Monton de trigo

Hayedo de Montejo

jueves, 12 de noviembre de 2009

Mujeres y Tradiciones: Antonia González y el membrillo



     Antonia y su carne de membrillo, la mejor de Cadalso y posiblemente del mundo.





Me llamo Antonia González Frontal y nací en Cadalso el 10 de marzo de 1931 en la calle del Coso, recuerdo que mi madre, que se llamaba María, siempre en el mes de noviembre hacía la carne de membrillo y nos la daba de merendar con pan.




Yo de pequeña sólo miraba pero cuando ya tenía unos años la ayudaba y así aprendí, luego mi madre murió cuando yo tenía 21 años y a partir de entonces lo comencé a hacer yo sola, fíjate llevo haciendo carne de membrillo 57 años……y en todos estos años no ha cambiado nada, lo único los moldes que ahora son de plástico y antes se cuajaba en las cazuelas de barro y se guardaba en los vasares de la cocina o en el desván, ahora se mete en la nevera que se conserva mejor, pero antes de comerlo tiene que irse un poco el frío para que este más en su punto. La gran diferencia que yo encuentro es que antes se cocía en la lumbre con leña y ahora se hace en la cocina de gas, y claro en la lumbre se hacía más lento y cocía mejor al tardar más tiempo.
En los años 40 y 50 todo el pueblo hacía la carne, por entonces había muchos membrillos en las viñas y en los huertos, se recogían y se hacia la carne de membrillo y también recuerdo que se hacía el agua miel, como en esos años no había mucho para comer estos alimentos eran la merienda diaria.




Qué es el agua miel? 

 El agua miel se sacaba de los panales de las abejas, y aquí en Cadalso lo vendía una mujer que se llamaba la tía Colasa que era la madre de la Vitor “La Colasina”, y que tenía las colmenas en la huerta de la Paloma, a su casa íbamos con un jarro y te lo llenaba por dos perras gordas. El agua miel salía de los panales, una vez que se quitaba la miel los cocían en agua y este se ponía oscuro y muy dulce, este agua era el que te echaban en el jarro y luego al pan.




Cómo haces la carne de membrillo?

 Mira, lo hago igual que lo hacía mi madre, se pelan los membrillos y se hacen trozos no muy grandes, a continuación se ponen a cocer en esta proporción; un kilo de azúcar y un kilo de membrillo y el toque familiar que no se dice, se deja cocer aproximadamente durante una hora y ya está hecho, antes después de cocer se pasaba por el pasa puré y ahora por la batidora que lo deja más fino y a continuación se echa en unos recipientes de plástico y se deja enfriar.




Todos los años dependiendo de si hay muchos o pocos membrillos hago una cantidad que suele ser unos 40 kilos, luego mucho los regalo y yo me quedo con una parte.




Ahora no hay tantos árboles de membrillos, hay algunos en el Boquerón, en el Valle , en la huerta la Paloma, por el Pilar y algunos más, pero comparado con antes quedan muy pocos, se han ido perdiendo al no labrar las viñas y abandonar los huertos.
Yo mientras pueda lo seguiré haciendo y cuando ya no pueda o se acaben los membrillos….pues se acabó.



Al terminar y sin darle tiempo a que se enfríe pruebo un trozo y puedo asegurar que está en su punto, ese punto que le da Antonia entre acido y dulce y que aunque parezca sencillo no lo es, pero que en su caso hace que el membrillo de Cadalso esté como siempre, vamos, para chuparse los dedos.

Calle Nueva, 6 de Noviembre de 2009

 Zorro Corredero
Fotos: Archivo Fotográfico Pedro Alfonso

10 comentarios:

Anónimo dijo...

¡¡¡Vaya como debe de estar esa Carne de Menbrillo!!, como bien dices, de rechupete. No dejas de sorprendernos con tu Galería de "Personajes cadalseños", vivero de conocimientos culinarios, de costumbres y de personas que, un día, también fueron Cadalseños y ahora, según tu, acertadísima, definición, habitan en el "Cadalso de Arriba".
Un abrazo. Balta

Pedro Alfonso dijo...

En la vida hay momentos que ni tu mismo sabes lo que te van a aportar y satisfacer,yo cada día descubro esos momentos con las personas que luego aparecen en este blog, Antonia, fue una de ellas y os puedo asegurar que la hora que compartí con ella y su hija Josefina son ya parte de esos ratos que uno se guarda en el corazón, solo faltó Emilio pero en el pensamiento y en cada uno de nosotros estuvo presente esa tarde como casi todas.
Gracias a todos y a ti Balta por hacerme aflorar los sentimientos.

Pedro

Anónimo dijo...

Gracias,suegra, por este y otros manjares de los que tenemos la suerte de disfrutar todos los días.

Ana Belén Palomo dijo...

Lo puedo confirmar, Antonia hace el mejor membrillo del mundo, y yo he tenido la suerte de poder disfrutarlo desde bien pequeña

Anónimo dijo...

Que bien te veo parienta no pasa día por ti .

Carmen Frontelo Morales

Anónimo dijo...

Antonia tu no dejes de trabajar

Antonia Frontelo Morales

Anónimo dijo...

Muy rico el membrillo.y mas el casero yo tambien lo comia para merendar

Ana Diaz

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

"¡Doña Antonia es hacendosa
y muestra el fruto amarillo
y su saber se rebosa,
y la vemos animosa
concentrada en su membrillo!".

Saturnino Caraballo Díaz dijo...

LAS MERIENDAS DE MI NIÑEZ

El pan untado en aceite,
o con azúcar y vino,
o jamón de abrir camino
a una niñez sin afeite.

Las libras de chocolate
grueso y con sabor a tierra
de los años de posguerra
nos servían de acicate.

Y del pan eran canteros
de aquellos panes morenos
de trigos y no centenos
de los padres jornaleros.

En las orzas la matanza,
y colgados los chorizos
en los humildes chamizos
con atisbos de mudanza.

Sin muchachos panzurrales
que ahora llaman obesos,
los bocadillos de quesos
comidos por andurriales.

Y la carne de membrillo
con el pan y sus tarugos,
y también con los mendrugos
nos daba vigor y brillo.

Con patadas a un balón
con el chorizo en la mano,
en un vivir espartano
daba impulso al corazón.

Y las sardinas saladas
y mordiscos a los nabos,
y no dejar ni los rabos
del tomate en ensaladas.

Meriendas que en mi niñez
entre coruchos austeros
no oía estos desafueros,
¿o influyó mi candidez?

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho



Saturnino Caraballo Díaz dijo...

EL GAZPACHO DE LOS POBRES
A mis padres

En las ardorosas tardes de siega
y en las no menos de agobio de trilla,
surcaba el cielo la franja amarilla
y el cansancio se batía en repliega.

La manta extendida el mantel despliega,
y el suelo era nuestro asiento de silla,
y en la tarreña está la maravilla
cuya visión nos inunda y anega.

La pueblerina cuchara en madera,
en la tarreña el humilde gazpacho,
la paz sublimando la parva en la era,

y uncidos triscan la mula y el macho
y un lienzo que enmarcó y fue la frontera
de infancia pobre y feliz de un muchacho.

Saturnino Caraballo Díaz
El Poeta Corucho