Monton de trigo

Hayedo de Montejo

lunes, 19 de abril de 2010

Escuelas de San Antón

Cadalso (Madrid) Edificio de Escuelas Municipales recientemente construido en terrenos donados por el ilustre abogado Don Ramón Sáez y el rico propietario Don Martín Muro que así han respondido ante las iniciativas del ex alcalde Don Perfecto Sáez secundado por el actual municipio.

De Actualidad. 1910

Aclaraciones

Ramón Sáez era el hermano de Amparo y padre de Monchín, Martín Muro era el padre de Jaime Muro y tío de Don Eugenio, Perfecto Sáez era el abuelo de Toñín.

Si en algo he errado espero que mi buen amigo José Luis me rectifique al ser los Sáez sus antepasados.

Zorro Corredero

5 comentarios:

cadahalseño dijo...

Amparo Sáez era hermana de Ramón Sáez y éste era padre de Monchín Sáez, efectivamente. Pero ese Ramón Sáez era Lizana de segundo apellido.
El Ramón del que habla la noticia es Ramón Sáez Sánchez, padre de Amparo y de Ramón Sáez Lizana y abuelo de Monchín. A su vez, Ramón Sáez Sánchez, cuya vida de luces y sombras algún día contaré, era hermano de Perfecto, el alcalde que también aparece en la noticia.

Y ya puestos, añadiré, que la inauguración oficial de las escuelas se hizo durante las fiestas patronales de 1910, con aistencia del gobernador civil de Madrid y del Secretario de Instrucción Pública.

Por cierto, que, como yo, tan pariente de los nombrados es Tony y muchos más Sáez que pululan por Cadalso.

Eso es todo, amigos.

Pedro Alfonso dijo...

Ya solo falta que Balta nos enumere todos los alumnos, en broma.

Gracias por la información.
ZC

Anónimo dijo...

Querido Pedro:
Como no tengo tu mail y no sé si se pueden enviar fotos por este medio, publicaré en mi blog unas fotos del bonito colegio que había en San Antón, en tu honor.
Espero que te gusten. Un abrazo.
Ana Sibert.

Anónimo dijo...

Dificil tarea me propones, amigo Perico. Lo que sí puede recordar, nítidamente, es que allí inicié, como tantos otros, mis primeros pasos en y por la Escuela. Difíciles e impactantes, perdíamos, en parte, la más tierna niñez, empezábamos a sentir nuestras primeras obligaciones, aprendíamos a convivir y a compartir. Sólo el cariño, delicadeza y vocación de nuestra MAESTRA, Doña Angelita(q.e.p.d.), nos salvaba del naufrágio inicial.
Como todos los que nos propones, Pedro, un recuerdo muy, muy bonito.
Un abrazo. Balta

Javier Santayana Gómez dijo...

Como molan este tipo de articulos
Muchas gracias.