Monton de trigo

Hayedo de Montejo

sábado, 23 de octubre de 2010

Don Jesús García Camón

                                                           Don Jesús García Camón

Me he alegrado mucho de recibir noticias suyas, especialmente, de que sean acontecimientos tan importantes y, a la vez, satisfactorios para Vd. que demuestran no sólo el firme compromiso que, en su día, adquirió escuchando "la voz" que le mostraba cual era su vocación, sino también, hasta qué punto y hasta qué intensidad era capaz de asumir dicho compromiso.

Yo tuve la fortuna de que Vd. apareciese en mi vida cuando apenas contaba siete años y, le aseguro que aquel tiempo quedó grabado para siempre en mi cabeza y, sobretodo, en mi corazón. Nunca olvidaré la paciencia que tuvo cuando Yo, tenaz y pesadísimo, no le daba tregua, entre confesión y confesión, en mi afán por ser monaguillo. Ni aquellas excursiones, maravillosas, al Pero Palo, Yuste, Seminario de Rozas, pueblo de Picadas... en fin gratos e imperecederos recuerdos.

 Fiesta del Pero-Palo en Villanueva de la Vera (Cáceres), pueblo natal de Don Jesús___ 1966

Tampoco aquellas Casullas, una roja y otra verde, con las que Celebraba, majestuoso y dicharachero, la Misa dominical. Ni sus cigarrillos Suprema, ni sus regalos literarios (Cuentos de Navidad del Emperador, Nuevo Testamento, Cristo es la Verdad, etc.), ni a su madre, ni a la tía Marciana, ni a su hermano José Antonio q.e.p.d. Todos, la verdad, son bellos e importantes recuerdos que, afortunadamente, permanecen vivos en el recuerdo. En su casa, un día 11 de Mayo de 1966, vimos, en blanco y negro, por supuesto, como el Real Madrid doblegaba a un correoso Partizan. Tampoco me ha abandonado la sensación de tristeza, desamparo e impotencia que nos invadió el día, tristísimo día, que nos enteramos de su marcha, en peregrinación "misionera" a Alcobendas donde, para suerte de sus vecinos, echó amarras, extendió sus redes y...hala a pescar almas, madrileñas, extremeñas, manchegas, todas eran válidas, para dar cumplida respuesta al Señor que, sabio y soberano, le eligió para integrar su "flota pesquera".
Allí acudimos, ya creciditos , buscando su Magisterio para "Bendecir" nuestra unión matrimonial y, por supuesto, cómo siempre su amplia sonrisa , su limpia mirada y su cálida voz se aliaron con nosotros y, orgullosos, unimos nuestras vidas con la mejor bendición, la de Vd., la de Don Jesús tras una ceremonia preciosa, paradójicamente "corta", con anécdota graciosa incluida(tras los desposorios mi ya esposa. a la voz de "podéis besaros" fue a besarle a Vd. con, la lógica, carcajada general). Son esas situaciones que terminan en recuerdos de y, a veces, para una vida, que te hacen sonreír e, invariablemente, te devuelven al momento, a las personas y al lugar.

                              Dedicatoria de D. Jesús a Baltasar Villarín

Escrito a Don. Jesús con  motivo de su jubilación
Baltasar Villarín, monaguillo de Don Jesús



A Don Jesús

En aquellos años de principios de los sesenta Cadalso era un pueblo tranquilo y sin ruidos, los hombres se dedicaban por completo al campo y las mujeres a cuidar de la casa y de los hijos, la vida era algo monótona y cualquier cosa que ocurría era motivo suficiente para concentrar a todo el pueblo, un regaño en la calle, una ambulancia a la puerta de algún vecino, una corrida de toros, un partido de futbol, y no digamos Carnaval o las Fiestas donde todo el mundo participaba y se alegraba ya que era lo único que aquí se celebraba.


                        Nuevo Testamento, regalo de D. Jesús a los monaguillos en 1967


Y los muchachos? Qué hacían cada día? Pues que íbamos a hacer, ir a la escuela y jugar en la calle, siempre en la calle, normalmente en tu barrio, que entonces esto se miraba mucho y las pandas se denominaban por barrios, los de San Antón, Las de la Plaza, los de las Sillas, los de la Plazolilla, y así hasta ubicar a cada uno de nosotros en un barrio.
 
Los domingos había cine y allí estábamos casi todos para soñar con ser uno de aquellos romanos, bandoleros, indios o del fuerte, que así llamábamos a los uniformados soldados americanos, que más que luchar aplastaban siempre a los pobres e indefensos indios. Así transcurría nuestra humilde vida en Cadalso, hasta que un día del año 63 empezamos a formar parte de los monaguillos de Don Jesús García, recuerdo que los monaguillos de Don Jesús Haro nos dieron la alternativa no sin ponernos pegas y hacernos alguna jugada, por otro lado muy normal en aquellos años.

                               Nuevo Testamento

Y comenzamos a participar en misas, en entierros, algunos muy tristes y que aún hoy tengo guardados en mi retina, rosarios, procesiones, bautizos y bodas, estos últimos con más alegría y ganas, ya que solían dar buenas propinas para los monaguillos. Cada tarde de cada día allí estábamos en la sacristía para lo que hiciera falta y como es normal en estos casos y en estas edades hicimos de la iglesia nuestro lugar de vida y juegos, pero también de oración y confesiones, raro era el día que no confesábamos, entonces todo era pecado y como buscando la salvación acudíamos al bueno de Don Jesús que siempre nos perdonaba en nombre de Jesús con un par de padres nuestros o aves marías, y una vez salvados seguíamos con nuestras correrías, como aquella que ocurrió un día cuando atamos un cíngulo desde la pata del piano a la estufa, piezas éstas que ocupaban la izquierda y la derecha de la puerta de la sacristía, aquel día esperábamos al Goyito, que cada fin de semana acudía a la llamada de los monaguillos nada más llegar de Madrid, y hasta oímos sus pasos acercándose, retirar la pesada cortina y caer al suelo tras tropezar con el cíngulo, sólo entonces pudimos comprobar, una vez que sobre él estábamos, tras abalanzarnos con una rapidez endiablada, que no era el Goyito y si la Paqui Aguado que gritaba sin saber que pasaba y asustada como no podía ser de otra manera. No recuerdo el castigo por este acto, creo que fue la expulsión de monaguillo durante unos 15 o 30 días, tampoco la pasó nada ni fue para tanto... la verdad.

Tengo un gran recuerdo de aquellos años y de Don Jesús, que cada día nos hablaba y nos ayudaba a seguir por el buen camino, unos días con regañinas y otros con regalos, como aquel Nuevo Testamento que aún conservo, igual que conservan  mis grandes amigos Balta y Perico, el cual nos regaló un día de 1966 dedicado a cada uno de los monaguillos con una frase personal de nuestra manera y forma de ser. Y como no recordar las excursiones a Villanueva de la Vera, su pueblo, y las visitas a su casa en la Plaza junto a la fuente, en el mes febrero para asistir al hoy famoso y multitudinal Pero-Palo, entonces familiar y sencilla fiesta de este precioso pueblo de la Vera cacereña.


   Excursión a Villanueva de la Vera durante la fiesta del Pero-Palo___ 1966

Y entre misa y rosario pasó nuestra vida de monaguillo, unos días mejor que otros pero siempre con la mirada atenta de Don Jesús, que no sólo velaba por nosotros como sus monaguillos sino como niños que nos estábamos formando para ser un día personas de bien, cosa que creo consiguió.

Podría seguir horas, incluso días hablando de esa época y de Don Jesús, pero tampoco quiero aburrir con algo tan intimo, así que será mejor que acabe aquí con el agradecimiento a Don Jesús y a mis amigos de antes y de ahora que formamos aquel grupo de monaguillos que tantos buenos recuerdos nos dejó grabados para siempre.

Hoy Don Jesús ya está jubilado, creo que aún continua en Alcobendas, pueblo al que se trasladó desde Cadalso y aunque le veo poco, algún año para el Cristo, sigo teniendo un gran recuerdo de él y siempre le estaré agradecido por haber formado parte de mi vida y haber sido uno de los pilares de mi educación y formación como persona.

Y para terminar no quiero dejar en el tintero aquella canción que Don Jesús inventó y que todos cantábamos en nuestras alegres y felices excursiones….

Los pinos hacen el aire puro
y nos invitan a sonreír
Y la peña Muñana mira hacía el sol
por eso iremos los de Cadalso
siempre adelante, siempre hacía Dios

Es posible, no, es seguro que falta algo, pero era algo así.

Nota: La memoria de Balta es prodigiosa, por lo que le solicito una relación de todos los monaguillos de aquellos años y la letra de la canción.
Gracias  Balta

                               Dedicatoria de D. Jesús a Pedro Alfonso 

Pedro Alfonso, monaguillo de Don Jesús
 


Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso
Las fotos han sido cedidas por Baltasar Villarín
Dedicatorias de los Nuevos Testamentos de Baltasar Villarín y Pedro Alfonso

4 comentarios:

Anónimo dijo...

D. Jesus fue mi parroco en Alcobendas, siempre que mi madre acudio a el para pedirle un favor obtuvo respuesta. Me caso a mi y a mis hermanos en la iglesia de San Pedro Apostol, bautizo a mi hijo mayor y algun sobrino mio y me acuerdo que su madre vivia en Algete donde yo vivi muchos años. Siempre a formado parte de mi familia y aunque no eramos de ir mucho a misa, mi padre Manolo y mi madre Luisi siempre le tubieron mucha estima. Gracias D. Jesus.

Anónimo dijo...

Gracias por tus palabras y confianza en mi memoria, amigo Pedrito pero, las verdad, de la letra no me acuerdo nada y en cuanto a los monaguillos, creo que éramos:
Perico I y II, Armando, Manolo, Chirri, Juanma, Lozano, Valentín, José Ramón, Alfredo, Tirsito, Fernando "Lurio", Vicente, Santi, Tomasito "Pescadilla", Culelo, El Goyo, Jesús "Pulgo"(el Jefe), Salas y Yo.
No se si se me olvida alguno.
Un abrazo.

Balta

Pedro Alfonso dijo...

Sabía que no fallarías, me acordaba de casi todos pero de Tomás, Lozano y Santi no los recordaba. Sobre la letra de la canción habrá que investigar….

Un abrazo.
Pedro

Anónimo dijo...

Ayer 21 de mayo de 2011 me llevé una grata sorpresa al encontrar a D. Jesús celebrando misa en una comunión en mi querida parroquia de San Pedro en Alcobendas. Yo pensaba que se había jubilado pero allí estaba, con su cara de bondad hablando a los niños en la celebración. Le vi muy bien.
Maryan N.R.