ortega ( Burgos ) 24,4 Km.


En el albergue de Santa María comienza la etapa 11, que nos llevará desde Belorado a San Juan de Ortega por tierras de Burgos. El primer tramo discurre por caminos y sendas de hierba que atraviesan pueblos sencillos y solitarios, más tarde nos adentraremos en los Montes de Oca donde los bosques y páramos nos acompañaran en un ascenso que desembocará en el puerto de la Pedraja y más tarde en el alto del mismo nombre, para desde aquí descender hasta el final de etapa en San Juan de Ortega, lugar cargado de historia y de sensaciones peregrinas que llegan hasta lo más profundo, realmente es un lugar tranquilo donde la intimidad se percibe por todos lados.


Albergue Iglesia de Santa María ( Belorado )

La iglesia de San Esteban domina el pueblo de Villambistia.

El primer pueblo desde Belorado es Tosantos que atravesamos por su calle Real, dejamos a la derecha unos cortados naturales donde se puede ver el Santuario de la Virgen de la Peña.

Desde el pequeño pueblo de Tosantos con apenas unos 50 habitantes, tendremos que caminar unos escasos 2 kilómetros para llegar a Villambistia, otro pequeño pueblo donde la vida parece que se haya parado, no solo por la escasez de habitantes ( 46 ) sino también por el abandono de algunos de sus edificios que permanecen en un estado lamentable desde hace años. Uno de ellos es la ermita de San Roque que junto con la iglesia de San Esteban y la fuente son los monumentos más importantes de ver.



Fuente de Villambistia, al lado la ermita de San Roque con la iglesia de San Esteban al fondo. La tradición dice que si quieres llegar a Santiago en perfectas condiciones, debes meter las cabeza en la fuente. 


Atrás queda Villambistia


Tras dejar el pequeño pueblo de Villambistia, el camino nos lleva hasta Espinosa del Camino que atravesamos sin más, para poco a poco ir acercándonos a nuestro objetivo del día, San Juan de Ortega.

En esta zona las llanuras y los campos de cereales son el único atractivo, sendas anchas hacen fácil el caminar y los cielos nublados de hoy nos ayudan a caminar con más animosidad.


Peregrinos con Espinosa del Camino al fondo.

Sensación de tranquilidad la que nos ofrecen estos peregrinos atravesando las tierras de Burgos.


La monotonía del camino se rompe al llegar a unas extrañas ruinas cerca ya de Villafranca Montes de Oca, son lo único que queda de una aldea llamada San Felices. Las ruinas pertenecen al antiguo monasterio de San Félix de Oca, edificado sobre una villa romana, sus restos datan del siglo VI. La tradición cuenta que en este lugar está enterrado Diego Porcelos, fundador de Burgos. Una puerta no permite la entrada a lo que queda del monasterio, casi nada como se puede ver, y solamente una placa en piedra nos informa del enterramiento aquí del fundador de Burgos.


Ruinas del Monasterio de San Felix de Oca.

Villafranca Montes de Oca ( Burgos )


Nuestro próximo destino es Villafranca Montes de Oca al que se accede atravesando el puente sobre el río Oca, que en pocos metros nos situará en un gran aparcamiento de camiones donde tenemos pensado parar a descansar y tomar un pequeño refrigerio. Un mesón y una panadería de exquisito pan y donde también tienen algo de comer, nos reportará las energías que necesitaremos para desde aquí comenzar la subida a los Montes de Oca y coronar el Puerto de la Pedraja, máxima altitud de la etapa con 1150 m.s.n.m.


Descansando en Villafranca Montes de Oca


Atravesamos el pueblo de Villafranca y dejamos a la izquierda su iglesia parroquial de Santiago. Aquí  una empinada calle nos situará en el hospital de la Reina, hoy desaparecido y que parece funcionó desde el año 884, El actual está dedicada a San Antonio y data de 1380, año en que fue fundado por Juana Manuel, esposa de Enrique II y años más tarde reformado por los Reyes Católicos. En el siglo XVIII todavía en funcionamiento, tenía casi cuarenta camas que por el dicho no parecen estuvieran con sábanas, pues se decía " En Villafranca hay más camas que sábanas". Después de años de abandono fue restaurado y hoy está convertido en un hotel.


Iglesia de Santiago ( Siglo XVIII ) en Villafranca.


Hospital de la reina dedicado a San Antonio Abad, fundado en 1380 hoy es un hotel.


Abandonando Villafranca por una empinada cuesta.


A partir de aquí la subida es inminente, primero por un estrecho caminito pegado a una pared y luego una senda entre árboles vamos dejando atrás Villafranca y su iglesia, más adelante nos adentraremos en un bosque de robles de gran belleza donde las vistas con la Sierra de San Millán de fondo y cubierta por las nieves caídas estos últimos días nos deleitaran al paso por estos Montes de Oca.


Camino de los Montes de Oca


Los bosques de los Montes de oca albergan una fauna y flora de gran atractivo.


Montañas, bosques, fauna y flora nos acompañan durante el recorrido, dicen que todavía quedan algunos lobos por estos montes pero hoy es fácil y nada peligroso recorrerlos, no así en la edad media que era considerado como la última prueba antes de la acogedora Castilla, según Aymeric Picaud que recomendaba atravesarlos solamente de día.


Empinadas cuestas camino de la Pedraja.


Peregrinos en pleno esfuerzo en los Montes de Oca.


Después del Puerto de la Pedraja en el que dejamos a nuestra derecha un monumento que data de la Guerra Civil, la pista sube y baja con enormes pendientes donde los peregrinos sufren las últimas rampas antes de llegar al alto de la Pedraja.


LLegando al Puerto de la Pedraja


Una vez en lo más alto y tras pasar unos bosques de pinos el camino se ensancha tanto que parece que fuera un cortafuegos, aquí el barro y el agua hace que se tenga que ir buscando las mejores pisadas. Este tramo se hace bastante monótono y aburrido aunque hoy lleno de peregrinos que ya ven el final de etapa cerca. El camino continúa por una zona de pinos a la izquierda y robles a la derecha, pero pronto se abandona y se toma un camino a la izquierda que comienza a descender y que una vez salimos del bosque de pinos ya se observa al fondo el monasterio y la iglesia de San Juan de Ortega.


Ent
rando en San Juan de Ortega ( Burgos )

La entrada a San Juan de Ortega con la llegada a la gran explanada que se forma entre el monasterio y la iglesia es el mejor y más atractivo momento del día, no sólo por que hemos terminado la caminata de hoy sino por el encanto del tranquilo e histórico lugar.  


Iglesia de San Juan de Ortega fundada en el año 1150


San Juan de ortega se encuentra a 1000 metros de altitud, es un lugar frío pero lleno de calor por los muchos peregrinos que aquí se concentran, ya que el pueblo aparte de la iglesia y el monasterio apenas tiene unas pocas casas y todos los peregrinos eligen para dormir el albergue del monasterio y un hotel rural, únicos lugares para pernoctar, aunque algunos lo hacen en tienda de campaña.

La tarde tardo poco en dejar paso a la noche y la lluvia llego casi sin darnos cuenta, una abundante cena y a la cama, no sin antes pensar en el atractivo de este lugar y en el recuerdo de tantos y tantos peregrinos que a través de los siglos han pasado la noche en este armonioso pueblo del Camino de Santiago.


Final de etapa en la explanada de San Juan de Ortega






Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso