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lunes, 18 de enero de 2010

El soldado cadalseño Simeón Matatoros


                  Simeón en la única foto que envió a sus padres desde Zaragoza___1937

Esta es la historia de un soldado cadalseño que falleció durante la guerra civil, pero sobretodo es la historia de amor y coraje de unos padres por un hijo y su lucha por encontrarle.….a mi me fue relatada hace muchos años y me impresionó, bueno, lo mejor es que leáis lo que sucedió.

Eduardo Simeón Matatoros Carrillo nació en Cadalso en el año de 1916, su vida transcurrió como la de cualquier niño y luego adolescente de aquella época en nuestro pueblo. En el año 1936 Simeón tenía que cumplir el servicio militar, pero unos días antes de su incorporación a filas estalló la guerra y fue movilizado, primero pasó por Toledo, luego por Calatayud, Calamocha y por último a San Mateo de Gállego, un pueblo cercano a Zaragoza.
 
Simeón paso las primeros meses de 1937 sin novedad alguna, estaba asignado a la cocina del batallón del Regimiento de Artillería, nunca estuvo en el frente y allí conoció a su mejor amigo, se llamaba Jesús y era de Villa del Prado, juntos en la cocina hablaban de sus cosas y de sus pueblos y de lo que iban a hacer cuando terminara esta maldita guerra, pero todo se truncó un día que por la proximidad de las tropas enemigas la comida empezó a escasear y dado que los días pasaban y los rojos no daban tregua, tuvieron que sortear para ver quien salía a buscar alimentos, a Simeón no le tocó y dado como estaba la zona parecía que había tenido mucha suerte, no fue igual para su gran amigo Jesús que junto con otros aprovecharon la noche para salir a buscar comida en los pueblos más cercanos, pero las cosas no salieron como pensaban y cuando pasadas unas horas Jesús regresó encontró la cocina totalmente destruida y de Simeón no había ni rastro, preguntó y le dijeron que había caído un obús y que su amigo estaba herido y le habían evacuado.
"A mi hermano una vez herido le llevaron al ayuntamiento de San Mateo de Gállego que durante la guerra lo convirtieron en hospital".
 
 Jesús recorrió el ayuntamiento-hospital y consiguió dar con su amigo Simeón que estaba con la cabeza totalmente vendada, en un principio no le conoció y le pregunto: Sabes quién soy? Y él contestó….tu eres Jesús y no dijo nada más.
"Todo esto lo se porque Jesús llamo a su madre y se lo contó, luego su madre habló con la mía y yo lo escuché sin que ella se percatara, mi madre nunca quiso que yo lo supiera". Luego cuando terminó la guerra Jesús volvió a Villa del Prado y un día vino a Cadalso a saludarnos y a conocernos y fue cuando nos lo contó.”
"Mis padres recibieron un telegrama que decía: Su hijo Emiliano Matatoros gravemente herido, hospitalizado San Mateo de Gállego y lo firmaba el alférez."
 
Nada más enterarse se pusieron en camino saliendo a la carretera de San Martín para ver si les llevaba alguien a Madrid, pero como Madrid estaba en zona roja era muy difícil desde Cadalso llegar., así que en un camión militar llegaron hasta Plasencia y de ahí por Valladolid y Soria rodeando Madrid llegaron a Zaragoza, tuvieron que rodear mucho y casi todo el camino lo hicieron con camiones militares, ellos contaban su historia y los militares les ayudaban, tardaron tres días y cuando por fin llegaron a Zaragoza ya no pudieron seguir más, el frente estaba a 25 km y aquello era campo de batalla así que no pudieron llegar a San Mateo, fueron de hospital en hospital buscando a su hijo, destapando muertos que estaban tapados con tarama (retamas, escobones) y después de tres días en Zaragoza no le encontraron y en un hospital mi madre contaba que un Comandante se enfrentó con un soldado que estaba de portero por dejarles pasar, entonces mi madre que era muy decidida, le dijo al Comandante…si tiene que regañar e alguien es a nosotros que él no nos dejaba pasar, hemos sido nosotros los que hemos atropellado su orden, venimos buscando un hijo, entonces el oficial ya no dijo nada.
Zaragoza estaba en zona nacional y los rojos intentaban tomarla, bombardeaban y las gentes corrían a los refugios pero ellos no querían ir al refugio, solo tenían el ansia de encontrar a su hijo, así que solos, abatidos y tristes se volvieron sin encontrar a su hijo ni vivo ni muerto, la ida fue penosa, pero al menos tenían la esperanza de encontrarle, pero la vuelta fue muy triste.
 
Después de esto nunca volvieron a tener ninguna comunicación por parte del ejercito, las únicas noticias de lo sucedido hasta que fue ingresado en el hospital fueron las contadas al terminar la guerra por Jesús García el compañero de Villa del Prado y ya nunca supimos más.
 
  Dionisia en su casa de la calle del Cuerno, donde por primera vez me relató esta historia_____12.07.2006   


Pasado muchos años, a mediados de los 70 cree recordar, Dionisia escribió al ayuntamiento de San Mateo de Gállego con los datos de su hermano y la esperanza de que alguien contestara con alguna noticia, y así fue que un día recibió una carta con el membrete del ayuntamiento y dos teléfonos ofreciéndose en todo lo que pudieran ayudar, “Llamé a uno de los teléfonos y un señor muy amable me atendió, le pregunté si mi hermano estaba en una fosa común o individual con el fin de traer sus restos a Cadalso, pero contesto que no sabía nada y que era muy difícil localizarle."
"Después mi cuñado Viti nos llevó a mi hermana Mari Carmen y a mi a San Mateo, fuimos al ayuntamiento con el telegrama y el alcalde nos asignó un oficial para que nos acompañara al cementerio para ver si encontrábamos alguna cruz con su nombre o algo, pero allí solo había unas cuantas cruces de legionarios. Con la tristeza de no adelantar nada nos volvimos para el pueblo, yo quería traer los restos de mi hermano para depositarlos junto a al tumba de mis padres y como no encontré nada, llené un frasco de cristal con tierra del cementerio de San Mateo y lo deposité al lado de la tumba de mis padres junto a otro frasco con una nota donde dice el contenido y procedencia de esta tierra con el fin de que el día que se abra el nicho lo dejen dentro y no lo tiren.
Pero yo con 90 años aún no he perdido la esperanza de poder encontrar los restos de mi hermano y traerlos, ahora como están descubriendo fosas, tal vez con el análisis de ADN sepan cual es mi hermano."
Simeón murió en San Mateo de Gallego en 1937, su amigo Jesús falleció de una pulmonía que arrastraba desde la guerra a los pocos años de terminar esta y Dionisia se encuentra desde el día 29 de Septiembre de 2009 en la residencia Juan Pablo II de San Martín de Valdeiglesias.
Hoy es 15 de Enero de 2010, ahora son las 20,30 horas, es la hora de la cena y yo tengo que dejar a Dionisia…cuando me voy me mira y me dice: “Cuanto sufrieron mis padres, al final murieron sin saber donde estaba enterrado su hijo, mi padre trabajó siempre en el campo y cada día se iba con la esperanza de que al volver hubiera alguna noticia de su hijo, pero nunca más recibió noticia alguna."
 


                                                Hipólito y Catalina padres de Simeón


Hipólito falleció en 1958 y su esposa Catalina en 1965, ambos murieron en Cadalso, con la pena de no saber nada sobre el paradero de su hijo Simeón.

Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso
Álbum familiar de Dionisia Matatoros


7 comentarios:

Anónimo dijo...

Que gran labor haces Pedro. No te canses y que sirva de homenaje tu esfuerzo a estas personas.

Un saludo Karras.

Anónimo dijo...

has puesto 2 veces ROJOS y 1 vez zona roja, puedes herir la sesibiliad de alguien, deberias haber empleado otros terminos,
disuculpame, pero puede haber gente al que no le parezca bien, es un comentario constructivo, me gustan tus historias.

un saludo

Pedro Alfonso dijo...

Yo no pongo nada, solo transcribo lo que me dicen, pero de todas formas siempre he oido lo de zona roja y rojos, pero vamos que si te gusta más zona republica o frente popular y republicanos yo lo cambio, no tengo ningún problema y no creo que a estás alturas alguien se hiera sensiblemete por esto.
Eso si, identificate para que todos sepamos quien eres, como verás mi blog no está restringido para los mensajes, pero si cada vez que un anónimo no le gusta algo y tengo que cambiarlo, ya me dirás.

Zorro Corredero

Anónimo dijo...

Menuda "Historia" Pedro, reflejo exacto de la tragedia que supone cualquier guerra, más aún una Civil, como la nuestra. No me imagino el calvario que debieron soportar esos pobres padres. Por otra parte, parece incomprensible la desidia de "los mandos", incapaces, siquiera, de informar y hasta de consolar a unas personas anímicamente hundidas. Ójala que no vuelvan a repetirse hechos tan trágicos. Descanse en Paz nuestro paisano y con El. que bien merecido lo tienen, sus pobres padres.
Gracias Pedro por indagar y, sobre todo, por transmitírnos estas "intrahistorias", tan HUMANAS, de la Historia.
Respecto a los calificatívos, creo que no hay palabra mal dicha cuando se habla, como Tú,con y desde el corazón, sino mal interpretada.
Un abrazo. Balta

Anónimo dijo...

La gente humilde y buena tanto del bando de los "rojos", como del de los "azules", de los republicanos, de los nacionales... Todos, todos, perdieron la guerra y muchos sus propias vidas anónimas y románticas, como nuestro paisano: Simeón Matatoros.
Miguel Moreno.

Pedro García Matatoros dijo...

Buenas noches,
Soy Pedro García Matatoros, sobrino de Simeón y nieto de Hipolito y Catalina, a los que desgraciadamente nunca llegué a conocer, pues murieron antes de que yo naciera.
No conozco a Pedro Alfonso, dado que hace mucho salí de Cadalso para vivir en Madrid con mis padres, y posteriormente desde que acabé mis estudios he vivido en varios lugares, siempre lejos de Cadalso.
Pero quisisera darle las gracias por escribir esta historia, que he oido siempre en mi familia, y que ahora me ha emocionado el verla compartida, y pensar como de alguna forma esta historia puede ayudar en alguna medida a demostrar el horror de una guerra, demostrada en una historia real, y que así de alguna manera pueda al menos servir de algo el dolor que sintió mi familia en aquellos años.
Quería además añadir que yo acudí también a San Mateo del Gallego junto a mi madre, Maria del Carmen, mi padre Vit, y mi tía Dionisia, en ese intento en primeros años 80 (no los 70) de localizar los restos de Simeón. Yo era entonces un niño, y quizás en aquel momento no teía la madurez para percibir en toda su densidad la importancia que aquello tenía para mi madre y mi tía, pero hoy me alegro de haber hecho aquella visita, y haber al menos a mis padres y tía en aquel sentido viaje.
En cuanto al tema de los términos ROJOS y NACIONALES, quería decir que entiendo que no está utilizado en ningún caso en sentido despectivo. Es así como la gente del pueblo y de la época lo conocía muchas veces, sin pretender por ello ninguna connotación política. Porque puedo asegurar por las historias que he oido en mi familia acerca de lo que pasaron mis abuelos, que nunca quisieron tener un bando en la guerra ni en la política, sino simplemente que no se hubiera producido.
Los términos ROJOS y NACIONALES, se los he oido no obstante nombrar a mi tía cuando cuenta esta historia, por lo que seguramente Pedo no ha hecho más que transcribir sus palabras.
Solamente me queda por decir de nuevo, GRACIAS, PEDRO!!!!

Pedro Alfonso dijo...

Pedro, no me des las gracias a mi, dáselas a tu tía Dionisia que un día de hace muchos años me contó esta historia, aquel día comprendí el verdadero error y horror de una guerra, aquel día me emocioné hasta llorar y aquel precioso día me dí cuenta de que Dionisia era una gran mujer, valiente y luchadora como lo fueron sus padres, además de una gran cronista y esto sin tener estudios como ella siempre me dice, desde entonces no había vez que pasara por la calle del Cuerno que no entrara a verla y a charlar con ella.
Hoy tu tía como tu sabes lucha por vivir a pesar de los años y te puedo asegurar que cada día cuando paso por la calle del Cuerno y veo su casa cerrada siento una pena enorme, por saber que no está y porque he perdido el contacto diario con una gran amiga.
Este tiempo atrás cuando la visité la encontré bien, algo más delgada pero clara en el pensamiento y en sus expresiones y el tiempo en la residencia pasó tan rápido que tres veces me avisaron para que me fuera por haber terminado la hora de visita, al final de noche, casi a las diez salía con la promesa de volver a visitarla y llevarle en dos hojas la historia de su hermano Simeón.

Un abrazo para todos los Matatoros estén donde estén y en especial para Dionisia a la que admiro.

Pedro Alfonso “Zorro Corredero”